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Violencia en Colombia por el paro agrario

Gobierno intenta dialogar con huelguistas
Un manifestante sostiene una pancarta en apoyo a un paro nacional durante una protesta contra el gobierno del presidente Juan Manuel Santos en Bogotá, Colombia, el lunes 26 de agosto de 2013.

Un manifestante sostiene una pancarta en apoyo a un paro nacional durante una protesta contra el gobierno del presidente Juan Manuel Santos en Bogotá, Colombia, el lunes 26 de agosto de 2013.

Agricultores en paro desde hace más de una semana mantenían la noche del martes 27 de agosto bloqueos viales en Colombia, al tiempo que se reportaron brotes de violencia mientras algunos de sus líderes se reunían con las autoridades.

Los incidentes impulsaron a Ecuador a advertir a sus ciudadanos no viajar por tierra a territorio colombiano debido a la situación creada por el paro agrario, que ha impedido el libre tráfico entre ambas naciones con bloqueos intermitentes en pasos de la frontera, la cual tiene unos 580 kilómetros de longitud.

En un comunicado, la cancillería ecuatoriana señaló que "frente a la difícil situación que enfrenta Colombia a causa del paro nacional, el ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana recomienda a los ciudadanos ecuatorianos que tengan planificado viajar vía terrestre al vecino país evitar hacerlo hasta que la situación se normalice".

Aseveró que el gobierno está coordinando acciones con Colombia para ayudar a regresar a los ecuatorianos que quedaron varados en ese país, pero no precisó la cantidad.

Por la noche, luego de disturbios de unos 500 manifestantes encapuchados que apedrearon los vidrios de la alcaldía de Facatativá, en el departamento de Cundinamarca —a unos 35 kilómetros al noroeste de Bogotá_, las autoridades de ese municipio extendieron un toque de queda a partir de las 19 horas hasta las 4 de la madrugada, indicó vía telefónica Jorge Camacho, vocero de prensa de la alcaldía. El toque de queda ya regía desde el domingo por desórdenes similares, agregó.

Cerca de las 19 horas, las delegaciones del gobierno y de los campesinos comenzaron su primera reunión.

En un comunicado, la arquidiócesis de Tunja, garante en la mesa entre gobierno y manifestantes, dijo que los líderes campesinos seguían trabajando en las propuestas que presentarían a los delegados oficiales.

Horas antes, el Defensor del Pueblo colombiano, Jorge Armando Otálora, otro de los garantes, dijo por teléfono que la reunión prevista para iniciarse a la 1 de la tarde no comenzaba debido a que las partes estaban primero reunidas por separado.

La cita se llevó a cabo en la ciudad de Tunja, capital del departamento de Boyacá —unos 130 kilómetros al noreste de la capital colombiana_, con la asistencia de ministros como el de Agricultura, Francisco Estupiñán, y representantes de los cultivadores de papa, cebolla y productores de leche, entre otros, de Boyacá y su vecina Cundinamarca, más Nariño, al sur, que son los tres departamentos donde se han llevado a cabo mayores protestas desde que comenzó el paro el 19 de agosto.

La reunión en Tunja se logró después que el presidente Juan Manuel Santos viajara el día anterior a esa localidad y buscara directamente a los líderes de la protesta.

Aunque no logró que los manifestantes levantaran los bloqueos viales —una de sus exigencias para sentarse a negociar_, las tensiones de los días pasados aminoraron y ambos bandos llegaron a un "pacto de no agresión" en que, según el presidente, la policía no intervendrá para despejar las vías, mientras que los manifestantes tampoco entrarían en enfrentamientos con los agentes.

Sin embargo, aunque en zonas de Boyacá la situación transcurría en calma, las autoridades reportaron manifestaciones en otros puntos.

En Boyacá, uno de sus más reconocidos ciudadanos, Nairo Quintana, ciclista profesional colombiano y subcampeón del Tour de Francia, dijo que pedía al gobierno ayudar a los campesinos, como lo son sus padres.

"Los jóvenes ahora no quieren trabajar en el campo porque no es una opción de vida... (con los bajos costos) ni siquiera sacan el transporte" de los productos, dijo Quintana en declaraciones divulgadas por la televisora RCN mientras entrenaba en una vía de Boyacá.

Las autoridades indicaron que en la pequeña localidad en Mercaderes, en el departamento de Cauca, unos 460 kilómetros al suroeste de Bogotá, al menos 2.000 campesinos se mantenían a poca distancia de un puente que conecta con localidades del departamento de Nariño, indicó el coronel del ejército Julio Pinzón, cuyas unidades están acantonadas en esa región.

En la mañana, Pinzón dijo en una entrevista telefónica que rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia dinamitaron la carretera antes del puente y quedó un hueco de al menos un metro de diámetro.

Las protestas desde principios de año de distintos sectores como el de los cafeteros, así como de camioneros de carga, pequeños mineros artesanales y campesinos cultivadores de coca del noreste del país, entre otros gremios, han sido uno de los principales dolores de cabeza de Santos, que ha sorteado tales manifestaciones atendiendo algunos de los reclamos, pero sin lograr apaciguarlos totalmente.

"Es que el inconveniente es ese: si uno levanta los bloqueos no nos 'paran bolas' (no prestan atención)", dijo en diálogo telefónico César Pachón, líder de los al menos 47.000 familias cultivadoras de papa y 12.000 de cebolla en Boyacá. "La policía no fue capaz de despejar Boyacá y eso que mandaron 5.000"agentes, añadió.

Un eventual acuerdo, por ejemplo, sobre cómo comprar abonos más baratos podría llevar al levantamiento de los bloqueos, dijo Pachón.



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