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Chile apela a su mejor versión para la Copa América

El cuadro austral llega con el trofeo bajo el brazo tras coronarse en Estados Unidos 2016
CAMPEONES. Vienen de ganar las dos últimas ediciones

CAMPEONES. Vienen de ganar las dos últimas ediciones

Dos caras, como si de una moneda se tratara. Así puede compararse de momento a la selección chilena de fútbol, la cual buscará el tricampeonato continental, en una Copa América con más obligaciones que prerrogativas para ellos.

En Brasil, el cuadro austral llega con el trofeo bajo el brazo tras coronarse en Estados Unidos 2016, sede de la edición centenario del torneo de fútbol por países más antiguo del planeta. Allí, se quedaron con la tanda de penales ante Argentina, en un deja vu de Chile 2015, su primer campeonato obtenido.

Ese aliciente por saberse campeón es un plus en cada cuadro que aspira repetir por tercera vez, un hito que solo Argentina tiene en su haber tras las copas de 1945, 1946 y 1947.

Pero entre el brillo que genera el rey del lugar, también están los murmullos detrás de una estructura con serias deudas en el pasado reciente, sobre todo en sus aspiraciones mundialistas.

La caída estrepitosa

Al iniciar el camino de Chile rumbo a la Copa del Mundo Rusia 2018, algunos pocos pesimistas, contados con los dedos de una mano, pensaron que la Roja no estaría presente en territorio europeo. Y así fue.

En sus tres primeras presentaciones, dos victorias y un empaten brindaban esperanza a los chilenos, en el papel una selección lo suficientemente fuerte para no solo estar en los cinco primeros lugares, también despertaba el interés por su eventual trascendencia en Rusia, donde intentarían mejorar la instancia de octavos de final de Brasil 2014 y ese sabor amargo dela eliminación precisamente frente a local.

Pero dos derrotas en sus siguientes compromisos eran un balde de agua fría para ellos.

El conjunto austral cerró la primera ronda con marca de cuatro juegos ganados por igual número de perdidos y un empate. En un calendario tan largo como el de la Conmebol, cada selección cuenta con el tiempo suficiente para recuperar piezas desgastadas, pero el mismo calendario es verdugo al generar mayor ansiedad a los necesitados.

El arranque de la segunda etapa parecía encausar la clasificación, con par de celebraciones y una paridad, situación que permitía planificar la estructura que jugaría en Europa y sus escenarios para mejorar lo de Brasil; sin embargo, la montaña rusa del fútbol decidió que era el momento de caer.

En sus siguientes seis compromisos la debacle se hizo sentir con fuerza, con apenas dos victorias por cuatro reveses, incluida una goleada de Brasil por 3-0. Nuevamente los amazónicos eran enemigos desiguales, demostrando su fortaleza en su patio y apartándolos del sueño mundialista.

Segundas oportunidades

Pese a que no necesariamente son sinónimo de éxito o fracaso, los amistoso cuentan para resolver algunas incógnitas puntuales del grupo. En el caso de Chile, la sensación, más que individual, era colectiva: la culpa les ganaba la carrera a futbolistas consagrados en Viejo Continente, piezas de la talla de Alexis Sánchez o Arturo Vidal, referentes de esta generación de la Roja, quienes ahora tienen la responsabilidad de dejar atrás, muy atrás, el tropiezo rumbo a Rusia.

En los amistoso, el balance chileno no es el más alentador, con cuatro compromisos de su lado en 12 presentaciones, misma cantidad de empates e igual de derrotas.

Ese carrusel de dudas es al que suben sus elementos y, tal vez, la mayor preocupación de un grupo consagrado que posiblemente encuentra en este evento la última aventura de sus carreras vistiendo el uniforme de su selección.

En el caso de Sánchez, por ejemplo, hay doble tarea, pues además de tener un campeonato digno junto a los suyos, tiene que hacer un curso impecable en su deseo de volver a contar con la confianza de su técnico en el Manchester United, Ole Gunnar Solskjaer, para ser de la partida jornada a jornada con los Red Devils, o para venderse al mejor postor de una liga cotizada en territorio europeo.

El encanto continental

Brasil 2019 es un obstáculo más espiritual que físico. Chile intentará redimirse y espantar sus propios demonios, esos que parecían lejanos, pero que un duro golpe de humildad lo llevó a ver cara a cara.

En territorio amazónico se juegan mucho. Algunos elementos su continuidad en la selección, otros la posibilidad de crecer en sus clubes, mientras que algunos, los más jóvenes, usarán la cita como vitrina para que sus nombres se den a conocer.

En colectivo, nada mejor que retomar las viejas sensaciones, esas en la que el triunfo era tan habitual que parecía un episodio común del torneo por excelencia de la zona. El reto: superar la dura fase de grupos que los empareja con Ecuador, Uruguay y uno de los dos invitados desde Asia, Japón.