Los llamados para que el presidente Trump ponga fin a la guerra comercial y al cierre parcial de gobierno son cada vez más fuertes, a medida que se acumulan nuevas pruebas de que las empresas y los consumidores están perdiendo la fe en la expansión global.
Este lunes, el Fondo Monetario Internacional recortó sus previsiones de crecimiento mundial para este año y el próximo, diciendo que “el balance de riesgos sigue sesgado a la baja” y que el impulso ha “superado su punto máximo”.
Los directores ejecutivos calificaron la recesión mundial como su principal preocupación para 2019, según una encuesta de casi 800 líderes empresariales de todo el mundo, publicada el pasado jueves por The Conference Board. Las amenazas del comercio mundial quedaron en segundo lugar. Incluso los consumidores, que impulsan la economía de Estados Unidos, están al límite. La confianza del consumidor ha caído al nivel más bajo de la presidencia de Trump, según la encuesta de la Universidad de Michigan sobre el Sentimiento del Consumidor.
“Después de dos años de sólida expansión, la economía mundial está creciendo más lentamente de lo previsto y los riesgos están aumentando”, dijo Christine Lagarde, directora gerente del FMI. “¿Significa eso que una recesión global está a la vuelta de la esquina? No. Pero el riesgo de una disminución más pronunciada del crecimiento mundial ciertamente ha aumentado”.
El ambiente es notablemente más sombrío a medida que los líderes gubernamentales, empresariales y sin fines de lucro de todo el mundo se reúnen esta semana aquí en Davos, Suiza, para el Foro Económico Mundial anual. Hace un año, el optimismo era alto ya que casi todos los países estaban creciendo, y Trump recibía una cálida bienvenida de los líderes empresariales después de un gran recorte de impuestos en Estados Unidos para las corporaciones.
Hoy en día el crecimiento se está desacelerando, especialmente en China y Alemania, pues los aranceles de Trump están empezando a hacer mella y el gobierno de EE.UU. se encuentra en medio de la paralización más larga de la historia, que está empezando a tener un serio impacto en la economía. Se suponía que Trump iba a hablar en Davos este año, pero por el cierre parcial de gobierno su equipo de trabajo permanecerá en casa.
Con información de The Washington Post