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El periodismo es personal


El buen periodismo es siempre personal.

Alberto Avendaño | 7/29/2016, 2:17 p.m.
El periodismo es personal
SÍMBOLO. Caricatura de Gogue en celebración del 25 aniversario de El Tiempo Latino en Washington, DC. | GOGuEPara El Tiempo Latino

El buen periodismo es siempre personal. Al menos así hemos vivido y estamos viviendo el periodismo que hacemos en El Tiempo Latino. En 1991, hace 25 años, un emprendedor estadounidense de origen cubano decidió solucionar una disputa entre hispanos comprando un periódico que se encontraba en graves problemas.

El empresario Armando Chapelli —que se ganaba la vida con su propia compañía y no necesitaba meterse “en estos líos”— aceptó el reto porque, como me diría pocos años después, “ayudar al progreso de la comunidad latina y servir de puente de entendimiento con la comunidad anglo es algo que siempre me obsesionó y la prensa era mi pasión y pensé que era una manera de llevar a cabo mi idea”. Y así lo hizo.

El 22 de marzo de 1991 se publica la primera edición del semanario El Tiempo Latino. Nuestro logo —que a lo largo de los años se iría transformando— consistía entonces en unas letras en blanco y negro ligeramente inclinadas. Las dos noticias principales de nuestra primera página inaugural estaban escritas por nuestro primer director, Carlos M. Cabán, y nuestro primer reportero, Santiago Távara. Cabán relataba, en el artículo titulado “Continúa la insurgencia contra Saddam”, las tensiones en Irak que desembocarían meses más tarde en la primera Guerra del Golfo durante la presidencia de Bush padre. El artículo de Távara —a una columna en la derecha— se titulaba “Leonzo admite uso de fondos de Latin Investment” y relataba un fraude financiero que afectó a cientos de familias latinas en el área metropolitana de Washington. Hoy Cabán trabaja para ESPN y Távara, quien regresaría a El Tiempo Latino en 2013, trabaja ahora para el Censo mientras prepara un libro.

Es importante reseñar dónde están hoy quienes un día fueron parte de El Tiempo Latino porque esta compañía siempre se ha caracterizado por ayudar a crecer a quienes por aquí han pasado. La nuestra también es una historia personal y comunitaria. Quienes en su día fueron empleados de El Tiempo Latino —muchos de ellos consiguieron gracias a la empresa su residencia y luego su nacionalidad estadounidense— trabajan hoy en sitios tan diversos como The Washington Post, Univisión, el Banco Mundial, Uno de nuestros ex distribuidores cuenta hoy con un gimnasio y consiguió el título mundial en una conferencia de kick-boxing, otro ha escrito un libro de memorias y otros, gracias a su trabajo en El Tiempo Latino, han podido traer a sus familias y educar a sus hijos aquí.

En mayo de 1991, poco más de un mes después de nuestra fundación, tuvieron lugar los disturbios de la Mt Pleasant en Washington. Cientos de inmigrantes protestaron en las calles y se generaron disturbios violentos como respuesta al disparo de un policía de DC contra un salvadoreño durante la celebración del Cinco de Mayo.

Nuestro “Publisher”, Chapelli, así como nuestra cobertura gráfica y escrita fueron parte de las voces que ofrecieron la perspectiva latina a esta grave crisis. La alcaldesa de DC, en ese entonces, Sharon Pratt Kelly, estableció el estado de emergencia y el toque de queda en la ciudad que no se levantaría hasta el 9 de mayo. Al final, más de 200 personas fueron arrestadas, hubo 50 heridos —la mayoría enre la fuerza policial—, se destrozaron más de 60 vehículos de la policía y 21 buses del transporte público. Se estimó que unos 30 negocios habían sido saqueados produciéndose cientos de miles de dólares en daños. Como resultado de estos disturbios, DC generó políticas más inclusivas y se abrió la participación de la comunidad Latina en la vida pública del Distrito. En ese ambiente nació El Tiempo Latino que, a lo largo de 25 años, se convirtió en uno de los medios de prensa latina más reconocidos del país.