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Gael García Bernal y un "western chamánico"

El actor mexicano presenta su nueva película en Cannes
Actor Gael García Bernal.

Actor Gael García Bernal.

El director argentino Pablo Fendrik ha proyectado en el Festival de Cannes "El ardor", un western chamánico a orillas del Río Paraná con el mexicano Gael García Bernal como héroe solitario, la brasileña Alice Braga de princesa raptada y un jaguar como estrella invitada.

"Inicialmente no era un western. Sino más bien la historia de un hombre que se vio obligado a vivir en un entorno que no le era del todo propio y que terminaba integrándose", explicó hoy en una entrevista con Efe el cineasta, nacido en Buenos Aires en 1973.

Su película se exhibió fuera de competición y en sesión especial y fue la tercera cinta de ese género proyectada hasta ahora en la 67 edición del certamen mediterráneo, tras "The Salvation", de Kristian Levring, y "The Homesman", de Tommy Lee Jones.

"Mientras la empecé a escribir me di cuenta de que se parecía mucho a la clase de conflictos que narraban los westerns" y que "tenían mucha similitud con las historias de 1800 y de los colonos y la colonización, no solo del oeste, sino de muchos otros territorios" y que podía "contarse con la estructura de un western", resume.

Una hora y cuarenta minutos en un territorio inhóspito y húmedo con pocos diálogos, mucha tensión y rostros curtidos: los de una banda de mercenarios que asesinan a un granjero para desposeerle de sus tierras y que secuestran a su hija, una Alice Braga que se sentía como una niña por la jungla, recuerda el director.

"Cuando decidí que algunas escenas transcurrieran en la selva fui ahí a escribir y a investigar cuando me encontré con historias de violencia que me contaron de primera mano los pobladores del lugar, volví como con esa influencia muy presente", explica Fendrik.

"El ardor" es, también, un largometraje de sonidos de la jungla: el crujir de las ramas bajo los pies descalzos de García Bernal, los pájaros e insectos, los disparos de rifle surcando la selva densa y el rugido del jaguar.

"Es un animal de verdad que estuvimos buscando durante mucho tiempo para que fuera lo suficientemente seguro para Gael y para todo el equipo trabajar con un animal salvaje, que no está domesticado o entrenado", explica Fndrik.

Tras firmar cintas como "La sangre brota" (2008), "El Asaltante" o "Las vidas posibles (2007), el director se fue a rodar a Misiones (Argentina), con una película que apunta especialmente a tres de los mercados latinoamericanos más fecundos: México, Brasil y Argentina.

Y para ello se sirve de una estructura clásica, de una actriz de trayectoria y de una estrella internacional: un Bernal muy restringido a la prensa por los organizadores del festival por su condición de miembro del jurado en la sección oficial.

"Me ha pasado sentir vergüenza por pedir un ensayo que cuando lo empezábamos decía: 'che, esto no es necesario'. Para ellos esto es un paseo por el parque, lo van a hacer perfectamente. Chicos vámonos a comer, no ensayemos más, hagámoslo allá en la selva", recuerda desde una terraza del Palacio de Festivales de Cannes.

El mexicano interpreta a un justiciero enigmático que perdió su granja y a su familia y aprendió a pertenecer a la selva.

"Ya no puedo vivir en otra parte", dice durante un filme en el que el actor de "Y tu mamá también", de Alfonso Cuarón, o "Amores perros", de Alejandro González Iñarritu, regala varias escenas luciendo abdominales y bíceps trabajados.

"Quise poder mostrar a una persona que no tiene más que sus manos para valerse en un ambiente en el que, definitivamente, no está en el tope de la cadena alimenticia. Para mí era muy importante poder ilustrar todos esos movimientos y esas formas, cómo hace un ser humano para convivir en un ambiente en el que él no está al mando", explicó el autor.

El metraje también lo sostiene el actor y dramaturgo argentino Claudio Tocachir, muy sólido en un papel que requirió "un gran trabajo de caracterización" en el que ofrece una versión "abismalmente opuesta a lo que es Claudio en la vida real", resume su director.

Se mete en las carnes de "un malo cansado de ser malo, de hacer demasiado mal a mucha gente y que lo encontramos cerca del final" y que imparte "una cierta justicia dentro de lo que son los parámetros de la maldad".