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Trabajadores latinos denuncian abusos

DERECHOS. Un grupo de trabajadores y dirigentes gremiales participaron en una manifestación el lunes 4 de agosto frente a la NLRB en DC.

DERECHOS. Un grupo de trabajadores y dirigentes gremiales participaron en una manifestación el lunes 4 de agosto frente a la NLRB en DC.

Trabajadores latinos, en su mayoría salvadoreños de la firma constructora Tito Contractors, con oficinas en DC, algunos de ellos despedidos, denunciaron ante una entidad federal una serie de abusos por parte de su empleador, quien es de origen peruano. Aparte de represalias por intento de organizarse en un sindicato y despidos injustos, la empresa niega beneficios como permisos por razones de salud y el pago de horas extras, según expusieron los trabajadores el lunes 4 de agosto en una audiencia ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB, por sus siglas en inglés).

Reyna Sorto, trabajadora en obras de reciclaje de Tito Contractors en el condado de Montgomery expresó su extrañeza por el hecho que las autoridades tanto de DC como de Maryland estén permitiendo ese tipo de abusos.

“Me parece extraño que en el condado de Montgomery se esté dando esta situación”, puntualizó Sorto. La trabajadora testificó contra la empresa junto con sus compañeras también despedidas Yasmín Ramírez, María Elena Chávez y Araceli Ramos. “En la empresa no daban vacaciones. Por ir al médico podían despedir, éramos como esclavos modernos”, puntualizó por su parte la empleada Ramos.

El trabajador Domingo Zamora dijo que por dos años trabajó prácticamente gratis para el dueño de la empresa Máximo Piérola, quien junto con su hijo Alex y el gerente Kenneth Brown administran la empresa.

Zamora denunció que hacía distintos trabajos en la casa de Piérola los fines de semana a cambio de que le firmara los documentos para auspiciar su permiso de empleo bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS).

El dueño de la compañía solía decir que si los trabajadores se creían “vivos” o listos, él aseguraba que era” vivo y medio”, dijo Zamora, quien señaló que otros compañeros de trabajo fueron sometidos a situaciones similares, pero preferian callar por su estatus migratorio.

Las audiencias de la NLRB, que continuaron por varios días a partir del lunes 4 de agosto, fueron cerradas al público.

En su sitio en internet, la empresa Tito Contractors indica que fue fundada en 1979 por Máximo Piérola, su actual presidente, y que la empresa ha realizado proyectos en distintas universidades, escuelas así como en instituciones federales y gobiernos locales.Además, la empresa ha recibido reconocimientos de la Cámara de Comercio Peruana Estadounidense, el condado de Baltimore y la Administración de Pequeñas Empresas (SBA). Representantes de la firma Tito Contractors no pudieron ser contactados por El Tiempo Latino para formular sus declaraciones sobre las acusaciones, pese a mensajes en el teléfono y correos electrónicos.

La delegada del Distrito de Columbia, Eleanor Holmes Norton, y dirigentes gremiales como Tefere Gebre, vicepresidente de la central sindical AFL-CIO, expresaron su solidaridad con los trabajadores en una conferencia de prensa el lunes 4 de agosto.

En su demanda contra la compañía Tito Contractors, los trabajadores indicaron que trabajar 60 horas a la semana sin pago de horas extra, de acuerdo con información proporcionada por el Sindicato Internacional de Pintores e Industrias Afiliadas, perteneciente a la central sindical AFL-CIO.

Empleados de Tito Contractors intentaron formar un sindicato el año pasado, pero fueron amenazados no solo por despido sino que en algunos casos los supervisores amenazaron con llamar al Servicio de Inmigración, según indicaron organizaciones gremiales.

“Estamos peleando contra muchas injusticias del patrón”, apuntó el organizador gremial Mauricio Bautista, del sindicato de Pintores e Industrias Afiliadas.

La organizadora del grupo Justice Immigrant Rights Campaign, Natalie Patrick-Knox, dijo que los trabajadores eran sujetos a abusos laborales debido al disfuncional sistema de inmigración.

“Las empresas abusivas saben que pueden utilizar la aplicación de la ley de inmigración para amenazar y tomar represalias contra los trabajadores inmigrantes que tratan de defender sus derechos bajo las leyes laborales federales y del empleador”, indicó. “Los trabajadores merecen protecciones reales cuando denuncian a sus empleadores, sin importar el lugar donde nacieron”, afirmó.