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Tres inmigrantes cuentan qué harán ante el fin del TPS


Admiten que no regresarán a sus países y ponen su destino en manos de Dios

Olga Imbaquingo | 7/2/2018, 3:24 p.m.
Tres inmigrantes cuentan qué harán ante el fin del TPS
HONDUREÑO. Don Miguel opina que “nadie hará su equipaje”, conoce a muchos inmigrantes que viven incluso sin TPS. | Olga Imbaquingo

El día que pone fin al Estatus de Protección Temporal (TPS en inglés) está a la vuelta de la esquina y, ante la pregunta ¿qué van hacer cuando llegue ese momento?, muchos inmigrantes desafían la política anti inmigratoria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, invocando a Dios. “Él es el que tiene la última palabra. Él es el que decidirá, él no nos abandonará”, dijo a El Tiempo Latino don Miguel, quien pidió ser identificado así, y en su respuesta se encierra casi media vida lejos de Honduras.

Don Miguel ya ha entrado al otoño de su vida, sus mejores abriles los ha dado a este país y ahora que le digan que tiene que irse es algo que no lo comprende ni está tan seguro de que obedecerá. “Haré lo que haga la mayoría. Si empiezo a ver que todos hacen maletas, haré las mías, pero Dios será quien decida y haré lo que Dios diga”.

Dejando su fe a un lado y llevándolo a un terreno menos celestial, este hombre de andar pausado, porque los años de duro trabajo le han pasado factura a su columna y a su corazón, está seguro que casi nadie hará el equipaje, pues él conoce a muchos de sus compatriotas que no están protegidos por el TPS y que viven y trabajan en DC desde hace muchos años.

Este hondureño, con o sin ese beneficio migratorio, seguirá limpiando pasillos y jardines en una universidad “hasta que Dios decida lo contrario”. Después de conversar con nosotros él lentamente se alejó después de disfrutar de un poco de sol y de música el pasado cinco de junio, día de la celebración de la Herencia de los Inmigrantes.

El TPS es un permiso federal creado en 1990 para ayudar a los ciudadanos de países como Honduras, El Salvador, Nicaragua y Haití, que han sufrido catástrofes naturales. Esa autorización les permite trabajar legalmente y hasta ahora era renovable cada dos años, pero Trump ha puesto una fecha límite: el 19 de julio del 2019 para que los haitianos se vayan y el cinco de enero del 2020 para que unos 300.000 hondureños, nicaragüenses y salvadoreños salgan de Estados Unidos. De no hacerlo serán deportados.

La angustia de Carmen

DESEMPLEADA. Carmen perdió su empleo mientras espera que le llegue su nuevo permiso para poder buscar otro.

DESEMPLEADA. Carmen perdió su empleo mientras espera que le llegue su nuevo permiso para poder buscar otro.

Se llamará Carmen para esta historia, porque pidió proteger su identidad. El TPS debía llegarle por correo hace dos semanas, pero le han dicho que se retrasará dos meses más. En su trabajo de ayudante de cocina en un colegio no aceptaron la demora y está desempleada. “Limpio casas pero no me alcanza. Créame que a veces estoy a punto de tirar la toalla”, dice la mujer al tiempo que admite que en sus planes no está regresar a Honduras, de donde se fue hace más de 20 años, expulsada por la pobreza.

Carmen conoce que, con el panorama actual, el TPS que le llegue por correo será el último. Al igual que muchos inmigrantes en su situación, ella dijo tener un bote salvavidas: Dios. “Cuando creo que no hay esperanzas siempre viene [Dios] en mi auxilio y esta vez espero que así será. La otra posibilidad es ver si mi hija que ya es nacida en este país me pide. Algo tendrá que pasar, pero volver a Honduras no tiene sentido, ya no tengo ni a mi madre y mis hermanas también viven en Estados Unidos”.