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El poder de los latinos en EE.UU.


Geovanny Vicente Romero | 6/5/2019, 9:52 a.m.
El poder de los latinos en EE.UU.
POLÍTICA. Casa Blanca de Estados Unidos | Crédito: EFE

La huella e influencia de la comunidad latina en Estados Unidos es cada vez más poderosa. Eso nos llena de orgullo a todos. Tenemos que reconocer que cada uno, reconocido o no, ha aportado a esta comunidad.

A medida que se acercan las elecciones, y mientras resurge la idea del voto latino como el gigante dormido, medir el poder de nuestra comunidad latina desde una óptica puramente cuantitativa y estadística conlleva el riesgo de perdernos si valor cualitativo.

No somos una cifra, pero nunca la comunidad latina ha estado más representada en la política estadounidense como ahora. Nunca estuvo mejor representada. Es un momento histórico que hemos visto a partir de 2018, desde que las minorías -entre ellas los latinos y las mujeres- comenzaron a ganar las primarias en algunos estados en los que tradicionalmente ganaban hombres, especialmente blancos.

La juramentación del Congreso número 116 rompió barreras desde mucho antes que sus nuevos miembros pusieran un pie en Washington, con decenas de historias que son el resultado de una sociedad multicolor y multiétnica que se refleja en el Congreso más diverso étnica y culturalmente, el de mayor presencia femenina de la historia.

Hoy son muchos los latinos que se ven representados por liderazgos como el de Alexandria Ocasio-Cortez, la representante de Nueva York de origen puertorriqueño, una desconocida hasta que derrotó en forma sorprendente a su contrincante blanco.

No podemos sorprendernos de que tengamos legisladores que alguna vez fueron indocumentados, como el representante de origen dominicano Adriano Espaillat. Él es un ejemplo de que cuando se trata de lograr el sueño americano con disciplina, trabajo y ahínco, los finales felices no solo son cosas de los cuentos de Disney. Es precisamente Ocasio-Cortez, quien al estilo de los cuentos de hadas ha desafiado —y hasta ahora hecho tambalear— a un adversario importante, el sistema.

Dicen que el que madruga Dios le ayuda y parece que esto lo aplica muy bien Julián Castro, el primer latino en la contienda demócrata por la nominación a la presidencia de EE.UU. en 2020.

Castro lanzó su campaña a inicios de 2019 y aunque todavía no ha logrado el despegue esperado, se mantiene firme dando la cara por los latinos frente a contendientes con mayor popularidad y con más recursos económicos para la campaña.

Es precisamente ese espíritu luchador de Julián Castro que encuentra similitud perfecta con el latino de a pie, ese que nunca se rinde y que al caerse dos veces se levanta tres.

Los latinos no siempre votan por candidatos latinos. Votan con el corazón por quien se identifique con su comunidad. Al igual que el votante promedio, tienden a votar por los candidatos con más posibilidades de ganar.

En 2016, Julián Castro, que venía de ser un alcalde querido en San Antonio y de haber acumulado experiencia en Washington como el secretario de Vivienda de Barack Obama, fue contemplado como posible compañero de fórmula de Hillary Clinton. Pero la campaña de Clinton optó por un americano blanco que hablaba español, el senador Tim Kaine. Incluso dejando a Castro, la decisión reconoce el arrastre que puede tener la segunda lengua más hablada en EE.UU.