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Ángel Cabrera abre oportunidades


Es rector de la George Mason University

Alberto Avendaño-ETL | 11/7/2014, 10:37 a.m.
Ángel Cabrera abre oportunidades
Ángel Cabrera, rector de la universidad George Mason en Virginia. | Alfredo Duarte Pereira para ETL

Mantener un espíritu abierto a las oportunidades y trabajar para retirar obstáculos del camino educativo son dos elementos recurrentes en la conversación con el rector —o presidente como se le llama en Estados Unidos— de la George Mason University. El rector Ángel Cabrera es, además, hispano lo cual le convierte en una feliz “anomalía” en este tipo de cargo.

Cabrera (der.) con el Director C. Daniel Clemente al asumir como rector de George Mason University en 2012.

Evan Cantwell-George Mason university

Cabrera (der.) con el Director C. Daniel Clemente al asumir como rector de George Mason University en 2012.

El rector de la George Mason University, Angel Cabrera  (5to. por la izq.) junto a un grupo de la tertulia española de Taberna del Alabardero en Washington, DC, el 30 de octubre de 2014.

Alfredo Duarte Pereira para ETL

El rector de la George Mason University, Angel Cabrera (5to. por la izq.) junto a un grupo de la tertulia española de Taberna del Alabardero en Washington, DC, el 30 de octubre de 2014.

“Es un desafío increíble y para alguien como yo a quien le apasiona la educación es una oportunidad única”, dijo Cabrera a El Tiempo Latino, el 30 de octubre, unos minutos antes de participar, como invitado de honor, en la tertulia mensual que organiza la comunidad española de Washington en el restaurante Taberna del Alabardero.

Después de dos años en el puesto, Cabrera entiende la brecha entre realidad y deseo, así como el equilibrio entre los dos frentes que tiene abiertos en George Mason: “Somos la universidad más grande de Virginia, con 34.000 alumnos ahora, y somos una universidad pública de misión y espíritu. Esto quiere decir que, por un lado, queremos hacer investigación y ser una universidad puntera académicamente comparable a las mejores universidades del mundo; pero a la vez queremos proporcionar acceso a cuantas más personas mejor”.

Y el reto, dice Cabrera, es hacer esas dos cosas bien. George Mason es una universidad “puntera” —está considerada entre las 200 mejores universidades del mundo— pero a la vez, enfatiza, hay que tener las puertas abiertas a una población diversa: “Hacer esas dos cosas bien, a la vez, es lo más complicado y lo más bonito”.

El compromiso de Cabrera con la igualdad de oportunidades es consistente. Hoy Virginia es un estado donde los “dreamers” —jóvenes inmigrantes indocumentados traídos al país de niños por sus padres—pueden acceder a algunas universidades públicas y el rector de George Mason habla con orgullo de la presencia de estos estudiantes en su campus.

Ya el año pasado, el 24 de agosto de 2013, durante la celebración del 50 aniversario de la Marcha de Washington que luego traería la Ley de Derechos Civiles de 1964, Cabrera fue uno de los oradores en el Mall Nacional: “A muchos jóvenes hombres y mujeres todavía se les niega la educación... porque no tienen suficiente dinero, o porque son indocumentados”, dijo entonces Cabrera para quien la diversidad, además, es una prioridad.

“En el mundo en que vivimos ya no vale tener una empresa en un lugar o país con población uniforme, igual; sino que se debe funcionar y desarrollarse en entornos muy variados, complejos y diferentes y para vivir en entornos así se necesita saber manejarte en ambientes diversos y con gente muy diferente a ti. Eso es la diversidad”, expresó.

El reto es mejorar la calidad de la educación mientras se aumenta el acceso, el número, de estudiantes, lo cual genera mayores costes y un aumento en el número de alumnos por aula. Hay que buscar la manera de hacer las dos cosas, resolver el problema, indica Cabrera.

El rector de George Mason asume que una parte importante de su tiempo es recaudar fondos para la universidad porque es “una clave del futuro” de su institución educativa. La realidad es que la universidad pública recibe cada vez menos fondos —sea quien sea el gobernador del estado, dice. Y cada vez los impuestos pagan menos de esa factura educativa.