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El sacrificio de una madre peruana


La peruana Angélica Ríos quedó ciega tras un ataque terrorista y hoy es masajista profesional

Milagros Meléndez-Vela | 5/11/2018, 4:37 p.m.
El sacrificio de una madre peruana
Angélica Ríos quedó ciega luego de un ataque terrorista en Perú, su país de origen. |

En un moderno local de masajes en Alexandria, Virginia, Angélica Ríos arma paso a paso su camilla de masajes, tiende las sábanas y sujeta a su cintura un frasco de ungüento especial. Prende el sistema de sonido con música de relajación y espera que su cliente se ubique en la camilla. No habría nada de extraordinario en este hecho si es que Angélica pudiera ver.

Ella es invidente, un atentado terrorista hace dos décadas en su natal Perú le quitó la vista y mató a su bebé de apenas un año, cambiando su vida radicalmente.

“Los terroristas habían dejado un coche bomba…Volamos y mi rostro se abrió como una rosa… los vidrios se incrustaron en mis ojos”, recordó durante una entrevista con El Tiempo Latino, en Alexandria. Ella iba en un autobús público cuando la bomba explotó. “Mi bebé murió al instante en mis brazos”, añadió.

Tras comenzar una vida a ciegas, lejos de su país sin saber el idioma y pasar una serie de obstáculos como inmigrante invidente, Angélica Ríos es un ejemplo de superación y asegura que de la mano de Dios todo se puede.

“Creo que si no fuera por Dios y todas las personas que él ha puesto en mi camino, hoy no podría ser lo que soy ni hacer lo que hago”, dijo. “Tengo 360 puntos en mi rostro y varios trasplantes de retina”, añadió.

Un nuevo comienzo

Con ayuda del Gobierno peruano y la esperanza de volver a ver llegó a Estados Unidos en 1992. Sin embargo, el daño había sido irreparable. “Tuve que empezar de nuevo y aprender a vivir como ciega. Era como si recién naciera”, dijo. Su vida ha sido un constante aprendizaje para valerse por sí misma. Y lo ha logrado.

Es tan independiente, que cocina, realiza los quehaceres de casa, va al gimnasio y hasta hace compras.

“Pude obtener asilo político y encontrar las ayudas necesarias para avanzar”, expresó.

Aprendió el brayle (sistema de lectura y escritura táctil para personas ciegas), también el inglés y hasta computación. “Lo más duro fue el inglés. Aprenderlo a ciegas fue un gran reto”, señaló.

Masajista profesional

Hoy, Angélica Ríos trabaja como masajista profesional en la cadena de spas Massage Envy. Sus colegas y jefes la admiran.

“Ella es una fuente de inspiración para nosotros y una buena profesional”, expresó Yary Rodríguez, supervisora en el local Massage Envy en Alexandria.

Hace unas semanas, del 24 al 25 de abril, asistió a una conferencia nacional en Dallas, Texas, realizada por la cadena de masajes, en donde Angélica instó a los asistentes a superar cualquier barrera para lograr sus sueños y convertirse en masajistas profesionales o realizar cualquier trabajo con pasión.

La pasión de Angélica es evidente en su trabajo, tanto que las personas a las que ella les da masajes dicen que la peruana tiene “manos mágicas”.

Un reto logrado

En 2017, a sus 50 años se graduó como masajista, un reto que por momentos pensó era imposible de alcanzar.

“La ceguera me quiso obstaculizar pero no me he dejado.