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50 años de marcha por los derechos civiles

Miles de personas cruzaron el 8 de marzo el puente de Selma, en Alabama, en un gesto simbólico para conmemorar el 50 aniversario de una marcha hacia Montgomery por el derecho al voto de los afroamericanos.

Miles de personas cruzaron el 8 de marzo el puente de Selma, en Alabama, en un gesto simbólico para conmemorar el 50 aniversario de una marcha hacia Montgomery por el derecho al voto de los afroamericanos.

Miles de personas cruzaron el puente de Selma, en Alabama, en un gesto simbólico para conmemorar el 50 aniversario de una marcha hacia Montgomery por el derecho al voto de los afroamericanos que fue duramente reprimida y se convirtió en un hito de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.

En un ambiente festivo, muy diferente a la tensión que se respiraba entonces, miles de personas cruzaron el icónico puente "Edmund Pettus Bridge" cantando himnos, con pancartas y camisetas conmemorativas.

El domingo 8 de marzo le tocó el turno a la población civil después de la visita del presidente Barack Obama, el sábado, coincidiendo con el día en el que 50 años antes policías a pie y a caballo lanzaron gases lacrimógenos y golpearon a los manifestantes, en lo que pasó a la historia como "Domingo Sangriento".

El episodio de Selma desencadenó una serie de marchas, en las que participó el líder de los derechos civiles Martin Luther King, que hicieron de catalizador para que en agosto de ese mismo año, el presidente Lyndon Johnson firmara la Ley de Derecho al Voto.

"Cincuenta años después del 'Domingo Sangriento' nuestra marcha no ha terminado", dijo Obama en su discurso ante más de 40.000 personas en el que denunció que la "larga sombra" del racismo todavía está presente en el país.

El fiscal general, Eric Holder, el primer afroamericano en ocupar ese cargo, tomó el testigo este domingo y participó en un servicio religioso en la Capilla Brown de la Iglesia Metodista Episcopal, donde comenzó la marcha pacífica hacia Montgomery en 1965.

Holder, que dejará pronto su cargo, se comprometió a seguir luchando por la igualdad e instó a los presentes a implicarse en "la actual lucha por los derechos civiles y la justicia social".

En este sentido, criticó la decisión de 2013 del Tribunal Supremo que anuló un artículo de la Ley de Derecho al Voto que obligaba a los estados del país con historial de discriminación en las urnas a solicitar un permiso del Departamento de Justicia para modificar sus políticas electorales.

"Mientras que la decisión de la Corte eliminó una de las herramientas más eficaces del Departamento de Justicia, hemos mantenido nuestra determinación en la búsqueda del derecho al voto de todos los estadounidenses", agregó Holder, quien pidió un nuevo empuje nacional para la protección de los votantes de las minorías.

Junto con Holder, estuvo Loretta Lynch, que ha sido nominada para sustituirle y que de ser confirmada en el Senado se convertirá en la primera mujer afroamericana en asumir el cargo, y otros miembros del Gobierno como el secretario de Trabajo, Thomas Perez.

En el servicio religioso también tomó la palabra Martin Luther King III, quien señaló que "hay algo que no funciona cuando apoyamos la democracia en todo el mundo y, sin embargo, se suprime la democracia en casa", dijo el hijo del líder de los derechos civiles.

En contraste con las celebraciones conmemorativas, el grupo supremacista blanco Ku Klux Klan hizo notar su presencia con la distribución en estos días de 4.000 panfletos, con proclamas contra Martin Luther King y la inmigración.

Su objetivo es recordar que "el clan todavía está ahí fuera y estamos vigilando", según indicó Robert Jones, miembro de los Leales Caballeros Blancos, al diario The Huntsville Times.



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