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Nicaragua, a un año del estallido social contra la dictadura y represión


Este 18 de abril los nicaragüenses cumplen un año de sufir una crisis que ha provocado cientos de muertos y detenidos, así como miles de heridos.

Katlen Urquilla | ElSalvador.com | 4/17/2019, 10:12 a.m.
Nicaragua, a un año del estallido social contra la dictadura y represión
NICARAGUA. La crisis sociopolítica ha derivado en la muerte de más de 300 personas | EFE

Nicaragua está inmersa en una crisis sociopolítica desde hace un año que no toca fin.

La olla de presión estalló un miércoles 18 de abril de 2018 y sus efectos se han visto a lo largo del año, a través de protestas de calle, en redes sociales y mediante medidas de la comunidad internacional contra el régimen de Daniel Ortega.

Lo que inició como una protesta contra reformas al sistema del Seguro Social, que tocaban las pensiones, se transformó en un parteaguas para Nicaragua, donde miles de ciudadanos habían acumulado en los últimos años el descontento por las políticas orteguistas.

Pero ese 18 de abril los nicaragüenses no pudieron más. Los que abanderaron las multitudinarias manifestaciones fueron los universitarios y a ellos se fueron uniendo sectores emblemáticos del país, incluyendo exlíderes sandinistas, hasta lograr el respaldo de organismos internacionales como la OEA (Organización de Estados Americanos), la ONU (Organización de Naciones Unidas), Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

En los 12 meses de crisis, los nicaragüenses han visto morir a centenares, ir a la cárcel a familiares y amigos, vieron como muchas madres perdieron a sus hijos en las protestas y como miles huían de su tierra dejando a sus pequeños, debido a la persecución de las fuerzas sandinistas.

Esa convulsión ha causado 325 muertos y cientos de presos, según la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), pero organismos humanitarios de Nicaragua registran 568 víctimas mortales.

Además, las organizaciones reportan que en este año más de 2,000 personas han resultado heridas, centenares han sido detenidas arbitrariamente y decenas de miles se han visto obligadas a huir del país.

Nicaragua ha experimentado en estos 365 días diferentes etapas de represión que iban desde someter a los manifestantes en las calles y perseguir a los opositores, hasta censurar a medios críticos y amedrentar a defensores de derechos humanos, según denunció en sus informes la CIDH.

Tras un año de crisis, Ortega enfrenta cada vez más presión internacional, debido a las violaciones a los derechos humanos que han denunciado varios organismos internacionales. Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sanciones tanto a Ortega, a su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, como a funcionarios del círculo más cercano del sandinista.

También Canadá anunció esta semana que cesó la ayuda financiera a Nicaragua ante la preocupación por las violaciones a derechos humanos.

Un camino sin retorno

El vecino país ha tratado de superar la crisis primero a través de un diálogo mediado por los obispos, que fracasó, y ahora mediante una negociación que tiene como testigos al Vaticano y la Secretaría General de la OEA, que tampoco ha dejado consensos en temas clave hasta la fecha.

Pero para la oposición, la chispa que prendió esas revueltas callejeras hace un año marcó el comienzo de un camino sin retorno en Nicaragua.

La tesis opositora es que para superar la crisis es indispensable la creación de una Comisión de la Verdad creíble y fundar las bases de una justicia transicional, así como adelantar las elecciones y liberar a todos los presos políticos.