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Víctima de violencia doméstica

El esposo de la colombiana Andrea Crew enfrenta cargos por asesinato en segundo grado
ENCUENTRO. Eddie Azcarate, de la Policía de Fairfax, habla con Jayme Arias a su llegada al aeropuerto de Dulles, Virginia, el 14. Arias ha pedido la custodia de sus sobrinas.

ENCUENTRO. Eddie Azcarate, de la Policía de Fairfax, habla con Jayme Arias a su llegada al aeropuerto de Dulles, Virginia, el 14. Arias ha pedido la custodia de sus sobrinas.

ALTAR. Las vecinas de Andrea Crew le rindieron homenaje ante la puerta de su casa el 12.

Alberto Valderrama para ETL

ALTAR. Las vecinas de Andrea Crew le rindieron homenaje ante la puerta de su casa el 12.

“Su error fue querer y perdonar a su marido”, dijo Bibiana Aponte, una de las mejores amigas de la colombiana Andrea Crew, esposa del ex militar Caleb Crew, el principal sospechoso de su asesinato.

El miércoles 7 de agosto, el matrimonio se presentó a una audiencia ante la Corte de Fairfax para levantar una orden de restricción que pesaba en contra de Caleb Crew, según contó el sospechoso a la Policía. Al parecer, el 1 de julio, el hombre había agredido a su esposa rociándole aceite de carro en su rostro, de acuerdo al relato de su vecina Aura Moran, en un barrio de Alexandria.

“Llegó con su vestido roto, llena de aceite y nos pidió que llamáramos a la policía”, dijo Moran. Ese día, las autoridades arrestaron al esposo de Andrea y estuvo preso durante cinco días. “Después de ese incidente Andrea lo perdonó y se fueron a pasar unas cortas vacaciones a California para visitar a los abuelos paternos de sus dos hijas”, señaló Moran.

Luego de salir de la corte, hacia las 10:30 de la mañana, Andrea llamó por teléfono a su vecina quien le estaba cuidando a sus dos hijas para decirle que en 20 minutos las recogería: “Pero pasaron 20 minutos, una hora, dos horas y no apareció. Como a las dos de la tarde llegó sólo su esposo por la niñas. Recuerdo que la mayor, de 4 años, no quería irse con él”, relató Moran.

Andrea Crew desapareció ese miércoles. El esposo acudió a la Policía para dar aviso. Tres días más tarde, el sábado 10 en la mañana, alertados por unos pescadores en el río Occoquan, las autoridades recuperaron el cuerpo de una mujer que resultó ser el de Andrea. Tenía en su cabeza una bolsa y una corbata atada al cuello, de su cuerpo colgaba un morral que habían llenado con piedras para evitar que saliera a flote. El dictamen del forense fue contundente: Andrea Crew había sido asesinada, murió de asfixia por estrangulamiento.

La Policía llamó a Crew y al detectar inconsistencias en su relato y encontrar evidencias en su casa que lo incriminaban, lo arrestaron bajo el cargo de asesinato en segundo grado. El mismo día del arresto de Crew, las autoridades se llevaron a las dos niñas —una de 4 años y otra de 11 meses— y las entregaron a una familia sustituta mientras en la corte se determina la custodia.

Al conocerse la noticia, los familiares de la víctima en Colombia pidieron la ayuda de la Cancillería de su país para iniciar los trámites de la repatriación del cadáver y asesoría legal para luchar por la custodia de las pequeñas. El jueves 15, estaba prevista una audiencia para determinar quién se haría cargo de las niñas.

Fuentes del Consulado de Colombia en Washington expresaron su preocupación por lo que parece ser otro caso de violencia doméstica.

En Estados Unidos, la violencia doméstica es una de las lacras más persistentes. Datos del Departamento de Justicia indican que 1 de cada 4 mujeres será abusada a lo largo de su vida y son casi 4 millones las golpeadas por sus maridos cada año.

Un informe del Departamento de Justicia de Virginia indica que, entre 2006 y 2010, los casos de víctimas de crímenes violentos aumentaron un 1 por ciento, pero el número de víctimas de violencia doméstica creció un 9 por ciento, de 49.087 a 53.294 casos.

Los casos más frecuentes se reportan entre novios, un 36 por ciento; y esposos, un 26 por ciento. Los acusados de este crimen en el estado son mayoritariamente hombres blancos entre los 25 y los 34 años.

El miércoles 14, llegó al aeropuerto de Dulles, Virginia, procedente de Bogotá, Jayme Arias, la hermana de Andrea. “Era hermosa, un ángel muy bueno que tenía aún mucho amor para darle a sus hijas”, dijo Arias mostrando una foto de su hermana. En medio de su dolor, pidió justicia y dijo “que Dios y mi hermana desde el cielo iluminen al juez para que nos conceda la custodia de mis sobrinas”.