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Wizards despiden a su presidente de operaciones

No hubo respuesta en el mercado, algo que, apartando las lesiones, fue el principal dolor de cabeza
CESANTEADO. Grunfeld (derecha) fue apartado por el equipo

CESANTEADO. Grunfeld (derecha) fue apartado por el equipo

Cuando el fracaso toca la puerta de un equipo, alguien debe abrir la puerta. En ocasiones, los dedos apuntan a solo un elemento, aunque en realidad el concepto colectivo indica que las responsabilidades se reparten en partes iguales. Pero casi siempre es un elemento el que queda sacrificado. Muchas veces es el dirigente quien es el que tiene la tarea de dar un paso al costado. Este puesto, en el caso de los Wizards de Washington, lucía como el cargo que vería a una nueva pieza en la campaña 2019-2020.

Scott Brooks fue objeto de muchos rumores en la temporada, todos estos con él como desempleado. La zafra de los capitalinos estuvo llena de malas noticias, pero el desarrollo del juego no era precisamente el punto más difícil de digerir. Entre lesiones, los hechiceros padecieron un curso para el olvido. Antes de que comenzara la ronda regular, sus opciones no eran solamente clasificar sino el lugar en el cuál hacerlo. Cualquier otra cosa era simple pesimismo.

No hubo momento de paz para ellos. Entre derrotas, se pensó en una restructuración; no obstante, más que de jugadores, empezó por las oficinas, con el despido de Ernie Grunfeld, presidente de operaciones, como decisión de la plana mayor.

El objetivo inalcanzable

La carrera en la Conferencia del Este estaba abierta para todos después que LeBron James firmara por cuatro temporadas con los Lakers de Los Ángeles. Sin un hombre tan dominante con él en la zona, el reinado de los Cavaliers de Cleveland se vendría a menos. Hoy por hoy solo es cuestión de días para evitar el último lugar del Este, algo que parece ser el destino de los Knicks de Nueva York. El cambio drástico es una realidad y todo pasa por la mano de un solo basquetbolista.

Con ese panorama, los equipos tenían como tarea adueñarse de la primera casilla dentro de una lucha muy pareja. Hasta la fecha cumplieron con la competencia, pero los Wizards fueron la gran deuda.

Esto se notó y no hubo manera de tapar el sol con un dedo. Los problemas comenzaron a presentarse temprano y, al menos para Ted Leonsis, propietario de la franquicia, no hubo respuesta en el mercado, algo que, apartando las lesiones, fue el principal dolor de cabeza en el curso.

“No alcanzamos nuestro objetivo de clasificar a la postemporada esta temporada”, lamentó el mandamás a través de un comunicado. “Aunque estuvimos con varios jugadores claves lesionados, tenemos una cultura de responsabilidad y saber cómo asumir y manejar con el fin de tener resultados positivos”.

Asumir riesgos

Dentro de la estructura del combinado de Washington, la inactividad gerencial fue suficiente para tomar la decisión. Antes de dar comienzo a la 2018-2019, se anunció el arribo de Dwight Howard, para muchos una apuesta que desentonaba con la filosofía del equipo, pero se le brindó el voto de confianza a un centro que llegó a ser el mejor en su posición, pero cuya disciplina le jugó en contra en repetidas ocasiones hasta ser apartado por varios de los conjuntos en los que vio acción.

Llegó, se lesionó y no volvió al tabloncillo. Nadie sabía lo que pasaría, pero de esta serie de hechos paga el que firma los cheques.

Mientras transcurría la ronda regular, los capitalinos se asomaron en el mercado. La salida de algunos de sus principales elementos podía ser una realidad, una situación que de haberse concretado se convertiría en un nuevo inicio para ellos. Pero solo unas transacciones mínimas se realizaron, perdiendo el tiempo en casos que no tuvieron transcendencia en el desarrollo de la organización.

Se habló de la salida de John Wall, figura principal del quinteto de Brooks; sin embargo, su físico lo alejó de los posibles cuadros interesados. Ahora queda la duda sobre un hombre que volverá a jugar en aproximadamente un año y al que se le pagarán $140 millones.

El dinero, no solo en su caso, fue un problema enorme. La manera indiscriminada de Grunfeld para apostar por algunos basquetbolistas que no triunfaron fue suficiente para despedirlo.

Con un empleado menos, el tema en el entorno de los hechiceros es el de hacer borrón y cuenta nueva. Una nueva cara será obligatoria, así como nuevas ideas. No es una obligación salir a la agencia libre para quedarse con las piezas más cotizadas una vez culmine esta temporada, pero sí agradecerían los fanáticos de la franquicia alguien que ponga orden dentro de un grupo talentoso que perdió el rumbo apenas comenzó la zafra.