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Manos restauradoras


Santiago David Távara | 5/2/2014, 12:15 p.m.
Manos restauradoras
Julio C. Mariño posa con una de las obras restauradas en el Instituto Cultural Mexicano en DC. | Lenin Nolly para ETL

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Lenin Nolly para ETL

Imagen de la Virgen en el techo de la Sala de Música del Instituto Cultural Mexicano en DC.

Con una vasta trayectoria como artista plástico, galerista y restaurador de obras, el uruguayo Julio Mariño nunca se imaginó que iba a ser testigo de un hecho asombroso en el Instituto Cultural Mexicano en DC.

Fue en 2004 cuando restauraba las paredes y el techo del Salón de Música de la institución que habían sufrido deterioro por la humedad del exterior. Al finalizar su trabajo, el agregado cultural se percató de una pequeña imagen que consideró que era de la Virgen de Guadalupe, muy venerada en México y en el mundo.

El funcionario “se quedó impresionado” y llamó a otros empleados, quienes también vieron la venerada imagen, precisamente un 12 de diciembre, fecha en la que se celebra la festividad de la aparición de Virgen María, indicó Mariño, uruguayo de 82 años.

En ese entonces, Mariño trabajó por 15 días, incluso por la noche y los fines de semana para restaurar el techo y las paredes del Salón de Música, pero no se había dado cuenta de lo que considera un “acontecimiento místico”.

“No Me había percatado de la imagen porque cuando uno hace una restauración antigua hay que seguir los pasos que se hicieron cuando se hizo el original y todas esas imágenes tenían una pátina, que es una sombra para mantener la idea del original, pero quedó una sombra en forma de una imagen”, indicó.

“Y esa fue una sorpresa para mí, porque yo no la vi. Y no lo hice a propósito, lo hice sin pensarlo y sin verlo. Una mancha es algo muy difícil que uno pueda dominar. Yo le llamo casualidad, de que hubiera aparecido eso”, puntualizó. “La imagen no fue hecha a propósito, porque si hubiera sido así, no sale”, dijo riendo el artista, quien se considera “un hombre de fe” y creyente en Dios. “Cada vez que pienso en eso se me erizan los pelos”, indicó.

Mariño tiene su casa en Columbia Heights en DC. Un hogar que tardó diez años en remodelar con sus propias manos y estilo. Además cuenta con casi mil obras, 400 de ellas de su autoría y el resto principalmente cuadros originales de artistas uruguayos.

Además de Uruguay, el artista ha expuesto sus obras en Brasil, Argentina y en ciudades estadounidenses como Nueva Orleans, Miami, además del la Galería de las Américas de la Organización de Estados Americanos, con sede en DC.

Mariño se relacionó con destacados pintores uruguayos como Vidal Laque y Julio Verdié. “Mi profesor y amigo Julio Verdié elogiaba mi creatividad y me dio el impulso para superarme”, puntualizó .

Con su “ojo experto” y como galerista, Mariño ha tenido la oportunidad de asesorar a muchos coleccionistas a formar sus pinacotecas.