Jeffrey Rosen, el último fiscal general de Donald Trump, testificó ante el Senado sobre la "persistencia" del expresidente para intentar desacreditar las elecciones de noviembre 2020. Foto: The Washington Post.

(c) 2021, The Washington Post - Ann E. Marimow, Josh Dawsey

El último fiscal general del expresidente Donald Trump declaró en el Senado que su jefe fue “persistente” en presionar al Departamento de Justicia para que desacreditara los resultados de las elecciones de 2020.

En testimonio a puerta cerrada ante el Comité Judicial del Senado el sábado, Jeffrey Rosen dijo que había “persuadido al presidente de no transitar por un camino diferente” en una reunión de alta importancia en enero, en la que Trump consideró destituir a Rosen de su poderoso cargo como máximo oficial del Departamento de Justicia.

De acuerdo a una persona que conoce el testimonio, la declaración de apertura de Rosen también describió como “inexplicable” las acciones de su colega del Departamento de Justicia, Jeffrey Clark, quien sí estaba dispuesto a respaldar las falsas acusaciones de Trump sobre fraude electoral y a quien Trump consideró nombrar como fiscal general encargado para reemplazar a Rosen.

El testimonio – del cual el New York Times ya ha realizado informes parciales – es parte de un cúmulo de material que los investigadores del Congreso están ensamblando sobre los erráticos esfuerzos de Trump por revertir su derrota electoral a manos del Demócrata Joe Biden, y usar al Departamento de Justicia para mantenerse en el poder.

Las acciones de Trump también están siendo investigadas por el comité selecto de la Cámara encargado de las averiguaciones sobre el asalto al Congreso de EEUU del 6 de enero. El inspector general del Departamento de Justicia está investigando de manera independiente si algún actual o antiguo funcionario de la agencia actuó inapropiadamente para invalidar los resultados de las elecciones – un esfuerzo que podría resultar en la recomendación de sanciones disciplinarias o, si la oficina considera que hubo conducta criminal, referir los casos al Departamento para que sean procesados penalmente.

Las averiguaciones del Congreso fueron respaldadas el mes pasado cuando la Casa Blanca y el Departamento de Justicia autorizaron que Rosen y otros exfuncionarios hablaran de las conversaciones que tuvieron con el expresidente Trump en torno a las elecciones, diciendo que la administración Biden no buscaría silenciarlos vía privilegio ejecutivo.

Hace dos semanas, el Congreso obtuvo y publicó notas escritas a mano por el segundo de Rosen, el exfiscal general adjunto Richard Donoghue, quien participó en llamadas telefónicas con Trump y Rosen en las cuales el presidente les urgía a sembrar dudas sobre la integridad de las elecciones.

Las notas de Donoghue dicen que Trump les dijo a Rosen y a él: “simplemente digan que las elecciones fueron corruptas y déjenme el resto a mí” y a los legisladores Republicanos. También dicen que Rosen y Donoghue argumentaron que las acusaciones sobre fraude electoral parecían no tener mérito.

El sábado, Rosen compareció ante el comité del Senado para dar su testimonio directamente. Donoghue también testificó. Durante una entrevista de siete horas, Rosen enfatizó como él y otros oficiales de alto rango se resistieron a las presiones de Trump.

“El presidente fue persistente con sus solicitudes, y yo sinceramente hubiera preferido que él hubiese decidido darle otro enfoque al último mes de su presidencia”, dijo Rosen en su declaración inicial, de acuerdo a una persona que conoce el testimonio y quien habló en condición de anonimato para poder comentar la sesión a puerta cerrada. “Pero en cuanto los puntos que fueron presentados al Departamento de Justicia, éste actuó consistentemente con integridad y prevaleció el orden de la ley en todo momento”.

Rosen dijo que pensaba que las afirmaciones de Trump sobre las irregularidades en la votación estaban “mal informadas, y yo estuve en desacuerdo con las cosas que el presidente Trump sugirió que el Departamento de Justicia debía hacer en relación con las elecciones. Así que no las hicimos”.

Enfatizó que cuando a Trump se le dijo que estaba “mal informado o equivocado, o que no llevaríamos a cabo determinadas acciones para desacreditar la validez de las elecciones, él aceptó la decisión del Departamento”.

El Sen. Sheldon Whitehouse, Demócrata por Rhode Island, quien asistió a la entrevista de Rosen, dijo que el excolaborador de Trump fue “bastante frontal” y suministró nuevos detalles al comité. Sé rehusó a comentar sobre aspectos específicos del testimonio de Rosen, alegando que las reglas del comité prohíben hacer ese tipo de divulgaciones. Pero dijo que, apenas unos días antes de que los simpatizantes de Trump invadieran el Congreso de EEUU cuando éste certificaba las elecciones el 6 de enero, “otra trama” estaba siendo elaborada para tratar de revertir los resultados de las elecciones usando el nombre y la reputación del Departamento de Justicia”.

La persona que conoce el testimonio de Rosen dijo que éste describió sus interacciones con Clark, quien había estado a cargo de la división de recursos ambientales y naturales del Departamento y de la división civil.

En algún momento, Clark había tenido enlaces con Trump a través de un congresista Republicano de Pennsylvania. Rosen se enteró, después del hecho, de que Clark, su subordinado, se había reunido con Trump en la Casa Blanca para discutir cómo promover las acusaciones de fraude electoral. Rosen dijo que le había advertido a Clark que dichas comunicaciones estaban fuera de sitio, y le dijo que no lo volviera a hacer, según la fuente.

El abogado de Clark no respondió a un mensaje solicitándole comentario. Clark ha negado previamente qué hubiera estado tramando un plan para destituir a Rosen o que hubiera formulado “recomendaciones para acciones basadas en datos imprecisos recogidos en Internet”.

Liz Harrington, una vocera de Trump, dijo en una declaración el miércoles por la noche: “No necesitamos fugas de información selectivas, partidistas, de testimonios a puerta cerrada, para saber que el presidente Donald J. Trump había anunciado legítimamente su creencia de que Estados Unidos se merecía una investigación completa de las elecciones de 2020. Él ha estado haciendo precisamente eso, públicamente, desde el día de las elecciones”.

El Sen. Chuck Grassley, de Iowa, el Republicano de mayor rango en el comité, defendió el derecho de Trump a discutir su estrategia de manera privada con sus asesores, enfatizando que al final de cuentas, Trump no despidió ni a Rosen ni a Donoghue.

“Eventualmente los hechos saldrán a la luz pública, y Trump tendrá que referirse a ellos – para bien o para mal dependiendo de la evidencia disponible”, dijo Grassley durante su derecho de palabra en el Senado esta semana. “Sin embargo, la pregunta esencial que deberíamos preguntarnos es: ¿cuál fue la decisión final?”.

Entre los materiales que están siendo examinados por el comité del Senado está el borrador de una carta que circuló Clark, dirigida a las autoridades de Georgia, que él quería que Rosen y Donoghue firmaran. La carta, fechada el 28 de diciembre, falsamente afirmaba que el Departamento de Justicia estaba “investigando varias irregularidades” en las elecciones presidenciales y que había “identificado suficientes problemas como para tener un impacto en el resultado de las elecciones”.

La carta y las respuestas por correo electrónico, publicadas por ABC News, recomendaban que los legisladores del estado tuvieran una sesión especial para “recoger testimonios adicionales, recibir nueva evidencia, y deliberar sobre el asunto”.

Rosen y Donoghue no firmaron la carta de Clark, y Donoghue dijo en un email a Clark que enviarla “no estaba ni siquiera dentro del ámbito de las posibilidades”.

Después de escuchar de Rosen y Donoghue, Whitehouse alabó a ambos por no haber sucumbido ante las presiones de la Casa Blanca de Trump y por negarse a “participar en un encargo político sin precedentes”.

“Una carta sin ningún tipo de justificación, cocinada de manera paralela a la cadena de mando del Departamento que hubiese podido salir del Departamento de Justicia hacia los estados en disputa, dándoles licencia para revertir los resultados de las elecciones en esos estados”, dijo el senador.

Además de Rosen y Donoghue, los investigadores del comité entrevistaron el miércoles al exabogado de circunscripción nacional de Atlanta, Byung J. Pak, de acuerdo a una persona con conocimiento del tema quien habló en condición de anonimato para poder dar detalles de una entrevista privada.

Pak, quien también fue designado por Trump, renunció de manera abrupta el 4 de enero por sugerencia de Donoghue, después de que Trump públicamente se quejara de que Pak no estaba investigando el supuesto fraude electoral en Georgia, un estado que fue crucial para la victoria de Biden. Múltiples evaluaciones en ese estado mostraron que las acusaciones de Trump sobre irregularidades en la votación no tenían fundamento.

El abogado de Pak no respondió a un mensaje pidiendo comentarios sobre su testimonio.

Algunos actuales y antiguos funcionarios de orden público dan crédito a Donoghue y a Rosen por haberse resistido a los esfuerzos de Trump para revertir las elecciones. Pero otros acusan a los líderes del Departamento de Justicia por que consideran que se rindieron ante la presión de la Casa Blanca al fomentar la renuncia de Pak como una manera de apaciguar a Trump.

Estos críticos dicen que las acciones de Rosen y Donoghue eran parte de un patrón más amplio de decisiones dentro del Departamento durante la administración Trump, que fueron diseñadas para aplacar públicamente al presidente mientras al mismo tiempo no se hacía un esfuerzo real por llegar a la esencia de las investigaciones o se emitían las declaraciones públicas que Trump quería que ellos hicieran.

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Devlin Barrett y Jacqueline Alemany, del Washington Post, contribuyeron con este reporte.

Información de los Autores:

Josh Dawsey es reportero de emprendimientos políticos e investigaciones para el Washington Post. Se unió al periódico en 2017 y cubría la Casa Blanca. Antes de eso, cubría la Casa Blanca para Politico, y la Legislatura de la Ciudad de Nueva York y al gobernador de Nueva Jersey Chris Christie para el Wall Street Journal.

Ann Marimow reporta sobre temas legales para el Washington Post. Se unió al Post en 2005 y ha cubierto a gobiernos estatales y política en California, New Hampshire y Maryland.

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