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Emiliano Sala y las tragedias del fútbol

Hay hechos de los que cualquier quiere salir corriendo, pero al final del día son inevitables
RECORDADO. Fanáticos del Nantes dejaron flores en los alrededores del estadio

RECORDADO. Fanáticos del Nantes dejaron flores en los alrededores del estadio

La peor de las noticias fue confirmada: Emiliano Sala perdió la vida luego de desaparecer el 21 de enero. El vuelo en el que el futbolista argentino se trasladaba hacia Reino Unido para unirse al Cardiff de Gales sufrió un accidente en el Canal de la Mancha, donde 18 días después fue encontrado su cuerpo.

Hay hechos de los que cualquier quiere salir corriendo, pero al final del día son inevitables. Este fue uno de esos.

Al conocerse la desaparición de la aeronave horas después de partir desde Francia a territorio británico, el pesimismo fue ganando espacio. En este tipo de situaciones cada minuto cuenta y lamentablemente el factor climático no ayudó a que las labores de rescate se desarrollaran de la manera deseada.

Las autoridades dieron por acabados los trabajos días después de la noticia, pero eso no amilanó a sus familiares, amigos y colegas. Desde todo el mundo se sumaron personas a recaudar fondos que permitieran a un grupo de expertos a ingresar en la posible zona donde se encontraba la avioneta, pero el tiempo pintó de gris ese panorama poco favorable.

Triste final

El 7 de febrero la policía de Dorset confirmó a los medios que el cuerpo que se encontró dentro de la aeronave siniestrada y ubicada en el fondo del Canal de la Mancha era el de Sala, bajando de la manera más lamentable posible un lapso de amargura, dolor y desalentador.

"El cuerpo traído este jueves al puerto de Portland ha sido identificado por el forense como el del futbolista profesional Emiliano Sala", anunció el cuerpo de seguridad inglés en un comunicado. "Las familias de Sala y del piloto David Ibbotson han sido informadas con estas noticias y continuarán siendo apoyadas por personal capacitado para ello".

El argentino partía a Gales para asumir su destino con el Cardiff, quien acordó pagar 17 millones de euros al Nantes para que el suramericano se encargara de llevar los goles a la mesa en la difícil premier League.

Ahora, la tragedia marcará a ambas oncenas, hoy en una disputa que podría pasar al plano legal.

Negocios son negocias y entre el llanto de sus seres queridos y admiradores del atacante, los clubes buscan consuelo en materia económica. El cuadro galo exige a sus pares galeses la cancelación de la primera parte de las tres cuotas establecidas por la ficha de Sala, algo que hasta no había cumplido el Cardiff hasta el 7 de febrero.

Desde el lado del que debía ser su nuevo equipo señalaron que no responderían hasta que las investigaciones arrojaran un resultado, hoy ya conocido por todos.

No obstante, los franceses amenazaron con tomar acciones leales con tal de percibir el dinero de la transacción.

Los trágicos recuerdos

La muerte de Sala y sus circunstancias obligan a pensar en otros que se han ido por siniestros de aeronaves. Antes del caso del argentino, el propietario del Leicester City inglés, el tailandés Vichai Srivaddhanaprabha, perdió la vida luego de que su helicóptero se precipitara en los alrededores del King Power Stadium, casa de los Foxes, en octubre de 2018.

Previo a este hecho uno en particular enlutó al fútbol y al deporte en general. El 28 de noviembre de 2016 el vuelo chárter en el que se trasladaba la plantilla del club brasileño Chapecoense con destino a Colombia para la final de la Copa Suramericana se estrelló Antioquia.

68 personas iban en la aeronave, pero solo seis sobrevivieron. La plantilla sufrió una gran cantidad de bajas, restableciendo por completo su labor en el fútbol. La Conmebol le otorgó el trofeo de campeón por acuerdo con el Atlético Nacional, rival por el título, en un gesto recordado para siempre.

El fútbol ha sido víctima de tragedias de este tipo, con el accidente aéreo de Munich en febrero de 1958 como primer gran lamento de este tipo.

Para ese año el Manchester United inglés regresaba a casa luego de meterse en las semifinales de la Copa de Europa, hoy Liga de Campeones, cuando la avioneta en la que viajaba la plantilla, dirigentes, fanáticos y periodistas, colapsó por la pésima condición climática en territorio alemán.

Ocho jugadores del primer equipo murieron, siendo bautizados como Las Flores de Manchester en una canción de The Sppiners que salió al mercado en 1962.

El fútbol, motor de vida y generador de alegrías, no es ajena a este tipo de noticias. A veces, aunque de manera esporádica, la tristeza toca la puerta del deporte, hoy con Emiliano Sala como última víctima del desastre.