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Honduras apuesta con cacao a su desarrollo

Muestra en Washington, DC
Mujeres beneficiarias del proyecto de cultivo de cacao en Honduras dieron obsequios de chocolate a funcionarios del Banco Mundial, por su apoyo a la iniciativa de desarrollo sostenible, durante la presentación de resultados en el atrium del edificio principal del organismo multilateral en Washington DC. De izq. a der.: Kendra Martínez, maestra de escuela agrícola en Honduras; Jorge Muñoz, Gerente de Práctica Global sobre Desarollo Social, Urbana, Rural; Ethel Sennhauser, Directora de la Práctica Global de Agricultura; Maurelia Duarte, índígena de la comunidad Pech y Humberto López, director del Banco Mundial para Centroamérica.

Mujeres beneficiarias del proyecto de cultivo de cacao en Honduras dieron obsequios de chocolate a funcionarios del Banco Mundial, por su apoyo a la iniciativa de desarrollo sostenible, durante la presentación de resultados en el atrium del edificio principal del organismo multilateral en Washington DC. De izq. a der.: Kendra Martínez, maestra de escuela agrícola en Honduras; Jorge Muñoz, Gerente de Práctica Global sobre Desarollo Social, Urbana, Rural; Ethel Sennhauser, Directora de la Práctica Global de Agricultura; Maurelia Duarte, índígena de la comunidad Pech y Humberto López, director del Banco Mundial para Centroamérica.

El chocolate con certificación orgánica ya está siendo promovido en el mercado de precio justo en Europa y otras ciudades de países desarrollados.

Tomas Guevara para ETL

El chocolate con certificación orgánica ya está siendo promovido en el mercado de precio justo en Europa y otras ciudades de países desarrollados.

Pequeños cooperativistas de Honduras, que trabajan en la plantación de cacao y la preparación de chocolate de alta calidad, presentaron en el Banco Mundial, en Washington, los progresos de esta iniciativa.

Tomas Guevara para ETL

Pequeños cooperativistas de Honduras, que trabajan en la plantación de cacao y la preparación de chocolate de alta calidad, presentaron en el Banco Mundial, en Washington, los progresos de esta iniciativa.

La formación profesional de jóvenes en bachillerato agro industrial es una de las modalidades que impulsa el proyecto apoyado por el Banco Mundial.

Tomas Guevara para ETL

La formación profesional de jóvenes en bachillerato agro industrial es una de las modalidades que impulsa el proyecto apoyado por el Banco Mundial.

El cultivo de cacao y el procesamiento de chocolate de calidad de exportación generan altas expectativas de desarrollo para comunidades indígenas, afro descendientes y pequeños campesinos que se han agrupado en cooperativas para producir este grano ancestral y apostar con este rubro como una alternativa de desarrollo sostenible para Honduras.

Maurelia Duarte, habitante de una comunidad indígena Pech, en Dulce Nombre de Culmí, del Departamento de Olancho, llegó a Washington DC, con la comitiva de pequeños productores que visitó la sede del Banco Mundial, organismo que ha apoyado el proyecto desde hace dos años.

El organismo financiero opera un fondo de $2,5 millones donados por el gobierno de Japón para desarrollar la iniciativa “Producción ambientalmente sostenible de cacao entre pequeños campesinos, grupos indígenas y afro descendientes de Honduras (AGROCACAO), la que es operada en el país centroamericano a través de una organización no gubernamental.

“Ahora mismo estamos iniciando la plantación de cacao en nuestra comunidad indígena, en nuestro pueblo Pech hemos plantado unas 80 manzanas en tierras comunales, y esperamos que en unos cinco años la producción esté al máximo”, comentó Duarte a El Tiempo Latino.

Otros productores que están más avanzados tanto en la producción del cacao como el procesamiento del chocolate dieron pruebas a ejecutivos y trabajadores del organismo multilateral donde se presentaron los avances de esta iniciativa para el desarrollo de comunidades de bajos ingresos.

El director ejecutivo de la Asociación Indígena y Campesina (ACICAFOC), Alberto Chinchilla, agregó que la primera barrera superada ha sido empoderar el proyecto fuera de la influencia directa del gobierno de turno; además de reforzarlo con la participación de todas las cooperativas legalmente establecidas que se formaron para ejecutarlo.

El plan incluye el apoyo financiero, técnico y logístico, de la cooperación internacional, pero es la comunidad beneficiaria que debe manejar con total transparencia los desembolsos que se han destinado para crear la infraestructura necesaria para impulsar los cultivos de cacao, los controles de calidad y la apuesta por los mercados locales e internacionales del producto terminado.

“Ha sido un trabajo muy participativo desde la base, con la gente, la parte que nosotros hacemos como organización ejecutora y la parte del Banco Mundial ayudándonos a flexibilizar el cumplimiento de las normas, con una categoría especial del banco que permite que sea la misma gente que maneje el dinero desembolsado”, explica Chinchilla.

En cuanto al perfil de las comunidades seleccionadas para participar en este proyecto, la instancia internacional y la organización desarrolladora tenían que calificar a aquellas cooperativas conformadas por indígenas, afro descendientes o pequeños campesinos y que estuvieran en regiones de intervención del programa que incluyen contornos de parques nacionales y reservas forestales de Honduras, así como algunas cuencas de ríos.

La premisa de la iniciativa, según la especialista en desarrollo social de la Unidad de Tierras y Gea-espacial- del Banco Mundial, Mary González, es ayudar a reducir la pobreza y mejorar las condiciones de vida de las familias participantes, pero a la vez impulsando una agricultura amigable con el medio ambiente.

“Es un modelo que está basado en trabajar directamente con la gente, fortaleciendo las organizaciones comunitarias y tratando de trabajar en el ámbito social con ellos, fortalecimiento institucional, el aspecto ambiental, la agroforestería y sobre todo hemos trabajado dándoles a ellos el poder de manejar el dinero”, explica la especialista del organismo financiero.

El apoyo técnico del banco para con las agrupaciones de pequeños productores incluye también crear plataformas de mercadeo que permitan mayor rentabilidad a los campesinos y que el producto sea comercializado a un mejor precio en el mercado local e internacional.

Como parte de esa práctica los representantes de las cooperativas han realizado dos giras: la primera a República Dominicana para ver proyectos similares, pero a mayor escala y con mayor tiempo de desarrollo, así como esta visita a Washington donde han tenido la oportunidad de sondear las tendencias del mercado con el producto.

En los dos años de trabajo de este proyecto que ha beneficiado a unas 2 mil familias de campesinos hondureños, la asistencia internacional se ha enfocado en acortar la brecha en cadena de valor, para rentabilizar al máximo el beneficio para los productores; pues en muchos países pobres el beneficio para el productor dista del distribuidor, por la distorsión que se da con la especulación de los intermediarios que compran el producto y acumulan la mayor ganancia.

A la fecha, dos empresas europeas han instalado en Honduras centros de acopio para obtener directamente el cacao, que luego distribuyen desde sus casas matrices para todo el mundo, amparadas con marcas de prestigio internacional.

La producción en la plantación de cacao comienza a rendir al máximo al llegar al quinto año, y el cultivo tiene una vida útil de 50 años. El director ejecutivo de ACICAFOC explica que para 2015 la tonelada de cacao se está cotizando en el mercado hondureño a $3 mil dólares, y el orgánico a $3.800; antes de iniciar este proyecto los campesinos vendía la libra a 3 Lempiras, por lo que en la actualidad se ha triplicado el valor.

La producción mundial de cacao en grano se estima en 4,3 millones de toneladas para el periodo 2014-2015, de las que sólo el 16 por ciento proviene de América Latina. Con esta iniciativa programada para cuatro años por el Banco Mundial se benefician tres departamentos de Honduras.