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Jornaleros ya no están solos en las esquinas


Organizaciones los ayudan a conseguir trabajo

El Tiempo Latino/Redacción, AP | 1/27/2014, 6:58 a.m.
Jornaleros ya no están solos en las esquinas
Mario Bonilla, de Ecuador, y otros dos jornaleros esperan ser recogidos por algún contratista . | AP

Martín García Ibáñez ha pasado de ganar 80 dólares diarios limpiando el sótano de un edificio afectado por el huracán Sandy a 180 haciendo de carpintero en un edificio en remodelación en Brooklyn, Nueva York.

El mexicano de 34 años dejó de sufrir jornadas de 12 horas diarias en duras condiciones y sin equipo de protección, a trabajar ahora ocho horas con casco, gafas y guantes. Dispone además de dos descansos diarios que incluyen 20 minutos para comer.

"Ha sido un cambio drástico", dijo Ibáñez. "Mi vida ha mejorado no sólo en los salarios sino en la calidad de trabajo. Antes trabajaba en zonas peligrosas y ahora estoy con una compañía, en una zona segura y con material de protección".

Ser jornalero ya no implica necesariamente esperar horas en una esquina, soportando el frío o el calor, a la espera de una camioneta de contratistas que le recoja a uno para trabajar en condiciones deplorables.

Una red de grupos de jornaleros y organizaciones sin ánimo de lucro que ayudan a estos obreros ambulantes ha logrado progresos palpables, desde la negociación de contratos temporales con empresas, hasta talleres sobre seguridad en construcción y protección para evitar la falta de pagos, un problema común entre jornaleros, como se denomina a personas que son contratadas por un día.

A pesar de que muchos siguen en las esquinas, o las llamadas "paradas", los hay que adquieren mayores protecciones.

La Unión Latina de Chicago cuenta con un centro de trabajo al que se acercan unos 200 jornaleros que se refugian del frío, toman café, pueden ir al baño y negocian contratos temporales de trabajo con empresas de construcción, en los que se estipula que cobrarán desde 15 hasta 25 o 35 dólares la hora, dependiendo de la experiencia del trabajador.

"En las esquinas el acuerdo con el patrón es sólo verbal. En el centro estamos más organizados", dijo José Luis Gallardo, organizador de jornaleros del centro, que fue creado por los propios trabajadores. "Queremos prevenir el robo de salario. Queremos que el patrón firme la hoja (el contrato) y el trabajador también".

Seattle y San Francisco cuentan con redes de ayuda más completas y en Los Ángeles hay centros que son financiadas con dinero municipal.

En Nueva York se creó hace pocos meses un nuevo centro en Queens, que se suma a otros dos existentes en la ciudad. El más antiguo, el centro de trabajadores del Proyecto de Justicia Laboral, en Brooklyn, asegura que los ingresos de algunos jornaleros que ayuda han pasado de unos 20.000 a 46.800 dólares anuales.

"Hay muchos jornaleros y muchos de los que llegan a las esquinas son nuevos. Los hay a los que aún no hemos podido llegar, pero creo que hay un mayor sistema creado para guiarles", opinó Adriana Escandón, quien cada martes a las 8 de la mañana sale a hablar con los que están en la esquina de la calle 69 con la avenida Roosevelt, en Queens, para informarles sobre talleres de seguridad y sobre el nuevo centro de jornaleros que su organización, el New Immigrant Community Empowerment, creó el año pasado.