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El poder de dos lenguas

Emiliana Vegas es la jefa de la División de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, DC.
Emiliana Vegas.

Emiliana Vegas.

Autora de libros sobre el sector educativo en Latinoamérica, a Vegas le interesa el impacto que la educación tiene en la transformación económica y cultural de las Américas.

Coincidiendo con el mes en el que se conmemoran los 400 años de la muerte de dos genios que definen la experiencia humana —Cervantes y Shakespeare—, El Tiempo Latino conversó con Vegas sobre el poder de dos lenguas.

—Recordar a Cervantes y a Shakespeare en abril es también un recuerdo de las dos lenguas más globales…

—Podría pensarse que Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare hicieron un “pacto” para dejar al mundo sin su genialidad, de golpe, un 23 de abril de hace 400 años. Estos genios de la literatura, española e inglesa respectivamente, trascendieron su época, y tocaron con su pluma la vida de artistas y líderes de todas las latitudes. Por ejemplo, Thomas Jefferson, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, aprendió español con una copia de El Quijote y un libro de gramática, mientras cruzaba el Atlántico camino a Europa.

Ése es el primer abrazo de lo anglo y lo hispano en la naciente nación americana.

—Jefferson era un convencido del “poder que tiene la lengua como estrategia de relacionamiento”. Tanto que le insistía a sus hijas Martha y Mary para que leyeran El Quijote y en una carta a su yerno, Thomas Mann Randolph, le aseguró que el español era el idioma moderno que debía saber todo americano, un recurso estratégico para relacionarse con Latinoamérica y los inmigrantes... Jefferson fue un visionario y advirtió la riqueza del multiculturalismo y del bilingüismo para su pueblo. Y es que, según la Oficina del Censo en Estados Unidos, para 2050 unos 138 millones de estadunidenses podrán entenderse en el idioma de Cervantes, lo que la convertirá en la nación donde más se habla español en el mundo. Una cifra que no sorprende, pues en cincuenta años uno de cada cuatro estadounidenses será hispano.

—¿Cómo vivir con éxito esta revolución demográfica que se está produciendo en Estados Unidos?

—Es importante pensar a EEUU como una sociedad que se enriquece con la diversidad. Debemos acoger a las minorías, desde un sistema de salud incluyente hasta una educación de calidad con profesores que manejen el español y el inglés y se valgan de plataformas digitales... Los latinos encabezan el grupo que crece más rápido en las escuelas públicas. El Pew Research Center, dice que para el 2023 los hispanos podrían ser el 30% de los matriculados en las escuelas públicas.

—Son cifras poderosas, pero que generan más preguntas que respuestas ante la actual brecha educativa…

—Cierto. Si bien cada vez más jóvenes hispanos finalizan la secundaria y se inscriben en la universidad, todavía los blancos los superan ampliamente en la obtención de diplomas de enseñanza superior. Por eso es vital ofrecer en las escuelas públicas una educación que responda a las necesidades específicas de cada población y que tienda puentes entre las culturas. Como indica un estudio de la Universidad de Texas, los hijos de inmigrantes que abandonan el idioma de su país de origen familiar, al llegar a los 30 años tienden a tener menos ingresos que los que conservaron ambos idiomas.

—Volvamos a la dualidad Cervantes-Shakespeare: conservar el español es clave pero aprender y manejar bien el inglés no lo es menos.

—Así como es vital fomentar el bilingüismo en Estados Unidos, en Latinoamérica hay que derribar las prevenciones que tienen los niños frente al inglés. No quieren aprenderlo porque no lo ven necesario y, para colmo, reciben una enseñanza deficiente de esta segunda lengua.

—¿Algunas soluciones?

—Hermanar los sistemas educativos de Latinoamérica con escuelas en Estados Unidos, donde 4 de cada 10 estudiantes son hijos de hispanos, tiene mucho sentido. Así como promover el aprendizaje entre pares, estudiantes con estudiantes motivados mutuamente por la amistad, por el sueño de conocer otros horizontes y el aprendizaje de otra lengua como vehículo para lograrlo.

—A la visión más diplomática de la que hablaba Jefferson, usted incluye el poder del inglés y del español.

—Debemos hacer de las dos lenguas una poderosa llave que abra muchas más puertas para nuestros niños y jóvenes. En abril celebramos el español y también el inglés, es momento de fomentar una educación bilingüe y prepararnos para ser talento mundial. Qué orgullo sería poder decir que en nuestras aulas se lee por igual a Shakespeare y a Cervantes, en su idioma original.

Avendaño es director de El Tiempo Latino