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Reforma educativa en México: lo más difícil está por venir


Mejorar la calidad de la educación es fundamental para el futuro de México

Gabriel Sánchez Zinny para ETL | 11/7/2013, 9:39 p.m.
Reforma educativa en México: lo más difícil está por venir
Miles caminan en las calles de Ciudad de México a mediados de septiembre de 2013 por el bloqueo de los maestros que se oponían a la reforma educativa. | EFE

Lucía, una residente de la ciudad de México se quejaba que estuvo parada en el tráfico por siete horas. Pedro, de Guatemala, no puedo volar a su casa luego de que la protesta forzara a cerrar el aeropuerto y cancelar la mayoría de los vuelos.

Estas historias le serán familiares a cualquier que estuvo por México en las últimas semanas. El desorden que se vio en el centro de la ciudad fue ocasionado por diferentes manifestaciones y protestas de los sindicatos de maestros, contrarias a las reformas educativas promovidas por la Administración del Presidente Enrique Peña Nieto, que generaron intensos debates en todos los sectores de la sociedad mexicana.

En los indicadores internacionales, el país está casi 70 puntos por debajo del promedio de países de la OECD en comprensión lectora, y todavía más abajo en matemática y ciencias. Menos de un por ciento de los estudiantes califica como “excelente” en matemática, comparado con 30 por ciento en Hong Kong. La mayoría de estudiantes mexicanos, un 54%, no terminan los estudios secundarios, y solo 10% se gradúan de la Universidad.

El debate es ciertamente bienvenido, muy necesario, y un buen ejemplo para otros países de América Latina. Mejorar la calidad de la educación es fundamental para el futuro de México. En los indicadores internacionales, el país está casi 70 puntos por debajo del promedio de países de la OECD en comprensión lectora, y todavía más abajo en matemática y ciencias. Menos de un por ciento de los estudiantes califica como “excelente” en matemática, comparado con 30 por ciento en Hong Kong. La mayoría de estudiantes mexicanos, un 54%, no terminan los estudios secundarios, y solo 10% se gradúan de la Universidad.

Evidentemente, el financiamiento no es la raíz del problema, y tampoco una rápida solución. México tiene los mayores niveles de inversión educativa, como porcentaje del producto bruto, y más dinero va al pago de salarios docentes que en cualquier otro país de la OECD.

Desde el comienzo de su mandato, el Presidente Peña Nieto ha mostrado voluntad reformista, impulsando cambios en el sector energético, de telecomunicaciones y financiero, buscando atraer inversión y promover empleo. Pero mejorar la economía del país no será posible sin mejorar el capital humano.

El Congreso Mexicanos aprobó en Septiembre las leyes que cambian el sistema educativo, lo que precipitó la manifestación de los maestros en la ciudad. La reforma produce cambios en la carrera docente, incluyendo la creación del instituto nacional de evaluación que tomará exámenes a todos los maestros, e incorpora un sistema de selección más competitivo, permitiendo que puedan participar profesionales de otras carreras también. A su vez, la llamativa práctica de transferir o vender títulos docentes a familiares o amigos será ilegal, y los maestros que trabajen a tiempo completo para el sindicato no podrán recibir otro salario.

Si bien los cambios en la carrera docente y la evaluación de los maestros son los que han generado una oposición más visceral, existen otras reformas menos visibles, que probablemente tengan más impacto en el largo plazo. “Primero y principal”, dice David Calderon, director ejecutivo de Mexicanos Primeros, un instituto de la sociedad civil que tuvoó un papel fundamental en promover la reforma, “la legislación establece que todo ciudadano mexicano tiene el derecho a una educación de calidad, con énfasis en calidad. Asegurar educación universal no es suficiente, si no es una educación de calidad, que prepare a los alumnos para la sociedad del conocimiento que les tocará vivir”.