La empatía como medio para ayudar a las personas
Sociedad
Por José C. García Fajardo
Para todo voluntario social, es fundamental desarrollar la capacidad de empatizar, inherente al ser humano. Esto le permitirá “conectar” con las personas que padecen algún tipo de exclusión social.
Pero además, empatizar con sus propios compañeros supone ponerse en el lugar del otro, “caminar en sus zapatos durante muchas lunas” para respetarlo y hacer un esfuerzo de comprensión.
La empatía está muy relacionada con el sentido común ya que, si comprendemos el dolor, las frustraciones o los miedos del otro, podremos tratarlo como nos gustaría que nos trataran a nosotros mismos.
Las situaciones, los sentimientos, los deseos o las motivaciones no son tan diferentes de unas personas a otras, por lo tanto no es tan difícil buscar la empatía. Basta creer en que es posible. Decían los antiguos: “Pueden porque creen que pueden”.
Cierto que es imposible situarse en la realidad del otro, por más esfuerzo e interés que se ponga en ello. No obstante, el esfuerzo y el interés serán valorados por el otro positivamente, se dará cuenta de que le importas y de que te quieres acercar a su realidad por más dura que ésta sea.
Y no sólo con lástima y buenas palabras, sino con el ánimo de ayudar y con acciones concretas para mejorar su vida.
Además de la empatía, es vital que los voluntarios desarrollemos una sensibilidad social. El voluntariado no es prioritariamente una actividad asistencial con las personas marginadas.
La acción voluntaria tiene, efectivamente, un componente asistencial decisivo en la resolución de problemas inmediatos, mucho más cuando éstos no admiten demora. Pero, sobre todo, se trata de una actitud frente a la sociedad, la búsqueda de un modelo social y de comportamientos personales que afirmen la justicia social y la búsqueda de mayores oportunidades para todos.
El voluntariado busca la colaboración mutua, la autonomía y, en definitiva, la felicidad para aquellos que no la tienen. Un voluntario puede ayudar a un discapacitado a sortear una barrera arquitectónica, pero su responsabilidad será, unida a otros miles de voluntarios, pedir a quienes corresponda que desaparezcan las barreras. Su misión social se encamina hacia eliminar las barreras mentales frente a las diversas formas de exclusión social.
Algo mejor que hacer el bien es procurar que otros lo hagan. El voluntariado es para todos y ahí radica su eficacia social.
García Fajardo es miembro del Centro de Colaboraciones Solidarias.
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