Mamma Mia! llega al National Theatre de Washington, DC, del 27 de octubre al 15 de noviembre de 2026, con una historia de amor, amistad e identidad contada a través de la música de ABBA. Ambientado en una isla griega, el musical sigue a Sophie Sheridan, una joven que, antes de casarse, quiere conocer al padre que nunca ha tenido a su lado. Su búsqueda reúne a tres hombres del pasado de su madre y desencadena encuentros, secretos y emociones que convierten los preparativos de una boda en una aventura familiar.
Para Juliette Ojeda, quien interpreta a Sophie en esta gira nacional, esas canciones y esa búsqueda tienen una resonancia personal. Criada en Miami en una familia cubana, la actriz encuentra en el personaje preguntas que también la acompañan: quién es, dónde encaja y cómo construir una vida siguiendo sus sueños. En conversación con El Tiempo Latino, cuenta que llegar a este escenario exigió años de audiciones, paciencia y confianza, incluso cuando dudó de su futuro en el teatro.

Una herencia que canta
La música, el baile y el espectáculo formaron parte de su infancia. En su biografía publicada en su página web, Ojeda recuerda que los cabarets y desfiles cubanos la inspiraron a explorar el coro, el teatro y la danza. Hoy, esa herencia sigue presente en su manera de entender el arte: como una fuente de alegría y una expresión que merece mantenerse viva.
Su vínculo con ABBA también pasa por la historia de sus padres. Según relata, ellos escuchaban al grupo en secreto durante su infancia en Cuba, en un entorno donde sentían restringido el acceso a esa música. Su madre le contó que, de niña, jugaba con sus amigas a ser las cantantes de la banda. Ahora, su hija recorre escenarios de Estados Unidos y Canadá interpretando esas mismas canciones.
Para Ojeda, ese recorrido entre generaciones hace que la experiencia tenga un significado especial. Cantar no consiste únicamente en cumplir una función sobre el escenario: también es continuar una pasión familiar y reivindicar el lugar del arte en la vida cotidiana. “Eso es algo que es parte de la vida. Es natural”, dice. “Es lo que trae felicidad, por lo menos para mí”.

Cuatro años detrás de Sophie
Sophie era su papel soñado mucho antes de conseguirlo. Ojeda comenzó a audicionar para Mamma Mia! durante su primer año universitario y, desde el inicio de su relación con un nuevo agente, dejó clara su aspiración: “Este es mi papel de los sueños. Yo quiero hacer este papel un día”.
La primera oportunidad llegó pronto. Avanzó hasta las últimas etapas, pero le dijeron que era demasiado joven. Al año siguiente volvió a intentarlo y nuevamente quedó cerca de conseguirlo, sin ser elegida. Mientras tanto, su carrera tomó otros caminos: estudió teatro musical en el Boston Conservatory, participó en la temporada 24 de The Voice y debutó en Broadway como integrante del elenco de reemplazo de The Notebook: The Musical.
Sin embargo, esos avances no eliminaron la incertidumbre. Después de pasar unos ocho meses sin trabajar en teatro, empezó a preguntarse si realmente había un lugar para ella en esa profesión. Entonces apareció otra audición para Mamma Mia!.
Esta vez percibió una energía distinta. Había entrado al proceso para cubrir a la protagonista cuando no pueda actuar, pero terminó recibiendo una noticia mayor: sería la Sophie principal. Recuerda que le dijeron: “No, eres tú, tú eres la principal”.
La confirmación llegó después de más de cuatro años persiguiendo el personaje. Mientras preparaba la audición en su habitación, la canción “I Have a Dream” la había conectado con la posibilidad de que su momento finalmente estuviera llegando. Para ella, conseguir el papel fue una recompensa al trabajo acumulado y una reconciliación con la espera: la sensación de que las cosas podían encontrar su tiempo.
Una joven buscando su lugar
Ojeda reconoce mucho de sí misma en Sophie. Las dos son jóvenes que intentan comprender su identidad, sus relaciones y el lugar que ocupan dentro de sus familias. También comparten la determinación de perseguir aquello que las hace felices.
Esa cercanía facilita su interpretación, especialmente en la relación de Sophie con su madre. La actriz identifica la familiaridad de una hija que puede tratar a su mamá como a su mejor amiga y, al mismo tiempo, decirle cosas impulsivamente. El cariño y las fricciones conviven en ese vínculo, como ocurre fuera del teatro.
Otros momentos le exigen alejarse de su propia personalidad. Una discusión entre Sophie y su pareja, alrededor de la boda, le resulta particularmente difícil porque el personaje grita de una manera que ella evita en sus relaciones personales. Para interpretar la escena, necesita encontrar una firmeza y una intensidad que no le salen con la misma naturalidad.
Esa diferencia también forma parte del trabajo: comprender un comportamiento sin tener que compartirlo. Aunque Sophie le resulte cercana, no todas sus reacciones son las de Juliette. La actriz debe habitar también sus contradicciones y los momentos en que el deseo de encontrar respuestas termina afectando a quienes tiene cerca.

ABBA sonaba en español
Mucho antes de cantar estas canciones profesionalmente, Ojeda las escuchaba en casa. Sus padres ponían ABBA y ella aprendió primero las versiones en español de temas como “Chiquitita” o “I Have a Dream”. Tanto, que durante su infancia pensaba que ABBA era un grupo musical español.
Ese recuerdo le permite encontrar su propia voz dentro de un repertorio que despierta memorias en públicos de distintas edades. Al cantar, revive la felicidad que le producía esa música y observa cómo llega a quienes están frente a ella. Aunque los espectadores puedan pensar que las luces impiden verlos, asegura que desde el escenario distingue sus reacciones y disfruta de esa conexión.
“I Have a Dream” ocupa un lugar especial. Para Ojeda, la canción habla de conservar una aspiración y trabajar para hacerla posible. En Sophie, ese impulso se expresa en el deseo de conocer a su padre y encontrar una parte de su historia que siente incompleta. La actriz entiende que el viaje del personaje también le permite descubrir que su identidad no depende exclusivamente de resolver esa incógnita.
En su propia vida, la canción funciona como un recordatorio de lo lejos que ha llegado. Hace cinco o seis años escribió en una libreta que quería viajar, cantar y explorar el mundo. Ahora reconoce esos deseos en su rutina: los hoteles, las nuevas ciudades, los escenarios e incluso el perro que la acompaña. Haber cumplido parte de lo imaginado le permite pensar en metas todavía mayores.
Jackson, compañero de gira
La vida de gira también tiene exigencias. Cambiar de ciudad cada semana, empacar constantemente y pasar tiempo lejos de la familia puede resultar difícil. Ojeda cuenta que Jackson, su perro de servicio, la ayuda con la ansiedad y le da alegría durante ese recorrido.
Además de compañía, le ofrece un motivo para salir a caminar y conocer cada destino, incluso cuando no tiene muchas ganas de hacerlo. Su nombre está inspirado en el pintor Jackson Pollock: cuando era pequeño, su cola le recordaba un pincel y las pequeñas manchas de sus patas completaban la asociación.
Entre funciones y viajes, Jackson se ha convertido en parte de esa vida que la actriz imaginó años atrás. Su presencia aporta una continuidad afectiva en una rutina donde los hoteles y las ciudades cambian, pero el vínculo permanece.
Soñar más grande
Después de alcanzar el papel de Sophie, Ojeda quiere explorar otros espacios. Le gustaría trabajar en televisión y cine, prestar su voz a una princesa de Disney y, especialmente, participar en una película animada con un personaje cubano. También sueña con cantar junto a Celine Dion.
Para las jóvenes latinas que desean una carrera artística, su consejo combina pasión y preparación: seguir entrenando, crear por convicción propia y no interpretar cada rechazo como el final del camino. Su experiencia le ha enseñado que una oportunidad puede llegar de una forma distinta a la esperada.
“Sigue entrenando”, insiste. “Y hazlo por ti, no por nadie más”. Reconoce que el dinero puede ser una preocupación difícil, pero considera que renunciar a una vocación también tiene un costo personal. Su invitación es a construir una vida que responda a los propios deseos, con buenas intenciones y perseverancia.
Al público del DMV le promete una Sophie auténtica, atravesada por su experiencia y por un elenco que, asegura, comparte un gran cariño. “Es una historia que uno nunca se cansa de escuchar”, dice. “Es música que uno nunca se cansa de escuchar tampoco”.
Del 27 de octubre al 15 de noviembre, el National Theatre será el punto de encuentro entre esa historia, las canciones de ABBA y el sueño que Juliette Ojeda persiguió hasta hacerlo suyo. Las entradas y los horarios están disponibles en broadwayatthenational.com.