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Wizards de Washington: ¿es momento de darse por vencido?

Saber que la planificación no tuvo concordancia con la ejecución es un tema a debatir

No hay derrota en admitir la caída. Para los Wizards de Washington el tiempo está por agotarse y sus opciones de estar presente en los playoffs es mínima. Lo que comenzó mal apenas mostró cambios, pero las malas noticias siempre fueron más en el conjunto de la capital, donde ahora surgen más preguntar que tienen como respuesta la próxima temporada de la NBA y no la que aún se está desarrollando.

Saber que la planificación no tuvo concordancia con la ejecución es un tema en las oficinas del Verizon Center, donde se deberá analizar a profundidad cada detalle que apartó al conjunto de su mejor versión. Cuando las cosas parecían mejorar, nuevamente la caída. Así ha sido la montaña rusa por la que ha tenido que transitar el cuadro hechicero a lo largo de toda la zafra, un lapso para olvidar ante lo que fue un camino oscuro.

Las constantes derrotas de inicio de zafra alimentaron una crisis que perdió peso con el pasar de las semanas, pero que no terminó de diluirse definitivamente. Pensar que un equipo como este no optaría por la postemporada parecía imposible, mucho más en una zona en la que lucía más accesible avanzar. Cuando LeBron James dio el paso al costado y llevó su juego a los Lakers de Los Ángeles, en el Este todo parecía libre ara cada conjunto, sobre todo para aquellos con aspiraciones de altos puestos de playoffs.

Estar entre los favoritos no debía encoger a los Wizards, pero el contexto poco a poco los agrietó.

El hombre estrella

Washington tuvo dos talismanes esta campaña, uno con mayor bagaje que el otro. Como era de esperarse, en el análisis previo al arranque del calendario los ojos del equipo estaban puestos sobre la figura de John Wall, uno de los bases más completos de la liga, elemento con la capacidad suficiente para hacer las labores en el plano ofensivo además de considerarse un piloto con la aptitud en defensa para frenar los ataques contrarios.

El otro, Bradley Beal. El escudero. Un hombre que no es sombra sino asistente, una pieza con la calidad suficiente para ser hombre franquicia en otro lado, pero que por el recorrido del antes mencionado, no podía contar con el mote de jugador franquicia. Esto no lo amilana; todo lo contrario, entendió que podía crecer con este rol y que paso a paso sería una referencia. Hoy no hay duda de eso.

La lesión que dejó atrás la corta pasantía de Wall en la temporada, perdiéndose incluso una buena parte de la próxima, allanó el camino para que el escolta asumiera las riendas del conjunto como un tipo con la capacidad suficiente para hacerse sentir como el líder temporal. Lograrlo, para fortuna de la dirigencia, no fue tarea complicada.

Pero si las opciones son microscópicas y el desgaste es apremiante, es sensato pensar que el coach Scott Brooks podría darle de baja por lo que resta de año. No sería lo más ético para muchos y en el caso de Beal sería cortar con el accionar de alguien que podría estar llamando la atención en otras ciudades del territorio estadounidense. Pero lo que vale, sobre todo para este tipo de casos, es cuidar a las joyas.

Para el 19 de marzo, nadie había recorrido más millas que él en la campaña (195.30), motivo a favor del entrenador para evitar que su otro elemento de alto nivel sano pensando en la 2019-2020.

A revisar el mercado

Una vez baje el telón de la zafra la atención estará puesta sobre aquellos jugadores de experiencia que salgan al mercado. No son pocos los nombres importantes, por lo que aquellos interesados en hacerse con sus servicios deberán preparar la chequera. Y en Washington se podrían planificar movimientos en pro de abrir espacio salarial y así atraer a uno o varios grandes.

El problema, el contrato de Wall. Cuando le brindaron una extensión por cuatro años y $170 millones, la mentalidad siempre fue positiva. Contar con él en perfecto estado físico es todo un privilegio, pero luego de sus percances se pone en duda si seguirá siendo de la partida con los hechiceros.

Pero así como podría ser un dolor de cabeza para la dirigencia ante la incertidumbre de cómo volverá, el resto de la liga piensa igual, por lo que parece imposible que salgo vía cambio, o en su defecto no por alguien con sus números.

Si ejercen la opción sobre Jabari Parker ($20 millones) será mucho peor la situación.