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Cuando los medicamentos que deben curar enferman a los pacientes


Sydney Lupkin | Kaiser Health News | 1/11/2019, 4:02 p.m.
Cuando los medicamentos que deben curar enferman a los pacientes
Alicia Moreno y su hijo Anderson, que ahora tiene 3 años. El pequeño necesita un ventilador portátil para respirar. | Heidi de Marco/KHN

ANN ARBOR, Michigan. — A pesar del intenso sonido del ventilador mecánico, Alicia Moreno se había dormido en una silla junto a la cama de hospital de su hijo, cuando un médico la despertó con malas noticias: el medicamento contra la constipación que el pequeño Anderson, de 1 año, había tomado meses antes estaba contaminado con la bacteria Burkholderia cepacia.

De repente, las crisis de salud que Anderson había estado sufriendo tuvieron sentido desde el punto de vista médico. B. cepacia era la misma bacteria que inexplicablemente había aparecido en el tracto respiratorio del niño, algo que lo dejó temporalmente fuera de la lista de espera para un trasplante de corazón. La misma bacteria resurgió después de su trasplante y se combinó con una enfermedad similar a la gripe que infectó sus pulmones. Desde entonces respira con ventilación asistida.

El medicamento de venta libre que estaba contaminado, llamado docusato sódico, que se da de manera rutinaria a casi todos los pacientes hospitalizados para evitar el estreñimiento, hizo que Anderson sufriera "lesiones graves que pusieron en peligro su vida”. El medicamento se retiró del mercado, pero sólo después que el personal de otro hospital, en Texas, notara un aumento en las infecciones por B. cepacia, lo que dio lugar a una investigación de seis meses que descubrió el fármaco contaminado y su fábrica en Florida.

"Algo que debía ayudarlo, lo lastimó", dijo Alicia Moreno.

Desde comienzos de 2013, las compañías farmacéuticas con sede en Estados Unidos o en el extranjero han retirado del mercado alrededor de 8.000 medicamentos, miles de millones de tabletas, frascos y viales que entran en la cadena de suministro de medicamentos del país y han llegado a manos de pacientes, a hospitales y a las vías intravenosas, según muestra una investigación de Kaiser Health News (KHN). Estos retiros representan una fracción de los medicamentos que se distribuyen cada año. Pero los productos defectuosos contenían de todo: desde bacterias peligrosas y pequeñas partículas de vidrio hasta moho, o mucho, o muy poco, del ingrediente activo del medicamento.

Durante el mismo período, 65 plantas de fabricación de medicamentos retiraron casi 300 productos, menos de 12 meses después de pasar la inspección de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), como fue el caso del ablandador fecal que tomó Anderson, según un análisis de KHN de los avisos de retiros de productos y registros de inspección de la FDA.

Estos retiros incluyeron más de 39,000 frascos del medicamento contra el VIH Atripla que estaban contaminados con "partículas de silicona roja"; casi 37,000 tabletas genéricas de Abilify que eran "súper potentes" y unas 12,000 cajas de Aleve genérico (naproxeno) que en realidad contenían ibuprofeno, según los datos de retiros examinados por KHN.

El medicamento que presuntamente enfermó a Anderson Moreno infectó seriamente a por lo menos 63 personas más en 12 estados, según informes de la FDA y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Se fabricó en una planta de PharmaTech en el condado de Broward, en Florida. Esa misma planta pasó una inspección de la FDA incluso mientras fabricaba productos contaminados con bacterias, reveló una revisión de KHN de los registros de inspección.