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El hombre que aprendió a soñar


El ejemplo de Emilio Estefan

Alberto Avendaño-ETL | 6/4/2015, 5:38 p.m.
El hombre que aprendió a soñar

“On your feet!”

El musical sobre la historia de Emilio y Gloria Estefan:

Ana Villafañe y Josh Segarra protagonizan “On Your Feet!”, el show musical basado en las vidas de Gloria Estefan y de su esposo, el empresario, productor musical y cinematográfico, Emilio Estefan. “Contamos muchas cosas que la gente no se espera”, dijo Emilio. Por su parte, Gloria, aseguró que buscaban inspirar a las personas con este espectáculo que el 2 de junio comenzó su andadura en Chicago, antes de tener su gran estreno en Broadway el 5 de octubre. Gloria Estefan ha vendido más de 100 millones de discos y con Emilio han ganado 26 premios GRAMMY, pero su éxito musical a nivel mundial es tan solo parte de una historia fascinante.

A este sirio, libanés y gallego, o sea, cubanoamericano de los pies a la cabeza, lo conocí en 2010 cuando vino a Washington, DC, a presentar un libro tan autobiográfico como inspirador: “Ritmo al éxito —Cómo un inmigrante hizo su propio sueño americano”. Fue entonces cuando descubrí al artista obsesionado con su oficio, pero sobre todo a un hombre enamorado del amor a su familia, a los suyos. “Trabaja con la familia”, recomienda en el libro que dedica a ese muchacho que en este momento está soñando con ser el primer presidente hispano de Estados Unidos. Porque Emilio Estefan es un hombre que vive soñando y trabaja para materializar sueños —y no necesariamente los suyos tan solo.

Estefan es —el esposo de Gloria Estefan, dice él— el productor musical que ha generado los mayores terremotos artísticos en la historia de Estados Unidos, o sea en el mundo. No solo puso en órbita a una mujer como Celia Cruz, —a pesar de la resistencia de la industria y contra los prejuicios culturales del momento— sino que de su chistera creativa surgieron fuerzas de la naturaleza, como Shakira o Ricky Martin, para demostrarle a Estados Unidos que lo hispanounidense era un ritmo imparable, generoso y profundamente americano.

Claro que todo empezó con Miami Sound Machine y con su pareja, Gloria. Pero él asegura que todo empezó en su Cuba natal y en esa fuerza interior que le hace a un niño de nombre Emilio responsabilizarse de su destino y, dejando a su madre atrás, emigrar con su padre a Madrid. Esos años duros tuve el privilegio de escucharlos de su boca: Emilio me habló de las dificultades, pero también de esos paquetes con chorizos y otros manjares que le enviaba su tía-abuela gallega. Una mujer a la que él y Gloria conocerían —ya alcanzado el éxito— cuando la visitaron en Galicia. Era pobre, dijo Emilio; pero de ella aprendí que la generosidad no es dar porque se tiene, sino entregar al otro aunque se tenga poco.

Este hombre emprendedor —con inversiones de lo más diversas: bienes raíces, hostelería, Miami Dolphins...—, de sonrisa fácil y voluntad de hierro, me habló de sus dificultades, de los momentos duros, como el grave accidente de tráfico que sufrió con su familia en 1990; pero nunca en sus palabras hubo una queja. Da más bien la sensación de ser un hombre agradecido a la vida “y a las enormes oportunidades que me ha dado este país”. Por eso reta a los jóvenes a que nunca dejen de soñar y de trabajar hacia sus sueños.