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El legado de Roberto Clemente sigue vigente


12/28/2012, 10:20 a.m.
El legado de Roberto Clemente sigue vigente
El ex grandeliga puertorriqueño Roberto Clemente junto a un niño aficionado. | EFE

El pelotero puertorriqueño Roberto Clemente, de cuya muerte se cumplen 40 años el lunes 31 de diciembre, es leyenda de la isla caribeña y figura imprescindible para los latinos de Estados Unidos, donde sufrió, en la década de los sesenta, su condición de negro e hispano.

Fallecido en 1972 en un accidente aéreo en San Juan muy cerca de donde había nacido cuando viaja a Nicaragua con ayuda humanitaria, Clemente forma parte del Salón de la Fama del béisbol de Cooperstown desde 1973, gracias a una trayectoria que le llevó a ganar 12 guantes de oro.

Considerado uno de los mejores jardineros derechos de la historia del béisbol, en 1972 entró en la lista de jugadores que han alcanzado los 3.000 imparables.

Su carrera de éxito en Grandes Ligas no ha dejado olvidar su compromiso con los más desfavorecidos, sensibilidad que despertó en el puertorriqueño las amargas experiencias sufridas en Estados Unidos donde, a pesar de estrella del deporte, en los primeros años conoció de primera mano la discriminación racista.

Nacido el 18 de agosto de 1934 en la localidad de Carolina, próxima a San Juan, fue el menor de siete hermanos del matrimonio formado por Melchor Clemente y Luisa Walker, quienes trabajaban en una plantación de azúcar y una tienda, respectivamente.

Tras practicar atletismo en su niñez pronto comenzó a destacar en el béisbol, lo que le llevó a debutar, en 1952, en la Liga puertorriqueña con los cangrejeros de Santurce de la capital.

Convertido en poco tiempo en la principal figura del béisbol nacional, se lo disputaron los principales equipos de Estados Unidos y en 1954 termina, por cuatro mil dólares, en los Pirates de Pittsburgh, donde se convirtió en el mejor jugador de su historia.

Clemente, que por su origen latino y marcado acento de hispanohablante no gozó del reconocimiento de la prensa estadounidense, es considerado el jugador más importante de toda la década de los sesenta de las Grandes Ligas de Estados Unidos.

El puertorriqueño consiguió en 1958 eliminar a veintidós corredores rivales y dos años más tarde, en 1960, su equipo ganó la Serie Mundial ante los Yankees de New York.

En 1966 fue elegido jugador más valioso de la Liga Nacional y en 1971 llevó a los Pirates de Pittsburgh, un equipo mediocre hasta su llegada, a conquistar un segundo título de la Serie Mundial.

Clemente logró durante su exitosa carrera en Estados Unidos participar en 14 ocasiones en el partido de las estrellas, el "All-Star", doce de forma consecutiva y en otras tantas logró el Guante de Oro. Además, obtuvo cuatro títulos individuales de bateo (1961, 1964, 1965 Y 1967).

La carrera de Clemente en Estados Unidos, a pesar de su incuestionable éxito, no fue reconocida en su justa medida, probablemente por su origen latinoamericano y por su marcado acento de hispanohablante al utilizar el inglés.

De aquellos años las crónicas hablan de que Clemente, incluso, tenía que separarse de sus compañeros para viajar en autobuses de negros y comer y dormir en establecimientos para gente del color de su piel.