¿Qué se logró en la COP27?
Un activista sostiene un cartel en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2022 (COP27), en Sharm El-Sheikh, Egipto, el 19 de noviembre de 2022. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2022 (COP27), se celebra del 6 al 18 de noviembre, y se espera que acoja uno de los mayores números de participantes en la conferencia mundial anual sobre el clima, ya que se estima que asistirán más de 40.000 personas, entre jefes de Estado y de Gobierno, la sociedad civil, los medios de comunicación y otras partes interesadas | FOTO: EFE/EPA/SEDAT SUNA EPA-EFE/SEDAT SUNA
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Luego de dos semanas la COP27, celebrada en Sharm el Sheikh, Egipto llegó a su fin. Poco menos de 200 naciones finalizaron conversaciones y negociaciones en la 27 cumbre del clima. Su principal logro fue acordar establecer un fondo que ayudará a los países vulnerables y en vías de desarrollo a hacer frente a los desastres climáticos que se han incrementado debido a la contaminación perpetrada por los países ricos, un hecho que está calentando cada vez y de manera más peligrosa nuestro planeta.

Se prevé que las emisiones globales de dióxido de carbono de los combustibles fósiles aumenten un 1 % en 2022, alcanzando un nuevo récord de 37,500 millones de toneladas, anunciaron científicos basados en un análisis realizado por Global Carbon Project en la COP27. 

Si la tendencia continúa, la humanidad podría bombear suficiente CO2 a la atmósfera para calentar la Tierra a 1,5 °C por encima de las temperaturas preindustriales en solo nueve años. El acuerdo climático de París de 2015 fijó este límite aspiracional, buscando evitar las consecuencias más graves para el planeta. “Nueve años no es mucho tiempo”, dijo Corinne Le Quéré, climatóloga de la Universidad de East Anglia en Norwich, Reino Unido, y miembro del Global Carbon Project. 

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Según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente se espera que las emisiones caigan alrededor de un 10 % para 2030, Para mantener el calentamiento hasta el umbral crucial de 1,5 grados centígrados, las emisiones tendrían que caer un 45 % para 2030.

De acuerdo con un estudio realizado por Climate Analytics los 20 países más ricos y poderosos producen alrededor del 80% de las emisiones del mundo cada año.

“Nadie puede negar la escala de pérdidas y daños que vemos en todo el mundo”, dijo el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en Egipto. "El mundo se quema y se ahoga ante nuestros ojos".

La decisión sobre los pagos por daños climáticos marcó un gran avance en uno de los temas más polémicos en las negociaciones climáticas de las Naciones Unidas. 

Durante más de tres décadas, los países en desarrollo han presionado por pérdidas y daños, pidiendo a los países ricos e industrializados que proporcionen una compensación por los costos de las tormentas destructivas, las olas de calor y las sequías alimentadas por el calentamiento global. 

La creación de este fondo estuvo a punto de desaparecer por desencuentros en la sesión final de la cumbre por factores que entraban en juego en un acuerdo más amplio, incluida la medida en que los países deberían reducir sus emisiones e incluir un lenguaje que solicitaba explícitamente una eliminación gradual de combustibles fósiles, incluidos el carbón, el gas natural y el petróleo. 

Las naciones en vías de desarrollo, en su mayoría de Asia, África, América Latina, el Caribe y el Pacífico Sur, lucharon para colocar el fondo para pérdidas y daños en la agenda formal de la cumbre.

La ministra de Medio Ambiente de Chile, Maisi Rojas, quien ayudó a liderar el grupo de negociadores que crearon el fondo, calificó el acuerdo de "histórico", pero manifestó sentimientos encontrados sobre la reunión en general. "Recuerde, estamos hablando de pérdidas y daños porque no logramos reducir las emisiones, así que no es realmente una razón para celebrar”.

Pero el acuerdo negociado en esa ciudad turística del Mar Rojo tiene un proceso y establece que las naciones no pueden ser legalmente responsables de los pagos. El acuerdo exige que un comité con representantes de 24 países trabaje durante el próximo año para determinar exactamente qué forma debería tomar el fondo, qué países deberían contribuir y adónde debería ir el dinero. 

Para alcanzar los objetivos climáticos que se han fijado hasta ahora, los países en desarrollo necesitarán al menos 5,8 billones de dólares hasta 2030, según el acuerdo final.

Hay detalles que aún no se han determinado, la idea es que tenga una base diversa de donantes que incluya a países productores de petróleo, el sector privado y países como China. 

En la actualidad China es el mayor emisor de emisiones de gases de efecto invernadero. Pero los representantes chinos en la COP27 dijeron que, si bien el país está abierto a contribuir voluntariamente a pérdidas y daños, solo debería ser una obligación para países históricamente más ricos como Estados Unidos y la Unión Europea.

La voz de los más afectados

Es común escuchar que la selva amazónica es el “pulmón del planeta”, pero luego de la COP27 una analogía más certera sería referirnos a la Amazonía como el “corazón del planeta”. 

El río Amazonas alimenta un bosque tropical de 2,86 millones de millas cuadradas, esta vegetación cubre aproximadamente el 5 por ciento de la superficie terrestre de la Tierra y además es el hogar de aproximadamente un tercio de todas las especies terrestres conocidas de plantas, animales e insectos. 

Hay más de 500 pueblos indígenas distintos en la selva amazónica y esas comunidades indígenas representan parte de los territorios más afectados por la crisis climática y sus líderes han alzado la voz para ser respetados. 

“Visualizo un futuro en el que no tengamos miedo a otra inundación, a otro incendio, o miedo a encontrar a otro protector de la Amazonía asesinado. Visualizo un futuro en el que nuestros hijos, vuestros hijos, no tengan que luchar por el futuro de la humanidad. Visualizo el Bosque Vivo, la visión del pueblo Kichwa de Sarayaku que respeta y asegura que el bosque, los seres del bosque y nuestra gente estén permanentemente protegidos de las industrias extractivas y otras amenazas”, declaró Helena Gualinga, líder índigena Kichwa, activista climática y defensora de los derechos humanos. 

Gualinga continúa el legado de su familia de lucha por la naturaleza y la comunidad Kichwa Sarayuku en la Amazonía. Cofundadora de la organización Polluters Out, lidera una coalición mundial de jóvenes que exigen la eliminación de los combustibles fósiles de las tierras indígenas.

*Johani Carolina Ponce es una periodista venezolana que trabaja con la organización Sachamama.org como Latino Media Engagement Manager del Programa Huella Zero.

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