El presidente Donald Trump descartó transmitir en vivo la ejecución de Nidal Hasan, programada para el 3 de diciembre por fusilamiento, y dijo que solo los familiares de las víctimas podrán presenciarla. El anuncio llegó ayer, una semana después de que el Pentágono planteara que la ejecución fuera pública.
Hasan fue condenado por el ataque de 2009 en Fort Hood, Texas, en el que murieron 13 personas.
Qué dijo Trump sobre la transmisión de la ejecución
Trump difundió su decisión en un mensaje el jueves 15 de octubre.
"Morirá, según lo programado, por fusilamiento, pero este evento no será transmitido".
Escribió Donald Trump, presidente de EE. UU., en un mensaje publicado el 15 de octubre.
Los familiares inmediatos de las víctimas podrán asistir en persona si lo desean. Sería la primera ejecución por pelotón de fusilamiento militar de EE. UU. desde 1945.
Qué planteó el Pentágono y cuándo cambió el rumbo
El jueves 8 de octubre, un funcionario del Pentágono dijo que la ejecución sería transmitida en vivo. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que se aseguraría de que la ejecución fuera pública y de que la gente pudiera verla.
El viernes 9 de octubre, Trump puso en duda la transmisión. Dijo que sabía lo que querían los militares, pero que tomaría una decisión, y aunque respalda la pena de muerte en este caso, no aclaró si sería pública.
Los reportes del jueves no precisan si el Pentágono ajustará su plan tras el anuncio de Trump.
Qué legisladores y líderes se opusieron a la transmisión
El plan generó rechazo bipartidista. El representante Austin Scott (R-Georgia) dijo que transmitir ejecuciones en vivo es lo que hacen los yihadistas y que Estados Unidos es mejor que eso.
Su colega Rob Bresnahan (R-Pensilvania) afirmó que una ejecución no debe ser un espectáculo transmitido en vivo. El representante Tom Barrett (R-Michigan) pidió a Hegseth reconsiderar seriamente su decisión.
El vicepresidente JD Vance dijo no estar seguro de que el gobierno fuera a transmitir la ejecución y que, de ocurrir, no la vería. El pastor Robert Jeffress, aliado de Trump, sí respaldó la transmisión pública.
El rechazo incluyó también el temor a que Hasan fuera visto como un mártir si se difundía la ejecución, según la cobertura de NBC News.
Con la decisión de Trump, la ejecución quedó programada para el 3 de diciembre en Fort Hood, sin transmisión pública y con los familiares de las víctimas como únicos testigos anunciados.