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Los Nacionales no bajan el ritmo en una lucha distinta a la de otros años


Evolucionaron con Davey Johnson, Matt Williams y Dusty Baker, pero la fanaticada no vive de recuerdos de corta duración

Jonathan Soto | 5/22/2018, 9:25 p.m.
Los Nacionales no bajan el ritmo en una lucha distinta a la de otros años
PONCHES. Max Scherzer, cabeza de la rotación capitalina, estableció una nueva marca de ponches esta semana | Jonathan Newton/The Washington Post

Cerca de cumplirse el segundo mes de temporada regular en la campaña 2018 de las Grandes Ligas, una de las zonas más competitivas y aún sin un patrón definido es el Este de la Liga Nacional.

Con los Bravos de Atlanta, Filis de Filadelfia, Mets de Nueva York y Nacionales de Washington en una pugna que desde ya da de qué hablar (apartando a unos Marlins de Miami en fase de reconstrucción), el Viejo Circuito tiene en este cuarteto a un grupo que, entre dudas y certezas, marcará el ritmo de la zafra.

Para los capitalinos la lucha tiene un valor mayor; desde que la organización despegara de forma deportiva y comenzara a sumar buenas actuaciones, aproximadamente por 2012, la fiesta del playoff pasó a ser una celebración común, para ahora abrir paso a nuevas responsabilidades.

Bajo el mando de Davey Johnson, Matt Williams y Dusty Baker, los Nats han mostrado claras señales de evolución, pero la fanaticada y la gerencia no vive de recuerdos de corta duración.

Luego de despedirse en la Serie Divisional a manos de los Cachorros de Chicago el año pasado, el sabor que dejaba esta llave era distinta. En el entorno de la capital sabían que contaban con las herramientas para ir más allá e instalarse por primera vez en la Serie de Campeonato, pero el destino ha tendido trampas que, hasta la fecha, no han logrado superar.

Ahora con Dave Martínez a la cabeza del clubhouse, el cuadro de Washington apunta a cruzar otras fronteras y terminar de ser ese conjunto que en la teoría tiene para mucho, pero que la práctica ha despedido antes de tiempo.

En la presenta temporada, la actuación de ciertas piezas revela detalles interesantes.

Por un lado se asoma Max Scherzer. El derecho sigue demostrando ser un brazo de otra época, un todoterreno que obliga a pensar en los pitchers eternos de esta disciplina, cuyo desgaste no parecía hacer mella en su físico y, sobre esto, comandar una rotación sólida con miras a la postemporada.

Esta semana, el abridor estableció la marca de menor cantidad de innings requeridos para llegar a 100 ponches, con 63 episodios en su haber, un dato no menor que, si bien su edad (33) probablemente no permita verlo acercarse a esa lejana isla que construyó Nolan Ryan con 5714 abanicados en su carrera, confirma que hoy no existe un lanzador de mayor dominio que el diestro.

Partiendo desde este ítem, y como parte de su identidad en los últimos años, para los Nacionales ha sido más sencillo establecer a su cuerpo de abridores como punta de lanza. El grupo lidera la Nacional en efectividad y si el mánager se viera en la obligación de atender algún asunto del equipo, esta parte es la que menos ayuda necesita.

Pero los abridores de los Nacionales tienen fecha de vencimiento. A corto plazo, este no debería ser un dolor de cabeza para Martínez; sin embargo, y exceptuando a Stephen Strasburg, quien tiene 29 años, todos los que conforman el grupo pasan de 30. Este motivo acerca cada campaña más a un sistema envidiable a la curva de descenso y que antes buscarán dominar el juego y no pasar por debajo de la mesa, así como la temible rotación de los Filis de 2011.