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Este joven rompe estereotipos


Fernando Rocha buscará en la Universidad que su talento contribuya a un país cada vez más bicultural

Por Alberto Avendaño | 10/14/2016, 12:36 p.m.
Este joven rompe estereotipos
EN ARLINGTON. Fernando Rocha es un estudiante méxico-estadounidense con gran futuro. | El Tiempo Latino/Alberto Avendaño

Los jóvenes hispanounidenses no sólo representan más del 80 por ciento del crecimiento demográfico del país, sino que según diferentes sondeos son jóvenes (milenials) que lideran la revolución demográfica y la evolución cultural de Estados Unidos. Según Nielsen, el 65 por ciento de los hispanos milenials nacieron en Estados Unidos y casi la mitad son bilingües y biculturales. Su cultura hispana y el español es muy importante para ellos. Están hechos en Estados Unidos con ingredientes hispanos. Y Fernando Rocha es uno de nuestros ejemplos locales.

Rocha es “senior” en la escuela H-B Woodlawn de Arlington, Virginia, posee lo que llama “pasión por la producción cinematográfica y en video” y espera desarrollar esos conocimientos en la universidad. Nació y se crió en Arlington. “Mi padre es ’chilango’ de la Ciudad de Mexico, y mi madre nació en Aguascalientes. Ellos se conocieron estudiando ingeniería en el Instituto Politécnico de México”, cuenta Rocha. “Mi padre trabajaba para British Airways y lo invitaron a venir a trabajar para ellos en Connecticut durante los años 90. De allí, se mudaron a Arlington porque a mi papá le ofrecieron un trabajo en AMTRAK en Washington D.C.”.

Una tarde, en segundo grado, los padres del pequeño Fernando le dijeron a él y a su hermana que los iban a llevar a clases de baile folclórico mexicano. El pequeño Fernando se resistió a la idea e hizo todo lo posible para evitar que esas clases de danza nunca ocurrieran. Su resistencia no sólo fue inútil, sino que Fernando Rocha segiuría yendo a las clases de danza mexicana durante los siguientes diez años.

“Mis padres me dijeron que querían que me mantuviera conectado con mis raíces mexicanas”, dice Rocha y añade que solo recientemente entendió el profundo significado de esas raíces.

“Aunque me educaron hablando español en casa, comiendo comida mexicana, siendo católico y celebrando El Grito de la Independencia cada 16 de septiembre, solo he ido a México un par de veces y he crecido lejos de mi familia mexicana”, explica y señala que abrazar ambas culruras, la mexicana y la estadounidense es muy importante para él.

Como milenial hispanounidense comparte con sus colegas estadounidenses de generación pasión por las artes visuales y por el servicio a los demás.

“Hace dos años creamos Momentum Films, una organización no lucrativa, con mis compañeros de clase Nikolai Karamyshev y Brian McTyre”, dice. “Y hemos ayudado a otras organizaciones de base con sus videos promocionales y con documentales sin costo alguno para ellos”.

Y no solo eso: también han establecido alianzas estratégicas con otros medios y otras escuelas para “ampliar nuestro círculo de apoyo y ser capaces de ayudar a cuanta más gente mejor”.

“Aunque nosotros tres nos conocimos en H-B Woodlawny hemos operado bajo la maravillosa guía de Thomas Mallan, el profesor de teatro y cine de la escuela, nos encantaría ver a Momentum Films seguir con su labor aunque nosotros salgamos de la escuela para ir a la universidad”, comenta Rocha.

Pero este joven estudiante con visión profesional y humanística insiste que el enfoque que quiere dar a su labor en los años que vienen es identificar y convertirse en mentor de jóvenes estudiantes del área metropolitana a los que les interesen las artes cinematográficas o que simplemente quieran contribuir con su comunidad.

“Me gustaría ver a Momentum Films seguir sirviendo como un servicio mediático de alto nivel para organizaciones comunitarias no lucrativas y como una oportunidad para los jóvenes interesados en las producciones audiovisuales para el servicio de su comunidad”.

¿Y el baile folclórico mexicano? “El baile me ha ayudado con todo —desde mi coordinación física hasta mi capacidad para hablar en público. Pero la forma en que el baile folclórico mexicano me ha ayudado más es en enseñarme cuán afortunado soy. Me ha enseñado lo bonito e importante que es para mí, mi cultura, la cultura mexicana”. Porque el joven Fernando Rocha confiesa que su cultura no la siente sólo cuando baila un buen Jarabe tapatío, “la siento cuando hablo con mi familia en español, cada vez que escucho a Juan Gabriel y a Alejandro Fernández, y cada vez que como un platillo tradicional”. El amor a su cultura, dice, le hace sentir un profundo respeto por la cultura de los demás. Y siente como un tesoro su biculturalidad méxico-estadounidense. “Es algo que he llevado todos estos años en la escuela en Arlington y pronto en la universidad”, asegura.