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Trump y el nuevo Congreso


Como los demócratas lograron control sobre el presupuesto tienen garantizado un mayor poder de negociación.

Por Ana Julia Jatar EL TIEMPO LATINO | 1/4/2019, 1:28 p.m.
Trump y el nuevo Congreso
OPINIÓN. ¿Se convertirá “el muro” en la primera víctima del nuevo Congreso? | @FMpinilla

Comenzamos este editorial con los mejores deseos para nuestros lectores para que todos gocen de un año 2019 de muchas alegrías y de gran prosperidad. Un año nuevo siempre nos trae la reflexión sobre los logros del pasado y los retos del futuro. Con esto en mente queremos compartir con ustedes algunos temas que traerán cambios importantes en Washington y específicamente entre el Congreso y la Casa Blanca.

El pasado 3 de enero se instaló el Congreso número 116 de la historia norteamericana y se juramentaron 435 representantes de la Cámara Baja quienes eligieron como presidente o “Speaker of the House” a la representante demócrata, Nancy Pelosi. Recordemos que los primeros dos años de la Administración Trump fueron caracterizados por un control total del partido Republicano en las dos Cámaras lo cual le daba a Donald Trump un poder casi absoluto sobre el Congreso. Sin embargo, este jueves 3 de enero esa situación cambió drásticamente ya que durante las elecciones del pasado 6 de noviembre, si bien los republicanos mantuvieron el control del Senado, los demócratas lograron el control total de la Cámara de Representantes con 236 delegados versus 199 del partido Republicano revirtiendo la proporción de los dos primeros años de la Administración Trump cuando la relación era: 236 republicanos vs. 196 demócratas.

¿Qué significa esta nueva composición del Congreso para el mundo político en Washington? Por lo general cuando ocurre esta división de dominio partidista entre la Cámara alta y la baja, se debe esperar una suerte de parálisis en la aprobación de nuevas leyes, pues cualquier proyecto de legislación propuesto por la Cámara de Representantes es usualmente rechazado por los senadores y/o vetada por el presidente de la República.

Sin embargo, como los demócratas lograron control sobre el presupuesto tienen garantizado un mayor poder de negociación. Esto unido a su capacidad de supervisión o de “oversight” y de citación a testificar “subpoena power” a miembros del Poder Ejecutivo, por lo que debemos esperar un cambio importante en la dinámica política en Washington. Para tener una idea del tipo de investigaciones que pueden realizarse, solo hay que recordar el escándalo que lograron hacer los republicanos durante la presidencia de Obama cuando las instalaciones norteamericanas fueron atacadas por unos terroristas en Bengahzi. Lo cierto es que ahora los demócratas podrán investigar desde la lista de invitados a una fiesta en la Casa Blanca hasta los impuestos de Donald Trump. Esto último ya lo anunció Nancy Pelosi como una de las prioridades de su partido ante la negativa del actual presidente de hacer del dominio público sus declaraciones anuales ante el IRS.

Otro tema que debemos esperar que sea debatido en el nuevo Congreso es la investigación sobre las relaciones entre el gobierno de Rusia y la familia Trump así como el entorpecimiento del financiamiento para el polémico muro fronterizo que ha creado tanta discusión y divergencia de opiniones llevando al cierre del Gobierno en diciembre. Será interesante ver hasta donde utilizarán los demócratas su recién adquirido poder de negociación en referencia al muro que tanto desea Donald Trump, quien prometió durante su campaña que lo financiaría México. ¿Se convertirá “el muro” en la primera víctima del nuevo Congreso?

En materia migratoria podemos esperar una reversión en las medidas más drásticas tomadas por esta Administración como por ejemplo tratar de restablecer la ayuda a Centroamérica y darle una solución definitiva a la situación de los Soñadores o “Dreamers”.

En otras palabras la dinámica entre La Casa Blanca y el Congreso tendrá un tono muy distinto en el 2019 y si bien no hay que esperar mucho avance en materia de nuevas legislaciones, sí podemos aspirar a ver un retroceso en las medidas más draconianas que esta Administración ha tenido en materia migratoria y en un Congreso que le aplique los debidos pesos y contrapesos al presidente.