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Dolores Huerta, "Una Vida"


En la Galería Nacional de Retratos en Washington, DC.

David Montgomery-The Washington Post | 7/17/2015, 4:05 p.m.
Dolores Huerta, "Una Vida"
"Una Vida", de la sindicalista Dolores Huerta, en la Galería Nacional de Retratos en Washington, DC. | Amanda Voisard/For the Washington Post

Dolores Huerta en el Smithsonian de Washington, DC. "Una Vida".

Amanda Voisard/For the Washington Post

Dolores Huerta en el Smithsonian de Washington, DC. "Una Vida".

Dolores Huerta afiliando a nuevos miembros del sindicato durante la convención fundacional de la NFWA.

Joseph Francis Gunterman. (Joe Gunterman; Cortesía Walter P. Reuther Library)

Dolores Huerta afiliando a nuevos miembros del sindicato durante la convención fundacional de la NFWA.

Dolores Huerta sostiene una pancarta al principio de la huelga de los trabajadores de recogida de la uva en Delano, California, en 1965. La huelga y el boicot que siguió llamó la atención de todo el país sobre la situación de los trabajadores del campo.

Harvey Richards Media Archive; Copyright Paul Richards

Dolores Huerta sostiene una pancarta al principio de la huelga de los trabajadores de recogida de la uva en Delano, California, en 1965. La huelga y el boicot que siguió llamó la atención de todo el país sobre la situación de los trabajadores del campo.

Dolores Huerta junto a César Chávez fundó el sindicato de trabajadores agrícolas, United Farm Workers (UFW) en los años 60 del siglo XX.

Amanda Voisard/For the Washington Post

Dolores Huerta junto a César Chávez fundó el sindicato de trabajadores agrícolas, United Farm Workers (UFW) en los años 60 del siglo XX.

Dolores Huerta está de pie en el centro de una sala de exposiciones de la Galería Nacional de Retratos del Smithsonian, —en Washington, DC— mientras escucha a una curadora contar, con imágenes, la historia de su vida. A los 85 años y sin dar ninguna señal de haber bajado el ritmo, Huerta tiene mucho que contar.

En 1962, fundó con César Chávez la Asociación de Trabajadores del Campo —United Farm Workers. Ayudó a perfeccionar las tácticas usadas en las protestas —marchas, boicots, huelgas de hambre— tan comunes ahora para las organizaciones progresistas. Recibió el apodo de "La dama dragón" por parte de los negociadores masculinos de la industria de la uva, quienes terminaron sometiéndose a las demandas contractuales de su diminuta adversaria. Huerta educó 11 hijos, quienes le han dado 17 nietos y ocho bisnietos. Y popularizó el grito de combate "Sí se puede", omnipresente ahora en las protestas, campañas presidenciales y competencias deportivas.

"Esto es increíble", dice Huerta, cuando la curadora Taína Caragol concluyó la introducción a la nueva exposición "Una Vida: Dolores Huerta", que permanecerá abierta al público hasta el 15 de mayo de 2016. "Creo que lo único que falta aquí es mi reseña policial", comenta.

Es posible que no haya ninguna fotografía de archivo policial de las dos docenas de arrestos de los que fue objeto durante sus actividades de protesta no violenta, pero lo que la exposición sí muestra es una foto de ella en la cama de un hospital, en 1988, después de una paliza que recibió de la policía de San Francisco, que le significó la ruptura del bazo y fracturas en varias costillas, cuando tenía 58 años.

Para la Galería de Retratos, que se dedica a relatar la historia de los Estados Unidos a través de imágenes individuales de personajes de relevancia, la mayoría de los cuales ya no viven, las exposiciones periódicas de "Una Vida" son una oportunidad para profundizar en la vida de estos personajes, a través de "ensayos visuales", afirma Caragol. La de Huerta se une a exposiciones previas, como las de Martin Luther King Jr., Abraham Lincoln, Thomas Paine y Elvis Presley, con la notable diferencia de que ella todavía está con nosotros.

Caragol presionó para realizar la exposición sobre Huerta porque considera que su historia merece una mayor atención a nivel nacional. En una reciente biografía de Chávez, por ejemplo, se menciona a un abogado de sexo masculino negociando un innovador contrato laboral a favor de los agricultores, cuando, según Huerta, fue ella quien realmente lo negoció. Caragol añade que la exposición reconoce que el movimiento laboral agrícola y la personalidad de Huerta sirvieron como prototipos para esfuerzos similares reconocidos más adelante.

"Dolores integró su familia a su organización", dice Caragol. "Gracias a ese nuevo modelo de la feminidad, ella se convirtió en un icono del feminismo para feministas convencionales, como Gloria Steinem, y en un icono muy importante para las chicanas dentro del movimiento chicano".

De voz suave, en un traje verde, la Dama Dragón no respira fuego. Más bien parece un poco intimidada por la atención que recibe. Pero está aquí, después de todo, posando pacientemente para las fotos, y dando entrevistas. Este es otro movimiento que sirve al movimiento, y el calor que aquellos trabajadores debieron sentir cuando cultivaban uvas se revela a sí mismo como una quemadura sutil y lenta, a medida que Huerta plantea, con dulzura, sus opiniones sobre los aspectos más sencillos de la decencia humana que no han sido garantizados, y por los cuales ha sido necesario luchar.