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Cómo activistas y líderes pusieron a los latinos de DC en el mapa

Serie de eventos examina la creación de MOLA y cómo el activismo ayudó a los latinos a avanzar en DC
ACTIVISMO Y LIDERAZGO. Los oradores, Sonia Gutiérrez (Izq.) y José Gutiérrez con Allison Kokkoros, directora ejecutiva de la Escuela Carlos Rosario. Ellos conversaon con la audiencia sobre el liderazgo político en la cuidad, los movimientos estudiantiles actuales y el activismo por los derechos de los imigrantes.

ACTIVISMO Y LIDERAZGO. Los oradores, Sonia Gutiérrez (Izq.) y José Gutiérrez con Allison Kokkoros, directora ejecutiva de la Escuela Carlos Rosario. Ellos conversaon con la audiencia sobre el liderazgo político en la cuidad, los movimientos estudiantiles actuales y el activismo por los derechos de los imigrantes.

Cuando María Figueroa decidió matricularse en uno de los cursos de alfabetización que por más de cuatro décadas viene ofreciendo la Escuela Pública Internacional Chárter Carlos Rosario, dijo que sintió un poco de vergüenza. “A esta edad a uno le cuesta más aprender que cuando es pequeño, y ya mayor uno tiene tantos problemas”, admitió la señora, quien aseguró que se sentía “muy adulta” para aprender algo que se supone dominara desde “sus años mozos” pero que no pudo hacer por culpa de la desigualdad social que impera en su país natal, El Salvador.

Figueroa, quien llegó a Estados Unidos en 1986 de la mano de una familia diplomática que la empleó por espacio de un año, dijo que el convertirse en madre a muy temprana edad la desvió del camino de la educación y la condujo hacia el trabajo para sustentar a su familia.

No obstante, a principios del año pasado la salvadoreña entendió que era tiempo de aprender a leer y a escribir y tras lanzar la vergüenza a un lado, ahora a sus 58 años, admite que puede entender los mensajes de la Biblia ya que reconoce las palabras que ha aprendido en clases.

Relatos como este de personas que gracias a la educación en la escuela Carlos Rosario se han alfabetizado, han logrado la ciudadanía americana, han adquirido becas universitarias, o se han adiestrado en algún oficio que les permite llevar el pan a la mesa familiar, llenan de satisfacción a Sonia Gutiérrez, presidenta emérita y fundadora de la escuela autónoma para adultos. La educadora puertorriqueña, cuya labor ha sido honrada en múltiples ocasiones, incluso por el Gobierno de Washington DC que en 2015 bautizó la calle V en la cuadra 500 con su nombre (Sonia Gutiérrez Campus Way), entiende que uno de sus mayores logros al frente de la institución ha sido “el poder servir a más de 75 mil inmigrantes, el poder ayudarlos a convertirse en buenos ciudadanos americanos que aprendieron no solo el idioma o la cultura, sino que se han hecho parte de este país”.

Gutiérrez recuerda que en un principio cuando empezó la escuela en 1970, en la postrimería del Movimiento por los Derechos Civiles, el rechazo hacia los latinos era mucho más evidente y crudo que el que se vive hoy en día. “Para nosotros establecer nuestra presencia, queriendo fundar agencias, fue una lucha sin cuartel. Nosotros trabajábamos, no cinco días a la semana, siete días a la semana porque teníamos que correr nuestros programas y a la vez luchar por mantener los fondos, mientras también luchábamos con la ciudad porque no nos querían”, afirmó Gutiérrez.

“Empezamos con 100 estudiantes, en los tiempos en que visionarios como Carlos Rosario comenzaban a establecer entidades de servicios a latinos. Fue un tiempo bien difícil en el que sobrevivimos gracias a las estrategias de José Gutiérrez (activista de Nueva York de origen puertorriqueño) que nos recomendó trabajar de la mano en las campañas de los afroamericanos.

¡Ahí fue en verdad que pusimos un pie adentro! Fue cuando empezaron a tomarnos en cuenta”, agregó en una entrevista con El Tiempo Latino.

Descubriendo nuestras raíces

INSPIRACIÓN Y APRENDIZAJE. Jackie Reyes, directora de MOLA dando unas palabras de bienvenida e invitando a la audiencia a aprender e inspirarse con Sonia Gutiérrez y José Gutiérrez.

Érica Sánchez Vázquez / Carlos Rosario

INSPIRACIÓN Y APRENDIZAJE. Jackie Reyes, directora de MOLA dando unas palabras de bienvenida e invitando a la audiencia a aprender e inspirarse con Sonia Gutiérrez y José Gutiérrez.

La fundadora de la renombrada escuela para adultos y el activista neoyorquino, encabezaron el viernes la primera de cuatro charlas que explora los orígenes de la comunidad latina en DC durante los eventos socioeconómicos que tomaron lugar en los 70s.

La iniciativa es parte del proyecto Nuestra Ciudad, desarrollado por la escuela y auspiciado por la Oficina de la Alcaldesa (Muriel Bowser) para Asuntos Latinos, conocida por las siglas MOLA, lugar donde se llevó a cabo la tertulia.

Durante el conversatorio, al que asistieron líderes de la comunidad inmigrante y estudiantes de la escuela, se expusieron algunas de las estrategias que se emplearon para lograr la fundación de la oficina, entre ellas, la educación cívica y la organización comunitaria que, en varios casos, incluyó la movilización de estudiantes.

Naomi Ayala colaboradora del proyecto Nuestra Ciudad, dijo que durante la investigación para el desarrollo del proyecto se identificaron cuatro puntos clave que marcan el avance de los latinos en DC: colaboración, desarrollo de estrategias, innovación y representación.

Uno de ellos, a su juicio el más impactante para el progreso de nuestra comunidad, fue la creación de legislación que llevó a la formación de MOLA (Oficina del Alcalde para Asuntos Latinos, antes llamada OLA). “Eso dio paso a una serie de eventos y de situaciones que convierten a la ciudad en tierra fértil para poder crear oportunidades para los latinos en términos de vivienda, trabajo y empleos con el gobierno, oportunidades que no se veían”.

Un llamado al activismo pacífico

“El cambio viene cuando tú lo demandas, el cambio no te lo dan, no te van a entregar tus derechos si tú no peleas por ellos”, declaró a El Tiempo Latino el activista José Gutiérrez, parte esencial del grupo que trabajó en la legislación que dio paso a la creación de OLA (Ahora MOLA).

“Los recursos de esa oficina han ayudado a decenas de miles de latinos en la ciudad”, recordó José Gutiérrez, quien llegó a Washington en 1973. Para el activista, las continuas manifestaciones de los estudiantes en demanda de cambios sobre el control de armas en Estados Unidos, a raíz de la matanza de 17 estudiantes de la escuela Marjory Stoneman Douglas de Parkland, Florida el 14 de febrero, es motivo de elogios por lo que exhortó a la comunidad inmigrante a emularla. “Yo quisiera que nuestra comunidad reconociera que si te organizas, que si demandas cambios, a través de un movimiento lo vas a lograr”, declaró.

Reiteró que el activismo pacífico es una manera de enseñarle al político que el cambio es necesario y que tiene que prestarle atención a las demandas de su comunidad.

A la pregunta sobre si los estadounidenses están a tono con las necesidades de los latinos en el país dijo que no, ya que en estos momentos “el elemento en poder (Donald Trump) ve al latino como un extranjero y como un grupo de personas que están aquí sin el derecho de estar aquí”.

Declaró que esa situación tiene que ver en gran parte con el hecho de que los latinos no se integran a la comunidad y no se identifican con los problemas de los estadounidenses.

“No se identifican con grupos participando en el proceso político local, no se activan, no se integran, piensan que no deben participar, que están cansados del trabajo. Los ves más en la iglesia que en actividades sociopolíticas”, afirmó, al tiempo que llamó a la juventud latina a ser parte del cambio.

“El cambio siempre empieza con la juventud. Cuando la juventud decide tomar en serio su responsabilidad social como joven maduro, en vez de unirse a las pandillas o clubes sociales donde no tienen más que hacer que bailar, es cuando empieza el verdadero cambio”, sentenció.

Al cierre de la charla, tanto la educadora como el activista instaron a la comunidad latina a continuar liderando con la promoción y la construcción de coaliciones en todo el Distrito y a seguirse educando.

Aprendiendo tal como hace Reina Isabel Ramos, otra estudiante de la Escuela Carlos Rosario que a sus 60 años decidió alfabetizarse con miras a lograr la ciudadanía. “Voy a cumplir un año (en la escuela), llegué porque mis nietos me lo pidieron.

Yo casi no sabía leer mucho y hoy ya puedo leer un poco más y también sumar”, puntualizó.



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