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Jóvenes no quieren un sueño a medias

En DC, beneficiados por DACA dicen que si la reforma no es integral traicionaría a las familias
VOCES. La mexicana Máxima Guerrero, el guatemalteco Edgardo Pérez y el mexicano Alejandro González, frente al Capitolio, el martes 23.

VOCES. La mexicana Máxima Guerrero, el guatemalteco Edgardo Pérez y el mexicano Alejandro González, frente al Capitolio, el martes 23.

Criterios para daca

Para ser parte del programa DACA que beneficia a los dreamers hay que cumplir con ciertos requisitos:

• 1. Tener menos de 31 años a la fecha del 15 de junio de 2012.

• 2. Haber llegado a Estados Unidos antes de los 16 años.

• 3. Haber residido continuamente en Estados Unidos desde el 15 de junio de 2007 hasta la fecha.

• 4. Haber estado en el país desde antes del 16 de junio de 2012 (hasta el 15). Después se esa fecha no se califica.

• 5. Haber entrado sin papeles antes del 15 de junio de 2012 o con estatus legal de inmigración que expiró al 15 de junio de 2012.

• 6. Estar en la escuela, haber terminado la escuela superior, poseer un Certificado de equivalencia de secundaria (GED, siglas en inglés), o haber servido honorablemente en la Guardia Costera o en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos

• 7. No haber sido declarado culpable de un delito grave, delito menor de carácter significativo, múltiples delitos menos graves.

Jóvenes que enfrentan diversos desafíos sobre su estatus migratorio rechazaron intentos en el Congreso de abordar por separado el tema de una reforma de inmigración que les permita salir del limbo en el que se encuentran.

“No queremos una reforma migratoria por pedazos”, dijo a El Tiempo Latino la joven activista María Fernanda Cabello, de 22 años, una de las miles de beneficiarias del programa de Acción Diferida a los Llegados en la Infancia (DACA, siglas en inglés).

El programa DACA, anunciado el año pasado por el gobierno de Barack Obama, beneficia solamente a jóvenes que llegaron a Estados Unidos antes de los 16 años y tenían menos de 31 años a la fecha del 15 de junio de 2012.

Cabello, que llegó hace una década a Estados Unidos y suspendió temporalmente sus estudios en Ciencias Políticas para dedicarse al activismo en la organización United We Dream, dijo que sus padres y a su hermano menor también son indocumentados.

La joven mexicana asistió el martes 24 de julio a una audiencia del Comité Judicial de la Cámara de Representantes para analizar el proyecto de ley “Kids Act” para legalizar a jóvenes indocumentados que llegaron de niños a Estados Unidos.

La iniciativa es parecida al proyecto bipartidista de ley “Dream Act”, presentada inicialmente en 2001, pero que hasta la fecha no ha logrado el respaldo de ambas cámaras del Congreso.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, ha indicado en varias oportunidades que abordará el tema de inmigración “paso por paso” con diversas propuestas que tienen como prioridad el control fronterizo.

En contraste, el Senado, con mayoría demócrata, aprobó en junio un proyecto de ley de reforma migratoria con un mayor control fronterizo y la aplicación interna de la ley de inmigración y el camino a la ciudadanía para unos 11 millones de indocumentados.

“No vamos a aceptar nada menos de lo que merecemos”, dijo la mexicana Máxima Guerrero, de 23 años, también beneficiaria de DACA, quien viajó desde Phoenix, Arizona, para presionar a los legisladores en el Capitolio.

El guatemalteco Edgardo Pérez Cabrera, de 28 años, sostuvo por su parte que no pudo inscribirse al DACA porque llegó a Estados Unidos a los 16 años, después de la fecha establecida por las autoridades.

“Hay que apuntar a la Luna para ver si cae alguna estrella”, dijo Pérez, sobre los esfuerzos de una reforma migratoria integral. El joven indocumentado señaló que planea seguir la carrera de abogado e inscribirse en el Ejército.

Una situación similar enfrenta Alejandro González, inmigrante mexicano indocumentado, de 32 años, quien indicó que tiene “confianza en Dios” en ser beneficiado por un plan de legalización que le permita vivir y trabajar legalmente en el país.

En una conferencia de prensa el martes 23, la directora de United We Dream, Cristina Jiménez, dijo que en noviembre del año pasado 600 jóvenes activistas que representan a 50 organizaciones acordaron luchar por el camino a la ciudadanía para todos los indocumentados.

“No nos rendiremos ni permitiremos que los legisladores condenen a nuestros padres a un estatus de segunda clase”, dijo Jiménez, quien señaló que su exclusión en una reforma migratoria representaría una “traición” a los valores familiares.

Una de las jóvenes que testificó en la audiencia en el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, fue Rosa Velásquez, que estudia en Arkansas dos maestrías en Inglés como Segundo Idioma y Literatura.



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