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Colombia: ¿Quiénes eran los tres agentes del CTI asesinados en Nariño?


En un homenaje póstumo, fue resaltada la vida de los tres investigadores que murieron en Tumaco, presuntamente a manos del grupo de alias Guacho

Redacción- El Tiempo Latino | 7/12/2018, 6:48 p.m.
Colombia: ¿Quiénes eran los tres agentes del CTI asesinados en Nariño?
COLOMBIA. Funcionarios del CTI con su uniforme gris y negro, familiares, amigos y compañeros alzaron flores para despedir a los tres agentes que murieron en una emboscada | Archivo Semana

Hay una plaza en el bunker de la Fiscalía destinada a dar un “homenaje a la memoria de nuestros inmortales”, un lugar exclusivo para recordar a las personas que dejaron la vida cumpliendo su trabajo.

En la mañana de este jueves, con plaza llena de funcionarios del CTI con su uniforme gris y negro, familiares, amigos y compañeros alzaron flores para despedir a los tres agentes que murieron en una emboscada.

Los tres recorrían el kilómetro 78 de la vía Tumaco-Junín, cerca al corregimiento de Guayana, cuando fueron interceptados por hombres armados, pertenecientes, según las investigaciones, al grupo armado de Walter Patricio Arizala alias “Guacho”.

Murieron por las lesiones producidas por disparos. Luego, los emboscadores robaron las armas e incineraron los cuerpos de dos investigadores.

De inmediato la Fiscalía se propuso dar con los capturados. Y por el momento hay 14 presuntos responsables, a quienes se les capturó con equipos de comunicaciones: la evidencia clave para culparlos por el ataque.

En el bunker hubo minuto y toque de silencio de trompeta, personas de civil subieron los escalones para ser vistos por cientos de agentes del CTI y dejaron flores en las fotos de los tres.

Fue un homenaje corto, una vez se dispersó a la multitud, un grupo se acercó con un arreglo floral y lo dejó al lado de la hilera de rosas blancas que reposaban en el suelo. Todos tenían un listón violeta. Eran los compañeros de Willington Alexander Montenegro Martínez y Yair Alonso Montenegro Galindez.

El grupo, como si fuera la misma persona que se refiere a sus compañeros, hablaba del vacío que sentían por esa temprana e injusta partida. Aclararon enésimas veces que no daban esas palabras porque estuvieran muertos, sino porque por temor a sonar exagerados, juraron que dijeron solo la verdad.

Que el amor de Willington “eran sus dos hijas”, que en su cabeza cabía Nariño: con toda su geografía, gente y problemas sociales. Fue un conocedor como ninguno de los explosivos que fabricaban los grupos armados, y cuando encontraba algo desconocido se inquietaba hasta encontrar la taxonomía de algún peligroso objeto.

“Una vez me invitó y me dejó quedarme en su casa, tenía el departamento en la cabeza”, dice uno de sus compañeros. Entró al CTI en 1993, en Bogotá, y por amor a su tierra fue trasladado a Pasto. Uno de sus compañeros de curso de peritaje en explosivos lo vio hace 15 días, era la primera vez desde 2003, año en que ambos estudiaron el tema. “Fue muy duro, verlo hace tan pocos días y después de tanto tiempo”.

Willington conocía el peligro. En 2002 fue secuestrado durante 22 días por su labor como agente, y cuando un compañero corrió con la mala suerte de sentir que su vida peligraba, promovió una marcha en Tuquerres a favor de la vida.

Son pocas las personas que quieren especializarse en explosivos. Por eso cuando cursan algún programa todos se reúnen y se conocen como viejos compañeros de trabajo.

Fuente: Semana