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Fiscal General del Distrito de Columbia critica nueva propuesta para la reforma del sistema de justicia penal

Jessie K. Liu asegura que es importante saber que tan bien se están adaptando a la vida fuera de la cárcel los que ya han sido puestos en libertad
LOCALES. La Procuradora General de los Estados Unidos, Jessie Liu, para el Distrito de Columbia

LOCALES. La Procuradora General de los Estados Unidos, Jessie Liu, para el Distrito de Columbia

Poco más de un mes antes de que el presidente Trump seleccionara a Jessie K. Liu como fiscal del distrito en 2017, entró en vigor una ley de la ciudad que dio a docenas de reclusos que habían cometido delitos graves en su adolescencia, la oportunidad de ser liberados anticipadamente.

Un año más tarde, mientras Liu recorría la ciudad para reunirse con los residentes del distrito y la policía, los miembros del consejo municipal enmendaron la ley de encarcelamiento de jóvenes, reduciendo de 20 a 15 años el tiempo de prisión que alguien debe cumplir antes de que pueda pedirle a la corte que los ponga en libertad.

Luego, en marzo pasado, Charles Allen (Ward-6), presidente del comité de seguridad pública y judicial del concejo municipal, propuso una tercera iteración de la Ley de Reducción de Encarcelamientos, parte de los crecientes esfuerzos de la ciudad por reformar la justicia penal. La enmienda de Allen pedía que se ampliara el grupo de reclusos potencialmente elegibles a las personas que cometieron sus delitos no solo cuando eran adolescentes, sino también cuando eran adultos de hasta 24 años de edad.

Los fiscales de Liu se han opuesto a todas las peticiones de libertad inmediata presentadas en virtud de la ley hasta la fecha, pero el último impulso para ampliar la ley la ha llevado a lanzar una inusual campaña pública contra este esfuerzo. Se trata de un cambio para el principal fiscal federal de la ciudad, que por lo general ha adoptado un enfoque más discreto.

Pero Liu dijo que piensa que los legisladores locales se apresuran a ampliar la ley sin dar tiempo suficiente para determinar qué tan bien se están adaptando a la vida fuera de la cárcel los que ya han sido puestos en libertad y para concluir si es probable que vuelvan a delinquir.

Fuente: The Washington Post