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El espía que llegó del periodismo


La última novela de Pablo Gato

Alberto Avendaño-ETL | 12/5/2014, 8:56 a.m.
El espía que llegó del periodismo
El escritor y periodista Pablo Gato con su novela de acción y espionaje: "Unidad 120050 – Objetivo: Independencia" | Alberto Avendaño-ETL

Nació en Brasil, es y habla como un español, es estadounidense por vida y experiencia. Periodista hasta la médula. Galardonado con dos premios Emmy y notario de la realidad en los conflictos bélicos más trágicos de las últimas tres décadas. Y, por si fuera poco, ahora la Editorial Gregal de España publica su segunda novela, “Unidad 120050. Objetivo: independencia”. Política ficción que plantea la hipótesis de la existencia en el entramado gubernamental español de una organización secreta de carácter fascista decidida a actuar para garantizar el aborto de los movimientos independentistas vasco y catalán. Y Estados Unidos se involucra.

Tengo para él cinco preguntas.

—¿Cómo has vivido la transición del periodismo al papel de asesor de comunicación en el mundo de la empresa privada?

—La experiencia de crear mi propia empresa de comunicación es tremendamente interesante. Enseñamos a empresas e instituciones a comunicarse de una forma más transparente y efectiva. He aprendido mucho y creo que he crecido como comunicador. Sin embargo, el periodismo es un virus incurable.

—¿Cómo ves el futuro de los medios de comunicación?

—Agridulce. Hay mucha más información disponible para el público que nunca antes en la historia. Sin embargo, es muy difícil para muchos separar el trigo de la paja. Nunca he visto tanta información y, al mismo tiempo, tanta gente tan mal informada. A veces escuchas auténticas sinfonías, pero en otras ocasiones todos los instrumentos están desafinados. Creo en unos informativos ágiles, interesantes y entretenidos para el público y la audiencia en general, pero no como parte del departamento de entretenimiento. El público debería exigir a los medios servicios informativos serios y de calidad. Es vital para la democracia. Quien no está bien informado no puede tomar decisiones inteligentes sobre su vida.

—¿Cuánto tiene de espía la profesión periodística?

—Muchísimo y nada al mismo tiempo. Los periodistas nos pasamos el día intentando conseguir información, si es posible secreta o confidencial para tener una gran exclusiva. Sin embargo, nuestra labor es hacerla pública y que se entere el mayor número posible de personas. La de los espías, en cambio, es enterrarla bajo tierra y cuanto más abajo mejor.

—¿Qué personas te han impactado en la vida?

—En nuestra profesión, me gustan los periodistas valientes como Bob Woodward y Carl Bernstein, del Washington Post, que revelaron el escándalo Watergate. También su entonces editor, Ben Bradlee, sin el cual posiblemente la historia nunca hubiera visto la luz. Como escritor, Ernest Hemingway. Tanto por todo lo que vivió como por la gran capacidad que tenía para contarlo de forma clara y sencilla que cualquier persona pudiera entender. No obstante, quienes me impresionan más son los ejércitos de personas anónimas que hacen heroicidades cada día pero que nunca aparecen en el radar público.

—¿Cómo ves el futuro de los hispanos en Estados Unidos?

—Brillante. El talento, tesón y ética de la mayor parte de los inmigrantes hispanos de este país son admirables y darán un fruto enorme. Sin embargo, pienso que no estamos bien organizados y eso dilata el proceso para alcanzar metas.Divididos, siempre seremos el gigante dormido que nunca acaba de despertarse.