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Ganadores y perdedores en el trade deadline de la MLB

El 31 de julio, fecha límite para cambios directos, contó con 28 pactos que involucró a 68 peloteros
CONFIANZA. Los Nacionales esperan estar presente en la postemporada

CONFIANZA. Los Nacionales esperan estar presente en la postemporada

Con la llegada del mes de agosto, los equipos de Grandes Ligas se enfilan al lugar soñado: los playoffs. Pero para lograrlo, cada conjunto hizo una radiografía de su situación para determinar cuáles eran sus necesidades reales en caso de tener opciones para inscribir su nombre en la postemporada, y a partir de ahí buscar en otros conjuntos las piezas que potencien sus posibilidades.

En el carrusel de movimientos, el día miércoles 31 de julio, fecha límite para cambios directos, contó con 28 pactos que involucró a 68 peloteros.

Estos fueron los protagonistas y cómo su desenvolvimiento en la fecha podría, o no, ayudarlos a trascender en pro de alzar el trofeo de campeón en la temporada 2019.

Astros de Houston

El cuadro sideral fue el gran ganador de la fecha. Con altísimas opciones de representar a la Liga Americana en la Serie Mundial, el combinado tejano sumó brazos de alto nivel a sus filas, siendo uno de ellos el abridor Zack Greinke, ex de los Diamondbacks de Arizona.

En él, la franquicia cuenta con otro brazo de calidad, completando un tridente de abridores que robustece aún más a un conjunto que antes de la mencionada jornada era uno de los equipos más temibles de todas las mayores. Ahora, su incorporación, sumándose a Justin Verlander y Gerrit Cole, blinda a una escuadra que espera obtener su segunda corona en las últimas tres zafras.

Además de este, llegó otro abridor, Aaron Sanchez, y el relevista Joe Biagini, ambos provenientes desde los Azulejos de Toronto. Asimismo, incorporaron al receptor Martín Maldonado en un acuerdo con los Cachorros de Chicago.

Nacionales de Washington

Los capitalinos eran inferiores en los primeros meses de la zafra, razón que abría las puertas a varias de sus estrellas en este mercado; sin embargo, un repunte nada casual los metió en puestos de los comodines en la Liga Nacional, obligándolos a pasar de ser vendedores a compradores.

La búsqueda de elementos era sencilla: en el entorno de los Nats se sabía que el punto débil estaba en el pitcheo de relevo, cuerpo que la gerencia fortaleció con el arribo del zurdo Roenis Elías, quien llegó desde los Marineros de Seattle, así como los derechos Daniel Hudson (ex de los Azulejos) y Hunter Strickland, otrora miembro de los Marineros.

Sin necesidad de atraer a abridores, el trío de nuevos peloteros capitalinos solo será usado en los últimos episodios, a excepción del noveno por el gran trabajo de Sean Doolittle, tapando así la enorme grieta que estuvo a punto de acabar de manera prematura con sus aspiraciones.

Bravos de Atlanta

El combinado Tomahawk pasaba por una situación similar a la de los Nacionales, con la diferencia de que los vecinos de la división este en el Viejo Circuito encontraban distancia en la tabla de posiciones a favor de los de Georgia, líderes en la zona, y uno de los cuadros de la pelota norteamericana con el mejor talento joven en todo el sistema.

El relevo, principal dolor de cabeza de los Bravos, llevó a la gerencia a hacer tres movimientos, en teoría, favorables. Uno de ellos fue el arribo de Mark Melancon, ex de los Gigantes de San Francisco, quien podría ejercer perfectamente las labores como cerrados en Atlanta.

Los otros dos: Shane Greene (antes con los Tigres de Detroit) y Chris Martin (hasta julio pieza de los Rangers de Texas). Con el primero ganaron a uno de los brazos más confiables del año, un hombre que en 2019 asistió a su primer Juego de Estrellas y con alta capacidad para resolver en momentos apremiantes, mientras que el segundo es alguien que podría desarrollar su talento a mediano y largo plazo.

Yanquis de Nueva York

El gran perdedor de la faena. En la Gran Manzana se esperaba todo tipo de acciones para incorporar abridores, el talón de Aquiles de Aaron Boone; no obstante, el silencio e inactividad en el mercado solo despertó la crítica de la fanaticada del conjunto a rayas.

La necesidad era enorme y el pasado reciente así lo dictaba, sobre todo en su serie ante los Medias Rojas de Boston, cuando entre el 25 y 28 del pasado mes perdieron tres encuentros y fueron víctimas de 44 carreras.

Con ese déficit en tan corto tiempo, todo hacía pensar que la prioridad era hacerse sentir entre el resto de las franquicias, pero lo que realmente ocurrió fue que la pasividad podría marcar, para mal, su camino.