Quantcast
El Tiempo Latino
2:33 a.m. | 49° 6/17/2019

Solalinde, contra la violencia y el silencio


En 2013 defendió en DC a los inmigrantes hoy lucha contra la violencia en México

Alberto Avendaño-ETL | 10/25/2014, 9:46 p.m.
Solalinde, contra la violencia y el silencio
El padre Solalinde en la oficina de El Tiempo Latino en abril de 2013. | ETL

Solalinde visitó Washington, DC, el 19 de abril de 2013 invitado por la Iglesia Unitaria Universalista de River Road en Bethesda, Maryland. Y habló con El Tiempo Latino. En aquella conversación su foco era la inmigración, el sufrimiento de los migrantes y el daño de la política de deportaciones.

Después de 30 años de servicio a la Iglesia Católica, y de luchar “contra la burocracia de la Iglesia”, Solalinde abrió el albergue de inmigrantes en Ixtepec, no sólo para interponerse a las violaciones a los derechos humanos de los indocumentados centro y sudamericanos, sino para “vivir el evangelio cerca de los que sufren”.

“En 2005, en Oaxaca, los sacerdotes nos reuníamos junto a las vías del tren y allí vi los trenes llenos de inmigrantes sucios, hambrientos y sedientos mientras esperaban el tren a Veracruz. Eso me creó una inquietud enorme”, nos explicó Solalinde aquel viernes 19 de abril de 2013. Y narró: “Pedí permiso al obispo para trabajar con los migrantes. Yo ya le había dado 30 años de mi vida como párroco y creía que era justo que viviera el evangelio a mi manera”.

Solalinde se movía siguiendo su conciencia y contra las normativas de la institución eclesiástica.

“Le dije al obispo que si él no estuviera encargado de llenar parroquias y fuera Jesús, no me metería en una parroquia a hacer más de lo mismo, sino que me encargaría de trabajar con los migrantes”, añadió.

México comparte con Estados Unidos 3.000 km de frontera que se extiende desde el océano Pacífico hasta el Atlántico y por el sur, México comparte fronteras con Guatemala y con Belice. Estas fronteras han sido en los últimos años el escenario de los crímenes más atroces contra los inmigrantes. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México, este país ha visto 22.000 migrantes secuestrados en 2011, alrededor de 70.000 migrantes centroamericanos desaparecidos en su paso por México y alrededor de 100.000 muertes atribuidas a la guerra de las drogas.

Para Solalinde, “la migración es un derecho” y ha culpado a policías, políticos y mafias de ser responsables de este “holocausto del migrante”.

Ese espíritu activista le ha valido amenazas de muerte —ha salido del país por eso— y en 2013 cuatro policías estatales del gobierno de Oaxaca lo escoltaban en su albergue, algo que el sacerdote aceptó cuando Margarita Zavala, la esposa del ex presidente Felipe Calderón, se lo pidió.

En 2011, el presidente Calderón aprobó una Ley de Migración conocida como “Ley Solalinde” que descriminaliza la inmigración irregular y establece una “visa de transmigrante” que le permitiría a los migrantes transitar por México de manera segura y legal.

Pero Solalinde volvió a denunciar en febrero de 2013 “las violaciones a la ley y a los derechos humanos de migrantes en Veracruz y Oaxaca”. Y en la primavera de 2013 se puso al frente de la “Caravana por la Esperanza” que recorrió Estados Unidos para denunciar que los migrantes son, en su gran mayoría, víctimas económicas y desplazadas por la violencia, quienes viajan hacia Estados Unidos para romper con las dinámicas de pobreza y falta de oportunidades.

“Tras sufrir los más crueles abusos a manos de los extorsionadores en México, muchos migrantes sufren también injusticias a manos de las autoridades estadounidenses, quienes los deportan sin detenerse a investigar los riesgos a los que el migrante está expuesto”, nos dijo Solalinde en 2013, con espíritu sereno y tenacidad combative mientras abrazaba a algunos en la redacción de El Tiempo Latino y se hacía fotos con nosotros.