ECOSISTEMAS. Las especies parasitarias que no dañan a los humanos desempeñan un papel clave en el mantenimiento de ecosistemas sanos. | Foto: Pixabay.
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Cuando hablamos de parásitos es probable que pienses en mosquitos o gusanos de los que solemos encontrar en contextos veterinarios.

Sin embargo, no todos los parásitos son peligrosos y deberíamos preocuparnos porque están desapareciendo, según un estudio pionero publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

No todos los parásitos son malos

Solo el 5% de las especies de parásitos afectan al ser humano, mientras que el otro 95% realizan un trabajo importante en el ecosistema, explicó Chelsea Wood, ecóloga de la Universidad de Washington y autora principal del estudio.

"Los parásitos nos ayudan a preservar las poblaciones remanentes [de otros animales amenazados]. Nos ayudan a mantener unidas las redes alimentarias y no se les reconoce el mérito. Ese servicio desaparecerá cuando desaparezcan los parásitos y entonces lo echaremos de menos", señaló Wood.

El cambio climático está llevando a la desaparición de parásitos

La doctora Wood y sus colegas estudiaron 699 especímenes de peces para saber cómo afectaba el cambio climático a los parásitos, informó el sitio web de noticias Crosscut.

Los peces, recogidos entre 1880 y 2019 en el estrecho de Puget, en el estado de Washington, eran "cápsulas del tiempo de parásitos", explicó Wood.

A medida que aumentaba la temperatura del agua, los parásitos cayeron en picada, con un descenso del 11% en la biodiversidad de parásitos cada década.

La magnitud de la desaparición conmocionó a Wood y refutó la creencia que tienen muchas personas de que el cambio climático provoque más infecciones, de acuerdo con la autora.

¿Por qué son necesarios?

Los científicos han descubierto que las especies parasitarias que no dañan a los humanos desempeñan un papel clave en el mantenimiento de ecosistemas sanos, especificó The New York Times

Por ejemplo, los parásitos controlan las poblaciones de especies igual que los depredadores, señaló Wood.

Los parásitos también contribuyen a la cadena alimenticia, al hacer que las especies que son presas se comporten de manera más imprudente y sean más fáciles de atrapar para los depredadores.

Los peces killi de California que están infectados con un platelminto trematodo (gusano que tiene parásitos) tienen entre 10 y 30 veces más probabilidades de convertirse en comida para pájaros que los peces no infectados.

En Japón, los nematomorfos (gusanos parasitarios) incitan a los grillos en los que viven a saltar a los arroyos y los insectos proporcionan el 60% de las calorías totales para el pez salvelino japonés, que está en peligro de extinción.

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