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De víctima a activista y ahora política en Washington, DC

Rosa Rivas salió del ciclo de violencia doméstica, fue consejera, activista y servirá en un puesto de DC
ÍMPETU. La salvadoreña Rosa Rivas está lista para trabajar por su comunidad en el vecindario Mount Pleasant.

ÍMPETU. La salvadoreña Rosa Rivas está lista para trabajar por su comunidad en el vecindario Mount Pleasant.

Washington, DC.- En 1992 Rosa Rivas se atrevió a romper el silencio y

PLAN DE TRABAJO

Uno de los puntos más importantes que Rosa Rivas trabajará como miembro de la Comisión Vecinal de Asesoramiento (Advisory Neighborhood Commission-ANC) de Mount Pleasant es el tema de seguridad pública y peatonal. “Vamos a promover que el gobierno implemente más medidas. Que se reduzca el límite de velocidad en la zona y que haya visibilidad de las señales”, dijo. También buscará mayor iluminación en la vía pública. Otro de los puntos es la creación de mayor espacios de estacionamientos. “Ya tengo un plan para ello que incluye hacer cambios en la ruta de los buses y en una parada específica, para ganarle espacio a la calle”, añadió. “Además impulsaremos los préstamos para el embellecimiento de los negocios”, dijo.

salir del ciclo de violencia doméstica. Se divorció del hombre que la estaba abusando y decidió criar sola a su hijo de apenas dos años.

La salvadoreña se convirtió luego en consejera para víctimas de violencia doméstica y más tarde en activista por los derechos de los inmigrantes. Hoy a sus 48 años está lista para asumir el puesto de comisionada de la Comisión Vecinal de Asesoramiento (Advisory Neighborhood Commission (ANC) de Mount Plesant, en el noroeste de DC.

“Me lancé a la política al ver la necesidad en mi vecindario. En esa posición no se encontraba ningún hispano así que me atreví a postular”, dijo Rivas el martes 9. En noviembre fue electa.

•Función

Rivas será una de los cinco comisionados del ANC de Mount Pleasant, un vecindario en el noroeste de DC, que limita con el Rock Creek Park, el vecindario de Adams Morgan y el de Columbia Heights.

Mount Pleasant es casa de unos 10.000 habitantes, según el Censo 2010, en donde los hispanos son la segunda mayoría (25 por ciento) después de los blancos no hispanos que representan el 50 por ciento de la población.

Los comisionados representan la voz de los residentes. Después de deliberar con los otros miembros del ANC y votar, el comisionado —en este caso Rivas— asesora al alcalde, concejo y a las agencias locales de gobierno sobre los temas de estacionamiento, zonificación, tráfico, licencias para la venta de licores y otros temas que preocupen a los vecinos.

“Un punto que preocupa en nuestro vecindario es la seguridad. Necesitamos más luces en las avenidas y más señalizaciones. También está el tema de estacionamientos alrededor de nuestros negocios”, dijo Rivas, quien ha vivido en Mount Pleasant desde que emigró hace 25 años, huyendo del conflicto armado en El Salvador.

•Inicios

Rivas llegó a Washington en 1989 y pidió asilo político; y tiempo después se casó y tuvo un niño. “Al principio todo era color de rosas hasta que después de nacer mi niño el hombre sacó las garras, aunque mucha gente no lo creía porque aparentaba ser otro”, dijo.

Fue un familiar quien la refirió al recién formado grupo Hermanas Unidas, de la organización de asistencia legal Ayuda Inc., en DC.

“Allí abrí los ojos y me dí cuenta que estaba siendo víctima de violencia doméstica. Ellos me enseñaron cuáles eran mis derechos y desde entonces decidí salirme de esa relación, arriesgándome a todo”, expresó. “No fue fácil, mi ex esposo no me quiso dar el divorcio. Tomó casi dos años”, señaló.

En 1994, había una posición para ser consejera en Hermanas Unidas. Rivas se preparó y postuló. “Quedé entre las finalistas y luego me eligieron”, recordó.

Allí empezó su vida activa dentro de la comunidad hispana. Ocho años después trabajó con el fallecido Saúl Solorzano en el centro proinmigrante CARECEN. “Aprendí mucho sobre el activismo”, señaló.

Más tarde fue contratada para un proyecto de la Universidad Georgetown. “Hicimos un estudio sobre la violencia en Langley Park, Maryland”, explicó.

Luego en 2011 empezó a trabajar en un centro para hispanos de la tercera edad, Vida Senior Centers, en donde actualmente se desempeña coordinando el programa de asistencia de comida para los abuelitos.

“Me encanta trabajar con la comunidad y ahora como comisionada los estaré haciendo con mayor fuerza”, indicó.

Rivas vive con su hijo, quien ya tiene 24 años y no se volvió a casar. “¿Para qué? Así estoy bien y soy feliz”, sonrió.



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