La escuela Carlos Rosario International Public Charter School y La Clínica del Pueblo inauguraron el martes 20 de octubre una miniclínica en el campus de Harvard Street, en Washington, DC. El programa piloto llevará servicios de atención primaria y preventiva al mismo lugar donde estudiantes adultos acuden a aprender inglés, prepararse para nuevas oportunidades laborales y encontrar apoyo para sus familias.
El espacio funcionará una vez por semana y ofrecerá citas programadas y consultas para el mismo día. La iniciativa busca reducir obstáculos que dificultan el acceso a la atención médica para muchos adultos que trabajan, entre ellos la falta de tiempo, el transporte, los costos y el desconocimiento del sistema de salud.
Aunque la miniclínica está ubicada en Harvard Street, los estudiantes del campus Sonia Gutierrez también podrán acceder a servicios de telesalud.
Entre los medicamentos, la comida y el alquiler
La idea surgió de conversaciones con el gobierno estudiantil de Carlos Rosario. Durante esos encuentros, los alumnos describieron las dificultades que enfrentaban para atender su salud en medio de cambios en la cobertura médica.

"Cuando nos reunimos con el gobierno estudiantil, lo que escuchamos fue sobre los recortes a DC Healthcare Alliance y a Medicaid", dijo Allison R. Kokkoros, directora ejecutiva de Carlos Rosario International Public Charter School.
"Los estudiantes nos dijeron que no podían pagar sus medicamentos; en cambio, estaban eligiendo poner comida en la mesa y pagar el alquiler. Cuando un estudiante compartió su experiencia, otros comenzaron a contar lo que estaban viviendo. Quedó clarísimo que teníamos que hacer más", agregó.
Para Kokkoros, incorporar estos servicios responde a una misión que va más allá del salón de clases.
"Llevar educación y servicios de salud a la familia de Carlos Rosario no es algo nuevo. Es parte de nuestro modelo. Es parte de nuestra misión. Esto es educación y algo más en Carlos Rosario", afirmó.
Una alianza basada en la confianza
La Clínica del Pueblo, un centro de salud con calificación federal que lleva más de cuatro décadas atendiendo a comunidades de la región de Washington, considera que la colaboración permite acercar sus servicios a un entorno conocido por los estudiantes.
"Para construir atención médica comunitaria, hay que estar integrado en esa comunidad", dijo Carlos Plazas, director ejecutivo de La Clínica del Pueblo. "O la organización está dentro de la comunidad o tiene que convertirse en parte de ella. ¿Qué hace especial esta alianza? La confianza".
La organización nació del trabajo de promotores comunitarios junto a familias latinas e inmigrantes que carecían de acceso a servicios médicos seguros, asequibles y culturalmente adecuados. Actualmente ofrece atención a personas de distintos orígenes, con servicios adaptados a sus necesidades culturales y lingüísticas.
La nueva miniclínica traslada ese enfoque a una comunidad estudiantil que combina sus estudios con responsabilidades laborales y familiares.
Una necesidad que llevaba años presente
Para el equipo de servicios estudiantiles, la apertura responde a una necesidad identificada mucho antes de las conversaciones que impulsaron el programa piloto.
"Noté esta necesidad hace casi una década", recordó Olianka Wingate, decana de Servicios Estudiantiles de Carlos Rosario. "En el pasado, tuvimos que llevar a tres o cuatro estudiantes a la sala de emergencias. La necesidad siempre estuvo ahí. Sabía que necesitábamos una clínica".
Eduardo Perdomo, director de la Oficina de la Alcaldía para Asuntos Latinos, participó en la inauguración y destacó la importancia de convertir la disponibilidad de servicios en una posibilidad real de utilizarlos.
"Me alegra ver que esta alianza nos lleva del acceso a la accesibilidad", expresó.
El corte de cinta reunió a representantes de ambas organizaciones, líderes del gobierno estudiantil y a Vilma Rosario, vicepresidenta de la junta directiva de la escuela. Después de la ceremonia, los invitados recorrieron el nuevo espacio.
Educación con apoyo para la vida diaria
Carlos Rosario atiende a más de 2,000 estudiantes adultos en sus dos campus. Su comunidad reúne a distintas generaciones, idiomas y experiencias, con alumnos que buscan avanzar académica y profesionalmente mientras sostienen sus hogares.
Con más de 50 años de trayectoria, la escuela combina enseñanza de inglés, preparación para el GED y la ciudadanía, formación tecnológica y capacitación laboral en áreas como enfermería, artes culinarias, educación bilingüe y construcción. Su modelo también incorpora servicios de apoyo para ayudar a los estudiantes a superar dificultades que pueden interrumpir su educación.
La miniclínica suma una nueva herramienta a ese acompañamiento. Las organizaciones compartirán más información sobre los servicios conforme avance el programa piloto.