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La tarea pendiente de los Wizards para el futuro cercano


Para Scott Brooks y sus dirigidos, el tiempo ha permitido determinar cuál es la pata de la mesa que genera irregularidades

Jonathan Soto | 5/31/2018, 8:54 p.m.
La tarea pendiente de los Wizards para el futuro cercano
WALL. El base es la referencia del equipo gracias a su despliegue ofensivo y defensivo | Jonathan Newton/Washington Post

La base del éxito de los Wizards de Washington está conformada por la labor de John Wall y Bradley Beal. Sí, es una plantilla que ha logrado despegar por el trabajo de cada uno de sus elementos, pero es injusto no poner al base y escolta por encima del resto.

Viendo el vaso medio lleno, en la capital cuentan no solo con este par de veinteañeros como presente y futuro dentro de un conjunto que, salvo la filtración de algunos encontronazos entre ambos, pero finalmente solucionados, podrá presumir de su dominio durante varias temporadas más.

La lesión que Wall sufrió en la rodilla durante la segunda mitad de la ronda regular supuso un duro golpe para el cuadro, pero con parte del trabajo hecho sostuvieron el embate de otros equipos que a última hora intentaron meterse en el playoff. Pese a esto, se hicieron con el octavo lugar y el último cupo a la siguiente fase.

Ahí, los Raptors de Toronto salieron victoriosos, pero las sensaciones de los Wizards no fueron del todo negativas.

De las derrotas es más significativo generar autocrítica para saber qué aspecto mejorar y volverse más competitivo aún, y para Scott Brooks y sus dirigidos, el tiempo ha permitido determinar cuál es la pata de la mesa que genera irregularidades.

Debilidad en la pintura

Marcin Gortat es una figura especial en la plantilla, pero, lamentablemente, su posición es la fisura en el quinteto. Con 33 años, el polaco se está desvaneciendo poco a poco ante la nueva camada de internos de la liga.

Hoy se ponderan otras condiciones en el baloncesto y eso bien podría mermar su carrera. El triple es un recurso cada vez más usado por los equipos y los hombres fuertes de la pintura se están involucrando cada vez más en esta dinámica.

GORTAT. El polaco luce como el hombre distinto en la dinámica de juego

Jonathan Newton/Washington Post

GORTAT. El polaco luce como el hombre distinto en la dinámica de juego

Ya no es sorpresa ver en las estadísticas que elementos de la talla de Karl Anthony Town, Pau Gasol o Joel Embiid tiren desde el perímetro en repetidas ocasiones, un recurso que hace algunos años habría acabado con la paciencia de hasta el más sereno de los técnicos.

La potencia ofensiva de ciertas organizaciones está centrando sus planes en los llamados equipos pequeños, esos donde el interno bien podría ser un alero o, si cuentan con alguien así en sus filas, un ala pívot con más talento anotador que rebotador.

No es que la presencia para bajar el balón carezca de fuerza, es que este nuevo juego está prescindiendo de ellos.

Torcer la identidad

Paradójicamente, esto podría convertirse en la salvación de los Wizards. Tal vez existan mejores bases que Wall, pero solo habría unos pocos para mencionar más completos que él cuando se combinan las facultades ofensivas y defensivas.

Lo propio aplica para Beal.

Si Brooks empieza a trabajar con la defensa como un aparato necesario para trascender, no sería descabellado ver a esta versión de Washington desarrollando un juego similar al que hoy profesa Brad Stevens con sus Celtics de Boston.

Pero en caso de que la solución pase por asegurar a un interno con las características de estas nuevas estrellas, el mercado tiene a un hombre que, por lo que muestra su pasado reciente, tendría una adaptación sencilla a la capital: Jusuf Nurkic.

El centro que viene de jugar con los Trail Blazers de Portland sabe lo que es alimentar un juego basado en el poder anotador de sus puestos uno y dos, comandado en dicha franquicia por Damian Lillard y CJ McCollum.

En cambio, si para gerencia y dirigencia no es prioritario abrir la puerta de salida a Gortat y trabajar con él otros aspectos, entonces la ofensiva debe ser lo suficientemente letal para que la ausencia de alternativas en la pintura no manche la campaña.

Es aquí en donde Otto Porter y Markieff Morris deberán cargar con mayores responsabilidades a partir de la 2018-2019. Si el tiro externo mejora, sobre todo el de Morris, pues el de Porter es el mejor en porcentaje dentro de la plantilla, todo será mejor.

La rotación de balón deberá sostenerse, como esa corriente que hoy es un hábito para conjuntos de alta artillería ofensiva, como Warriors de Golden State o Rockets de Houston, por lo que Brooks tiene desde ya una tarea pendiente cuya meta es torcer levemente la identidad del equipo, solo si quiere romper el libreto y concretar los sueños de una organización que puede ser mejor de lo que parece.