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La NBA apuesta por la salud mental de sus jugadores

Los equipos tendrán que contar con varios especialistas y al menos un psiquiatra
AFECTADO. Kevin Love sufrió un ataque de pánico en un encuentro

AFECTADO. Kevin Love sufrió un ataque de pánico en un encuentro

El cuidado de los atletas no solo pasa por cuestiones físicas. Las lesiones que no se ven son aquellas que más dueles y que se sienten en las entrañas del deportista. El tema anímico es importante, pues es el que se traduce en el combustible del representante de determinada disciplina, uno que sin las ganas de hacer las cosas no rendirá al nivel que dirigentes, gerentes y fanáticos esperan que logre cumplir en pro del equipo.

En la NBA nadie escapa de esto. El baloncesto, como buen deporte de contacto, muestra año a año bajas sensibles por percances físicos, con rodillas, hombres y tobillos como zonas del cuerpo que se ven fuertemente impactadas por el ritmo frenético de estos días, donde la transición gana terreno día a día y el desgaste es mucho mayor que hace algunos años, viendo mayor vulnerabilidad en sus exponentes.

Pero hay un aspecto en el que muchos callan y que no encuentra solución con una rehabilitación común y corriente. La depresión y ansiedad hace mella en el atleta pues la derrota siempre está ahí para asustar a quienes desean superar a sus contrarios. Si el fracaso toca la puerta, se debe pasar rápidamente la página, pero hay ocasiones en las que problemas extradeportivos se instalan en el sistema del deportista para dinamitar su confianza desde adentro.

Con la misión de que esta serie de percances, naturales para cualquier humano, se extiendan y se vuelvan crónicos, la NBA decidió realizar una serie de medidas en las que los equipos tendrán que contar con varios especialistas de la salud mental, así como al menos un psiquiatra, para hacer frente a los lamentos de los basquetbolistas.

El dinero no lo es todo

El 17 de febrero de 2018, DeMar DeRozan lanzó una corta pero dura confesión: "Esta depresión saca lo mejor de mí", escribió en Twitter en la mencionada fecha quien para ese entonces fuera el escolta titular de los Raptors de Toronto y quien hoy usa el uniforme de los Spurs de San Antonio. El hecho dejó atónitos a los seguidores de la disciplina, pues no se esperaba que un elemento con su talento señalara tal debilidad.

Nadie sale ileso en la vida. Nadie. Pero se hace difícil pensar que un hombre con sus habilidades para jugar al baloncesto, alguien que no se ha visto involucrado en problemas fuera del tabloncillo y con una abultada cuenta bancaria, afirmara públicamente su situación.

Hasta la fecha, las ganancias de DeRozan en la liga superan los $120 millones en diez temporadas y aún le restan sumar $55 millones por dos años de contrato restantes con la franquicia tejana.

Las comodidades están siempre ahí, pero no necesariamente tienen que estar apegadas a la paz mental.

Luego de su confesión, habló con mayor detalle sobre el tema en una entrevista para Toronto Sun: “No importa cuán indestructibles parezcamos, todos somos humanos al final del día”, señaló al rotativo canadiense. “Todos tenemos sentimientos y todo eso y a veces saco lo mejor de mí cuando tengo a toda esta gente encima”.

Sus palabras siguieron con contundencia: “No es algo de lo que me avergüence. Ahora, a mi edad, entiendo cuánta gente ha pasado por esto. Y si sólo sirve para que alguien piense que yo he pasado por esto y sigo ahí fuera, teniendo éxito en lo que hago, estará bien para mí”.

“Siempre he tenido estas noches. Siempre he sido así, desde que era joven y creo que eso ha marcado mi forma de ser. Soy muy callado si no me conoces. Siempre me mantengo distante, en mi espacio personal y de esta manera me enfrento a todo lo que me tenga que enfrentar”, siguió.

La pérdida de un ser querido

El caso de DeRozan no fue el único en llamar la atención. Poco después, en marzo del mismo año, Kevin Love, ala pívot de los Cavaliers de Cleveland, habló sobre su experiencia a través de un texto escrito por él mismo para el portal The Players Tribune.

Su situación, incluso, fue más allá, siendo víctima de un ataque de pánico en pleno juego. Parte de su percance lo produjo la muerte de su abuela, algo de lo que nunca habló sino hasta que contactó a un psicólogo para ayudarlo a superar la sensible partida.

“Todos estamos pasando por algo que no se puede ver. La salud mental nos afecta a todos en algún momento u otro. Como DeMar dijo, 'nunca se sabe por lo que está pasando esa persona'”, advirtió.