0

Una década enseñando a leer y escribir

Mario Gamboa, de Perú, descubrió una pasión al llegar aquí: alfabetizar a los inmigrantes hispanos
DICTADO. Joel López Nava (der.) escribe en la pizarra la definición del adjetivo. Mario Gamboa observa.

DICTADO. Joel López Nava (der.) escribe en la pizarra la definición del adjetivo. Mario Gamboa observa.

Concurso de deletreo

Es el examen final para graduarse de las clases:

El próximo lunes 17 CENAES realizará el séptimo concurso de deletreo en español, en donde los estudiantes demostrarán lo aprendido según el nivel en el que se encuentran. El concurso será de 5 a 8pm en el local de CentroNia, 1420 Columbia Rd., NW, Washington DC 20009.

En su natal Perú, Mario Gamboa era administrador de empresas y trabajaba en un banco. Pero al emigrar a Estados Unidos trabajó en lo que jamás pensó para poder subsistir: lavó platos, cortó césped y pintó casas. Hoy casi 11 años después está inmerso en una pasión que tampoco pensó nunca desarrollar: ser maestro y enseñar a los inmigrantes hispanos a leer y escribir, cambiándoles por completo las vidas.

“Yo mismo a veces ni lo creo. Pero siento que ésta es mi misión”, expresó a El Tiempo Latino Gamboa, quien a fines de 2002, cuando apenas tenía cuatro meses en este país, inició sin querer un programa de alfabetización.

Todo se dio cuando Gamboa empezó un negocio de pintura de casas. Tenía dos chicos guatemaltecos que trabajaban con él. “Un día los dejé solos en una casa y les escribí en un papel todas las instrucciones sobre el trabajo que debían realizar. Varias horas después regresé y no habían hecho ni la mitad”, contó.

“Cuando les pregunté por qué, ellos me respondieron avergonzados ‘es que no entendíamos lo que decía el papel porque no sabemos leer ni escribir’”, narró Gamboa. Hasta ahora le brillan los ojos cuando recuerda el hecho.

Desde entonces, todos los días después del trabajo, Gamboa llevaba a sus trabajadores a su departamento, en el sótano de una casa, para enseñarles durante dos horas a leer y escribir.

“De pronto, ellos empezaron a pasar la voz a otros. Y a los días tenía tres, luego cuatro, cinco, y hasta seis estudiantes. El lugar quedó chico”, contó.

El reto era grande. “Al principio no tenía ni idea de cómo enseñarles. Yo no era docente y nunca se me había cruzado por la mente el serlo”, confesó Gamboa.

Tampoco tenía un lugar para impartir las clases, hasta que logró un espacio en la iglesia Reina de las Américas, en DC.

En el primer año se graduaron 27 personas, en el segundo fueron 32. El tercer año aumentaron a 45 estudiantes y ya había tres niveles de enseñanza.

Hoy Gamboa dirige el Centro de Alfabetización en Español (CENAES), que ha graduado a unos 540 estudiantes y cuenta con 20 voluntarios y seis locales: cinco en DC y uno en Maryland. “Esperamos tener un sitio para dar las clases en Virginia”, dijo Gamboa, quien pese a no tener un diploma de maestro, lleva la enseñanza en la sangre.

Joel López Nava, de 29 años, lo comprueba. El mexicano que estudió en su país sólo hasta segundo grado, dijo que Gamboa “es paciente y buen profesor”.

“Siento que he aprendido mucho. Aquí me motivan para salir adelante”, dijo López Nava, quien cursa el último nivel en CENAES y está estudiando para dar su examen de G.E.D, que equivale a un diploma de secundaria.

Gamboa dedica largas horas a la enseñanza, pero en sólo dos lugares recibe pago. En la Escuela Charter Carlos Rosario y en el Latin American Youth Center. “En los demás sitios el trabajo es voluntario”, sonrió.

La demanda y los retos son grandes. “Cada vez tenemos que ingeniárnosla para generar ingresos”, dijo. En mayo realizaron su primera gala de recaudación fondos para cubrir el presupuesto.

El programa incluye charlas de motivación y autoestima para los estudiantes además de otras iniciativas. Para más información, llamar al 202-607-3901.



--