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"La Chiquita" está en el Museo Nacional de Historia Americana

La salvadoreña Dora Escobar logra reconocimiento histórico
Dora Escobar, "La Chiquita", forma parte de una muestra en el Museo de Historia Americana.

Dora Escobar, "La Chiquita", forma parte de una muestra en el Museo de Historia Americana.

La empresaria salvadoreña Dora Escobar conocida en el área de la capital como “La Chiquita”, llegó al Museo Nacional de Historia Americana para ver en primicia la exhibición American Enterprise, donde se la destaca como una figura de prosperidad que se ubica a la altura de otros creadores, innovadores y gente de negocios que con su trabajo han hecho grande la nación americana.

Una pregunta se hace una y otra vez “La Chiquita” para intentar comprender cómo su nombre llegó hasta los oídos de los curadores de la exhibición que encontraron en su historia los conceptos que engloba este montaje con el que se recrea con personajes que desde 1770 hasta el presente han aportado con su trabajo a la historia de progreso y prosperidad de Estados Unidos.

¿Yo lo que me pregunto es cómo dieron conmigo habiendo tanta gente que tiene mucho dinero y contactos? Se pregunta Dora Escobar justo antes de entrar al museo, ubicado entre las calles 14 y Constitución, en el centro de Washington.

Ya adentro de la exhibición de más de 8 mil pies cuadrados, Escobar ve en la Galería de la década 2010, su imagen en acción, portando un suculento plato de comida típica salvadoreña, tan grande su retrato como el de otras insignes figuras de la ciencia, tecnología, negocios y entretenimiento.,

La exhibición “American Enterprise, abrió las puertas al público el 1 de julio en este museo que cada año recibe un promedio de 8 millones de visitantes, según registros del Instituto Smithsonian. La historia de Escobar ha sido ubicada en la sección Era Global, que abarca desde la década de 1980 hasta el presente.

Lo trascendental de la inclusión de Dora Escobar, quien llegó hace 25 años procedente de un cantón del municipio de La Nueva Concepción en Chalatenango, El Salvador, es que ubica a este mujer emprendedora de nuestra comunidad a la misma altura de personajes como Thomas Alva Edison, (1847 – 1931) inventor de la electricidad, o la creadora de la muñeca Barbie, Ruth Handler (1916 – 2002); el líder sindical Cesar Chávez, (1927 – 1993). Y sin faltar contemporáneos como Steve Jobs, Bill Gates y Oprah Winfrey, por mencionar estos tres últimos ubicados en la misma sección de la exhibición con Escobar.

El curador principal de American Enterprise, Peter Liebhold, director de la división de Trabajo e Industria del museo, comentó a El Tiempo Latino que la historia de Dora Escobar encaja a la perfección en los conceptos que busca el museo para destacar a personas que con su trabajo e inventiva hacen historia en Estados Unidos.

“Para nosotros la historia de Dora Escobar no dista mucho de otros personajes que a lo largo de nuestra historia han aportado con su trabajo para hacer cambios positivos en sus familias, sus comunidades y para nuestra nación, generando prosperidad”, comenta Liebhold.

El curador pregunta a la empresaria si conserva objetos personales que ayuden a enriquecer su historia en la exhibición que se prevé esté abierta por 20 años. “La Chiquita” dice que no guardó nada de esos primeros años, luego de entrar por Los Ángeles, California a Estados Unidos y donde trabajó menos de un año en una empresa de textiles antes de mudarse a Maryland donde empezó el negocio de vender comida en las canchas de fútbol y las calles de Prince George’s.

Escobar sí conserva algunas fotos que le sirven para remembrar aquellos duros años de trabajo con recuerdos dolorosos que todavía no está preparada para compartir. “En ese tiempo yo sólo descansaba 4 horas, todo era trabajo y trabajo para salir adelante hay muchas cosas que todavía no estoy preparada para contar”, dice.

La actitud positiva ante la vida ha sido clave del éxito para esta exitosa mujer; a medida se adentra en la conversación con el curador dentro de la sala de exhibición, le deja ver que para ella cada persona por humilde que sea merece el mismo respeto que quien más tenga, “Yo siempre me siento igual de igual a igual ante quien tiene menos y con quien tenga más”, reconoce.

Con esa filosofía de vida lidera sus negocios, donde el ámbito laboral que genera en sus empresas le place que ­—a diferencia de otros negocios que priman en la experiencia de los empleados para contratarlos— para ella es más satisfactorio enseñarles a trabajar, así tiende a contratar a muchos jóvenes para un primer empleo.

También comparte con Peter Liebhold las lecciones de vida que le han dejado más de 20 años de trabajo constante: recuerda a un oficial de la Policía de Prince George’s, que la perseguía por las calles cuando ella intentaba vender comida como ambulante.

“Yo me ponía a llorar y le decía que lo único que quería era trabajar, él solo me decía que él estaba para hacer cumplir la ley”; dice un día se armó de valor y fue a las oficinas de la policía para conversar con el jefe de la delegación de entonces.

“Uno nunca sabe lo que le espera en la vida, el muchacho policía que me perseguía cayó en desgracia porque andaba en drogas y perdió el trabajo, a su jefe que me ayudó lo recuerdo todos los días, porque sin esperar nada a cambio, me escuchó y entendió mi necesidad de trabajar”, recuerda.