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Revolution, Celtics y Medias Rojas: El deporte toma forma en Massachusetts

Con la MLS en juego, solo resta esperar el inicio de la NBA y MLB
ENFOQUE. El Revolution espera dar el golpe en la mesa esta temporada/@nerevolution

ENFOQUE. El Revolution espera dar el golpe en la mesa esta temporada/@nerevolution

Pese al impacto de la pandemia del COVID-19 en Estados Unidos, en el ámbito deportivo todo se va armando nuevamente para brindarles a los seguidores de tres grandes disciplinas (fútbol, baloncesto y beisbol) lo mejor de estos grandes pasatiempos.

La MLS puso a rodar el balón y suma ya dos fechas del reinicio celebrado en Orlando, misma ciudad en donde el 30 de julio la NBA tendrá la vuelta de su campaña. Entretanto, la MLB subirá el telón el día 23 del mismo mes para dar los primeros pasos de una zafra más corta de lo normal.

En Massachusetts, los seguidores del New England Revolution, Celtics y Medias Rojas de Boston, se concentran a la distancia mientras cada divisa tendrá la obligación de actuar con solidez y dar pasos firmes en su deseo de apuntar al título de sus respectivos torneos.

Por la sorpresa

Una vez se realizó el sorteo para conformar los grupos de la copa, New England Revolution apareció emparejado en una zona nada sencilla que pondrá a prueba al cuadro de Massachusetts y su capacidad para dar el golpe en la mesa.

El combinado dirigido por el histórico Bruce Arena se vio acompañado por el Toronto FC, subcampeón del pasado curso; el DC United, uno de los clubes más prometedores del presente; y el Montreal Impact, que de la mano del francés Thierry Henry espera dar pasos importantes.

Su primer choque, y en teoría el más accesible, les permitió hacer las labores y sacar las tres unidades ante el Impact gracias a un tanto del argentino Gustavo Bou en el complemento. Después, una de sus primeras pruebas de fuego llegó al rivalizar contra el conjunto de la capital, duelo que terminó igualado a un tanto y en el que el Revolution llegó a estar arriba.

Esas sensaciones positivas dejan la mesa servida para buscar el pase directo ante el Toronto FC, también con cuatro puntos luego de dos choques, en un juego que obliga a ambas oncenas a ver qué ocurrirá entre United e Impact, pues para los de DC aún hay opciones de meterse en la próxima instancia si sale victorioso por más de un gol.

Para New England, el norte es decir presente en octavos de final con un boleto directo y no como uno de los mejores terceros de la etapa, pues así evitaría reñir contra alguno de los favoritos, como Portland Timbers o Columbus Crew, cuyo accionar en este arranque de zafra ha sido más que positivo.

Sin embargo, uno de los temas que más llama la atención en la temporada tiene que ver con el irregular andar de franquicias que en el papel lucían como favoritas no solo para estar en lo más alto de sus respectivos grupos, también entraban en el cuadro de propios y extraños para luchar por el trofeo de campeón.

Atlanta United y Los Angeles Galaxy son dos de esos protagonistas cuyo presente dista mucho del brillante pasado que los acobijó en el curso 2019.

Tanto los de Georgia como los de California no han encontrado un juego sólido y regular que les permita contar con posibilidades de meterse en los octavos de final de manera directa, por lo que deberán optar por el pase como mejores terceros siempre y cuando una serie de resultados externos les permita consolidarse en el selecto grupo.

Mientras dos de los más grandes clubes de la MLS intentan obrar el milagro, la mesa queda servida para una posible sorpresa al final de la campaña.

Un regreso esperado

En la NBA hay un aire de incertidumbre que se siente a solo días de la reanudación de la temporada. Cuando el 30 de julio vuelvan al tabloncillo 22 equipos, se verá de manera directa la condición de sus piezas. La gran pregunta que se genera día a día tiene que ver con cómo trabajaron los elementos mientras la pausa obligatoria se instalaba en el calendario.

Esta vez, y a diferencia del pasado, los jugadores no pudieron entrenar en grupos, tal como suele ocurrir en la temporada baja, una época en la que compañeros de labores e incluso rivales planifican sesiones para ponerse a prueba. En esta oportunidad, y por razones lógicas, no hubo espacio para compartir, por lo que el roce de la disciplina encontró una larga ausencia.

El hecho parece no encontrar grises dentro del blanco y negro, pues la reanudación podrá sobre la mesa el rápido entrenamiento al que se vieron sometidas la franquicias una vez arribaron a Orlando. Las lesiones pueden estar ahí por la sobrecarga de trabajo; no obstante, en la mente de los más optimistas está la idea de que con basquetbolistas descansados estos playoffs pueden ser uno de los más espectaculares en años.

Con su actual récord (43-21), los Celtics de Boston estarán ahí como uno de los ocho representantes de la Conferencia del Este. Hoy en día en la tercera casilla, los de Massachusetts podrán presumir de ver en sus filas una versión refrescada de Jaylen Brown, Marcus Smart o Gordon Hayward, un hecho que le brinda varias opciones de juego al coach Brad Stevens.

Aunque aún hay formas de quedarse con el segundo lugar en su conferencia, para los Celtics es una tarea importante analizar cómo se conformaría la parte baja de la clasificación, pues cuadros como los 76ers de Filadelfia (6tos) y los Nets de Brooklyn (7mos) ocupan lugares engañosos y que los podría convertir en organizaciones a temer entre los primeros sembrados.

Para seguir con paso firme, Boston deberá apelar por su férrea defensa, uno de los aspectos que durante años ha estado del lado de los verdes. En el presente, sus 106.8 puntos permitidos por encuentro son la segunda cifra más baja de toda la liga, números que contrastan con la actualidad del deporte. Hace algunos años, contar con tal cantidad de unidades habría sido un punto de quiebre ligado a un eventual fracaso; sin embargo, esta NBA es de tiradores de larga distancia y pívots que se animan cada día más a buscar el triple, por lo que los scores se hacen cada vez más abultados y la ofensiva dicta el orden.

Trabajo veloz

A diferencia de pasadas ediciones, la temporada 2020 de las Grandes Ligas deberá resolver sus asuntos a una velocidad mayor. La pandemia obligó a retrasar el arranque de zafra, por lo que en el presente almanaque no será posible ver a las divisas disputar poco más de 160 compromisos. En su lugar, la liga acordó que la ronda regular se resolverá con 60 choques por equipo.

Bajo este formato, el margen de error será mínimo y el desgaste en las piezas se hará notar. Este año, los mánagers serán puestos a prueba como nunca antes bajo un calendario que hace recordar a la pelota caribeña.

En el entorno de los Medias Rojas de Boston la obligación será doble, pues además de asumir el reto también tendrá que mostrar su mejor versión, una muy similar a la del año 2018, cuando se coronaron en la Serie Mundial.

Según lo acordado y anunciado por la MLB, para la 2020 los conjuntos se medirán única y exclusivamente con sus contrincantes de división, por lo que el Este de la Americana será seguramente uno de los grupos que más llame la atención por lo que son capaces de ofrecer sus organizaciones.

El norte de los patirrojos no es otro que dejar en el camino a su rival histórico, los Yanquis de Nueva York, favoritos a quedarse con el banderín y también para trascender hasta el final del campeonato. Para ellos, en Massachusetts deberán contar con una rotación que no haga extrañar a Chris Sale, as del quinteto abridor y quien se sometió a una operación Tommy John que lo llevará a ver la campaña desde casa.

Partiendo desde la enorme ausencia, el mánager Ron Roenicke ajustó el grupo de brazos para hacer del venezolano Eduardo Rodríguez si carta de presentación. El zurdo fue víctima de la pandemia, pero ya se encuentra sano y preparado para encargarse de guiar a los suyos hacia la postemporada.



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