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El discurso de Rendición de Cuentas da a Trump una oportunidad de ‘actuar presidencial’, al menos por una noche


Una análisis de “The Debrief”, una serie de The Washington Post que la percepción de los reporteros

Por Ashley Parker y Michael Scherer | The Washington Post | 1/30/2018, 3:28 p.m.
El discurso de Rendición de Cuentas da a Trump una oportunidad de ‘actuar presidencial’, al menos por una noche
El presidente Donald Trump da un discurso en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza | FOTO: Jason Alden – Bloomberg | Jason Alden – Bloomberg

De vez en cuando, el presidente Trump elige representar la oficina de la presidencia, con toda su pompa y poder, aunque solo sea para demostrar que puede hacerlo.

Los momentos rara vez duran mucho, pero son notables cuando llegan: a una reunión internacional en Suiza, durante una ceremonia de la Medalla de Honor o en un discurso ante una sesión conjunta del Congreso.

El primer discurso de Rendición de Cuentas de Trump, hoy martes por la noche será uno de esos momentos, de acuerdo con los empleados de la Casa Blanca que han estado promocionando sus preparativos y mensaje. Dicen que dará un discurso unificador de los valores y el patriotismo estadounidenses, uno que toca todo, desde el recién aprobado plan impositivo republicano y la nueva propuesta de inmigración hasta el comercio, la infraestructura y la seguridad nacional.

La pregunta es si el torbellino de conflictos y desvíos que ha monopolizado gran parte de su primer año en el cargo distraerá del mensaje que está tratando de transmitir.

Después de un año como presidente, Trump ha demostrado ser capaz de leer las palabras de un teleprompter. La ex estrella de la televisión estilo “reality” puede convocar a una actuación para competir con la de Martin Sheen como el aspirante a presidente Jed Bartlet en "The West Wing" cuando lo desee.

Sin embargo, lo que está menos claro es si tiene la capacidad, o incluso el interés, de convertir sus palabras bien entregadas en resultados reales y tangibles, sin auto-sabotear o socavar las mejores intenciones de él y de su equipo.

"No hay dudas de que el presidente Trump puede dar un discurso", dijo Michael Steel, un estratega republicano. "La pregunta es si tiene la disciplina para convertir sus palabras en políticas que ayuden al pueblo estadounidense, y cuándo lanzará otra tormenta contraproducente en Twitter sobre algo como Rusia, la NFL o Bruno Mars en los Grammys".

Al igual que la campaña que lo eligió, el tiempo de Trump en el cargo se ha construido en torno a la idea de que lo que la nación necesita ahora es un líder ciudadano, no otro político, y que su papel principal es el de crear alteración.

"Es muy fácil actuar como presidente, pero eso no basta", dijo Trump en un mitin en Youngstown, Ohio, en julio.

Sin embargo, una de las razones por las que Trump puede elevar de manera creíble tanto su retórica como la estatura de su oficina en ciertas ocasiones preestablecidas es porque tiene una audiencia dispuesta a creer.

Los republicanos en el Congreso, por ejemplo, están tan preocupados en privado por el impetuoso líder de su partido que se aferran a cualquier rasgo de normalidad, repitiéndolo como un mantra para asegurarse de que Trump puede, de hecho, estar a la altura del comandante en jefe.

Muchos partidarios de Trump, también dicen que desearían que él no twitteara tanto o que quisieran que él actuara de manera más "presidencial". Incluso muchos demócratas anhelan un retorno a la normalidad, donde una recompensa reportada de $130,000 a una estrella porno que supuestamente tuvo una aventura con Trump -un escándalo infalible en cualquier otra administración- no es descartada como un espectáculo secundario de celebridades menores.