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Luis Llosa lleva al cine al Vallejo que ríe, baila y se enamora

Tras dirigir a estrellas como Sylvester Stallone, Sharon Stone y Jennifer López, el cineasta peruano vuelve la mirada a César Vallejo. Junto al actor Gian Paul Miranda, busca revelar al hombre detrás del poeta.

Miranda, Llosa y Briana Botto en el papel de Otilia. (Foto: Jairo Artaza)

Después de una carrera que lo llevó a dirigir producciones en Hollywood y a trabajar con algunas de las más grandes estrellas del cine internacional, como Sylvester Stallone y Sharon Stone (El Especialista), Tom Berenger (Sniper), Jennifer López y Jon Voight (Anaconda), el director peruano Luis Llosa decidió asumir uno de los desafíos más personales de su trayectoria: llevar a la pantalla grande la vida de César Vallejo. Pero no busca retratar únicamente al poeta universal, sino al hombre que amó, sufrió, se frustró y encontró en el dolor el origen de buena parte de su obra.

Luis Llosa en “Vallejo” su proyecto más personal. (Foto: Jairo Artaza)
"Es un Vallejo en su lecho de muerte, afiebrado y delirante, que durante sus últimos cinco días recuerda momentos de su vida. Hemos ligado sus poemas a esos momentos. No se trata del Vallejo convencional y cliché, convertido en una escultura: el compungido, el lloroso, el triste; sino un Vallejo bailarín, enamorador, alegre, bromista, con una serie de matices", cuenta el cineasta en esta entrevista exclusiva para El Tiempo Latino.

Llosa escribió el guion, pero uno de sus mayores retos fue encontrar al actor capaz de encarnar al protagonista. Cuando la universidad peruana César Vallejo le encargó llevar al cine la vida del poeta, las noches de insomnio se multiplicaron. "Había visto algunas alternativas, hasta que un día mi directora de audición trajo el vídeo de un joven donde descubrí no solo calidad actoral sino cierto parecido al poeta. Pero lo definitivo fue cuando le pedí que recite Los Heraldos Negros. A mí se me puso la piel de gallina", revela. Finalmente, había encontrado a su Vallejo.

Encontrar al hombre detrás del poeta

Su nombre es Gian Paul Miranda y, para él, interpretar a Vallejo ha significado un viaje intenso. "Es mi primera película como protagonista con un personaje importante. Todo ese viaje de frustración, de complejidad, de aceptarlo, de autosabotaje, poco a poco se fue difuminando. Me dije: 'Ok sé lo que hago. No es mi interés buscar en todo momento el puño en la quijada o una mirada triste. Soy yo en escena hace cien años y encuentro otras formas de comunicar lo que siento. Solo que me llamo César y, en vez de publicar un poema, un texto o un video en Instagram, creo un libro'".

Uno de los ejes de la película será la relación entre la vida de Vallejo y su obra. Llosa encuentra un vínculo particularmente fuerte entre sus experiencias dolorosas y algunos de sus poemas: "Existe cierta causa-efecto entre momentos de mucho dolor y su mejor poesía", sostiene. Para el director, episodios familiares y experiencias traumáticas marcaron Los Heraldos Negros, mientras que Trilce está profundamente vinculado con el duro cautiverio que Vallejo sufrió en prisión.

Gian Paul Miranda y Amaranta Kun (Georgette) (Foto: Jairo Artaza) 

Gian Paul Miranda tampoco buscó al poeta en las biografías. Lo encontró primero en los versos. "En lo que más me he sostenido ha sido de su poesía, que era lo más profundo y vulnerable de él. Era un hombre que sufría mucho, con una empatía tan grande que absorbía la tristeza de otros y la transformaba en su propio dolor. Se permitía sufrir para poder escribir y entrar en este caos creativo".

El encuentro de Miranda con Vallejo, sin embargo, había comenzado muchos años antes: "Justo hace unos días cuando se hizo pública la noticia de la película, un compañero de la escuela me escribió por redes sociales y me dijo: 'Recuerdo cuando recitaste Los Heraldos Negros en el colegio y ahora estás haciendo su película'. Y yo respondí: 'No me acuerdo, pero gracias por decírmelo'".

Un Vallejo que todavía nos habla

Luis Llosa considera que Vallejo fue también un hombre de una gran sensibilidad social y que, si viviera hoy, seguiría escribiendo sobre problemas que aún persisten. "El mundo que tocaba su sensibilidad social no ha cambiado. Tenemos una escena en la película en la que él ve cómo un gamonal azota a un campesino, y eso le hace hervir la sangre. De ahí deriva que mucho de su poesía retrate o denuncie el abuso social".

Para el director esa realidad continúa vigente. "Eso todavía existe en el Perú, sobre todo, en zonas rurales donde los campesinos siguen en condiciones de pobreza, ignorancia, discriminación y abuso. Si Vallejo estuviera vivo, seguiría escribiendo sobre eso".

La película no busca únicamente reconstruir la vida del escritor peruano. También intenta tender un puente con las nuevas generaciones. Llosa reconoce que Vallejo puede ser un poeta difícil, pero está convencido de que el cine puede convertirse en una puerta de entrada para descubrirlo.

"Para las nuevas generaciones, especialmente escolares y universitarios, contar su vida, de manera entretenida, dramática y con fuerza, puede ser una muy buena vía de acceso para que se interesen por Vallejo. Este hombre que se daba de cabezazos contra las paredes porque no encontraba una palabra; este hombre que estaba en París, pero bailaba el huayno con una pasión recordando su tierra, el Perú", afirma Llosa, quien espera estrenar la película el próximo año y llevarla a festivales internacionales.

Gian Paul Miranda comparte esa mirada. Para él, la clave está en que los jóvenes no encuentren primero al poeta consagrado, sino a un ser humano con dudas, pérdidas y frustraciones semejantes a las suyas. "Más que ver a un poeta ya realizado ven a un ser humano que encuentra en sus propias vivencias muchas preguntas que no están resueltas. Le duele la pérdida de un familiar, las injusticias sociales, lo que ocurre en su familia, en su país y en el mundo. Es una persona más que transformó su dolor en poesía".

Y es allí, según considera el actor, que está la posibilidad de conectar a Vallejo con una generación marcada por la tecnología y nuevas formas de comunicarse. "Hoy estamos demasiado desconectados de ciertas sensibilidades por las tecnologías. Creo que esta película retratada en los años 20 y 30 nos permite mirar lo que ocurría hace 100 años. Hace 100 años había otro joven como tú que también sentía como tú. Solo que no escribía por WhatsApp: escribía poesía".

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